lunes, 15 de enero de 2018

El Pactismo navarro de José Alonso Ruiz de Conejares

José Alonso Ruiz de Conejares nació en Corella, en 1781. Fue abogado, jurista y magistrado que llegó, incluso, a ocupar el cargo de ministro de Gracia y Justicia en 1841, año en que fue aprobada la Ley Paccionada.

En 1848, publicó su obra Recopilación y Comentario de los Fueros y Leyes, continuadora de la obra de otro fuerista navarro llamado José Yanguas y Miranda. Alonso presentó a Navarra como un reino que había sido durante siglos independiente y separado, peculiaridades que no se habrían perdido con la unión verificada a la Corona de Castilla, a la cual calificó "de igual a igual". Este autor se sumó al grupo de escritores, juristas e intelectuales navarros del siglo XIX de carácter fuerista, que siempre destacaron este aspecto de la historia de Navarra con especial orgullo.

EDUARDO ALONSO CONEJARES, HIJO DE JOSÉ ANTONIO ALONSO RUIZ DE CONEJARES


Alonso se convirtió en el primer impulsor de esta idea de Pactismo hispano-navarro a mediados del siglo XIX, que en el último tercio de la centuria tanta influencia ejercería en el pensamiento del fundador del Nacionalismo vasco, Sabino Arana. Es más, esta idea de incorporación del Reino de Navarra en la Monarquía hispánica basada en una relación entre iguales se mantiene viva en la actualidad del siglo XXI por parte de muchos nacionalistas vascos, desde separatistas fervientes hasta fueristas moderados. De ahí que no se reconozca a España como entidad política superior sino paritaria, y sobre esta base Arana estableció uno de los principales argumentos de su ideario.

Alonso, al igual que su predecesor ideológico José Yanguas y Miranda, así como su contemporáneo Pablo Ilarregui, no pretendían que Navarra rompiese con España, sino todo lo contrario. Estos tres fueristas afirmaban que las leyes de 1839 y 1841 son la mejor adecuación al modelo constitucional decimonónico. De hecho, estos tres autores militaron en la doctrina del Fuerismo constitucionalista y profesaron especial admiración por Baldomero Espartero.


LAUREADA DEL ESCUDO DE NAVARRA EN LA FACHADA DEL PALACIO DE LA DIPUTACIÓN

lunes, 8 de enero de 2018

ETA: El saqueo de Euskadi, por Isabel Durán y José Díaz Herrera




ETA: El saqueo de Euskadi
Isabel Durán y José Díaz Herrera, editorial Planeta (2002), 830 páginas


El matrimonio formado por los periodistas José Díaz Herrera e Isabel Durán se ha especializado en la modalidad de la investigación periodística. En ETA: El saqueo de Euskadi escriben sobre el País Vasco y Navarra desde la perspectiva de los efectos perniciosos de la tiranía ejercida por ETA y sus organizaciones satélites sobre esas sociedades, en connivencia con algunas de las políticas fundamentales del PNV.

Constituyen un contundente y dramático alegato contra el olvido al que se ha sometido a las víctimas del terrorismo de ETA y los ultrajes, físicos y morales, causados a sus familiares en el País Vasco por parte del conjunto del nacionalismo vasco.

A través de 23 capítulos de fácil lectura, pero cargados de datos, el libro saca a relucir el entramado generado por ETA y que alcanza a buena parte de la vida cotidiana vasca a través de múltiples tentáculos: SEGI, AEK, Senideak, LAB, Gestoras Pro Amnistía, Batasuna, asociaciones culturales, Herriko Tabernas, etc.

Es una investigación periodística forjada por numerosos testimonios extraídos de hemeroteca, junto a otros procedentes de significativos libros de la editorial abertzale Txalaparta (que recogen aportaciones muy diversas de miembros de ETA), por confidencias vertidas en entrevistas efectuadas sobre el terreno y, no podía ser de otra forma, filtraciones informativas algunas no publicadas hasta ahora.

Si algo queda en evidencia, gracias al caudal de datos proporcionados por este grueso volumen, es la complicidad entretejida, durante décadas, entre el nacionalismo moderado del PNV y EA con el radical de ETA, lo que ha llevado a Jaime Mayor Oreja a afirmar, en la presentación del libro realizada en la Casa de América de Madrid, que:
"ETA es el ejército del PNV en la sombra" y que "el libro es una radiografía, una resonancia no sólo de ETA, sino de un régimen donde el crimen de ETA y la mentira del PNV se asocian con intereses comunes y compartidos. Esto es un viejo régimen perverso, dónde sólo hay dos realidades políticas: la de ETA y la del PNV. La de ETA desde el crimen y la extorsión; y la del PNV desde la ambigüedad para que todo se encamine hacia la independencia, aún a costa del miedo y el terror en su ciudadanía."

Esa es la expresión clave que explica, sintéticamente, esta compleja, asfixiante y atípica realidad social: régimen perverso.

Una prueba de esa connivencia entre radicales y moderados, se ofrece, por ejemplo, en la página 669, cuando se transcribe una conversación, entre responsables del PNV y Herri Batasuna, celebrada el 26 de marzo de 1991. En esa ocasión, Xavier Arzalluz afirmó ante sus interlocutores que:
"Nosotros somos los de siempre, nacionalistas. Sin revolución, sin marxismos ni tiros, pero con los mismos objetivos que vosotros. En el futuro, en el País Vasco sólo van a quedar dos fuerzas nacionalistas, el PNV y HB, por lo que habrá que pensar en algún tipo de colaboración. Por eso es falso eso que decís de que estemos impulsando a la Ertzaintza contra ETA. Lo que estamos haciendo es frenándola. La Ertzaintza podía tener datos sobre un comando en Donosti y no ha procedido (a su detención). No creemos que sea bueno que ETA sea derrotada. No lo queremos para Euskal Herría."

Unas declaraciones graves por sus implicaciones y por la ceguera que evidencian: ETA no parará con la independencia, pues encabeza un auténtico proyecto "esencialmente revolucionario y anti-sistema", tal como denunciara en febrero de 1996 el lehendakari José María Ardanza ante la Asamblea Nacional de su partido, el hegemónico PNV.

Los autores investigan las diversas expresiones tácticas y operativas del entramado de ETA, cuya acción ha afectado profundamente la convivencia vasca a lo largo de las últimas décadas, y que agrupan en torno a varios temas capilares: la trama de abogados que actúa como grupo de presión de ETA, las sorprendentes relaciones entre la Ertzaintza y ETA que más parecen las incidencias de un "pacto de no agresión", la imposición desde ETA a través de AEK y la red de ikastolas de muchos programas educativos al propio Gobierno vasco eliminando casi por completo al castellano de la docencia pública, el terror cotidiano en el que se desenvuelven amenazados y familiares de víctimas, el Estado dentro del Estado organizado en torno a las cuotas de poder municipal alcanzadas por Batasuna, la política de terror practicada contra su propia gente al no permitir disidencia alguna, las más de 200 cuentas abiertas por ese entramado en una Caja Laboral Popular que ha permitido se opere en la misma con el llamado DNI vasco, las presiones a trabajadores y empresarios a través de LAB (al que denominan "sindicato del crimen"), la utilización fría y calculada de la juventud fanatizada por JARRAI, etc. La descripción detallada de una realidad cotidiana, en definitiva, que, a los ajenos a la misma, puede parecer imposible en la Europa del 2003.

El resultado es un libro que desvela la naturaleza íntima de una sociedad corrompida y mediatizada por los instrumentos del totalitarismo marxista-leninista de ETA con el asentimiento del PNV; ya lo haga, éste, por temor o por sus parciales coincidencias ideológicas.

lunes, 1 de enero de 2018

Sentimientos religiosos de Blas de Lezo


A pesar de que el sentimiento religioso fue una característica común en la sociedad española del siglo XVIII, uno de los rasgos más acentuados de la personalidad del teniente general de la Armada Blas de Lezo fue su profunda religiosidad. Así quedó patente en los documentos que se conservan referidos a su biografía.




En su Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias, el día 8 de abril de 1741, escribió:
"Hiendo primero a bordo del Dragón adonde llamé toda la jente arriba a quien hice mi oración lo que oyda por ellos respondieron unánimes y conformes."
El 20 de abril, tras el asalto al castillo de San Felipe, en el momento crucial de la batalla y consciente de que la fuerza invasora inglesa era diez veces superior, pero también sabedor de que el bando inglés estuvo plagado de dificultades de mando y enfermedades, Lezo escribió:
"Este feliz suceso no esperado según le consternado que estaba la tropa, no debemos atribuir á causas humanas si no á las misericordias de Dios, porque en lo natural debían con la fuerza que trageron y la poca que había en el cerro, haberse hecho dueños de él, como no lo dudaron según la relación de los desertores y prisioneros los cuales también aseguraron que de todos los granaderos que vinieron á la función sólo volvieron 14. Que tienen muchos enfermos y falta de víveres."
También suscribió esa idea en la carta que junto al diario envió al marqués de Villarias:
"Sola los efectos de la Divina Providencia han sido causa para lograr por entero que esta ciudad y comercio no experimentasen su total ruina."



El testamento de Blas de Lezo adoptó la fórmula más piadosa en su redacción, convirtiéndose así, más que en un documento legal, en una profesión de fe:
"Creiendo como firme y verdaderamente creo el muy alto y soberano misterio de la Trinidad Beatisima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, el de la Encarnación de la segunda persona en las Virginales entrañas de la Purísima Virgen María, nuestra Señora, el del Santísimo Sacramento del Altar y todos los demás misterios y artículos que cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia Catholica Apostólica Romana en cuya creencia he vivido y quiero morir como católico y fiel cristiano, invocando como invovo por mi intercesora y Abogada a la siempre Virgen Maria Madre de nuestro redentor Jesuchristo, al Santo Angel de mi guarda, el de mi nombre y demás cortesanos celestiales para que intercedan con su divina Majestad el perdon de mis culpas y pecados y encaminen mi alma a estado de salvación."

martes, 26 de diciembre de 2017

François de Beaumont y Navarra

General y burócrata colonial, Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay entre 1601 y 1602




François de Beaumont y Navarra nació en Pamplona, en 1545.

En 1598, marchó al Virreinato del Perú, siendo designado teniente de gobernador de Buenos Aires y de Asunción, a las órdenes de su gobernador directo Diego Rodríguez Valdéz y de la Banda. Beaumont sucedió a Valdéz en el cargo de gobernador interino, en enero de 1601. En abril, el cabildo de Santiago de Jeréz le informó el estado fatal en que se encontraba y por tal motivo necesitaba del permiso para su urgente traslado. A finales del mismo año los colonos votaron para el cargo de gobernador interino a Hernandarias, pero no consiguieron que Beaumont cediese el poder. En agosto de 1602 entregó el mando de la gobernación a Hernando Arias de Saavedra por virtud de una real provisión.

Beaumont volvería a ser nombrado gobernador interino por el virrey y la Real Audiencia de Lima, en junio de 1614, por lo cual partió de Lima el 4 de julio del mismo año, para llegar seis meses más tarde a la ciudad de Santa Fe, adonde tomaría posesión de su nuevo cargo.

En 1615 reasumió en forma breve e interinamente el cargo desde el 8 de enero hasta el 3 de mayo, muriendo en Buenos Aires en el año 1620.


MAPA DEL VIRREINATO DEL PERÚ, INCLUYE LA AUDIENCIA DE CHARCAS Y LAS GOBERNACIONES DE TUCUMÁN Y DEL RÍO DE LA PLATA Y PARAGUAY (1600)


Pertenecía a la familia de los Beaumont que descendía del infante Luis de Navarra, conde de Beaumont-le-Roger, quien fuera hijo de la reina Juana II y bisnieto paterno de Felipe III de Francia el Atrevido de la Casa de los Capetos.

Su hijo fue el homónimo Francés de Beaumont y Navarra, señor de Arazuri, de Montalbán, de Acotáin y de Esparza, además de caballero de la Orden de Santiago y comendador de Los Santos. Tenía una hermana mayor llamada Luisa de Beaumont y Navarra quien heredó los señoríos paternos de Arazuri y Montalbán que se casó con Prudencio de Avendaño y Gamboa, VIII señor de Villarreal de Álava y demás Estados, y con quien concibió dos hijos: Diego de Avendaño Gamboa y Beaumont. Además Francés tenía un primo llamado también Francés de Beaumont y Navarra, IV vizconde de Arberoa y III barón de Beorlegui. Su abuelo paterno era Juan de Beaumont y Navarra, señor de Arazuri, Estúñiga, Piedramillera y Valdelana, hijo natural de Luis de Beaumont y Navarra. Su tatarabuela fue Juana de Navarra, I condesa de Lerín y I señora de Sada y de Eslava, descendiente del rey Carlos III el Noble.


ESCUDO DE ARMAS DE BEAUMONT

sábado, 23 de diciembre de 2017

Casa-Palacio de Zumaia

Ubicada en el corazón del casco antiguo de Zumaia, muy próxima a la iglesia parroquial. En el pasado fue casa solar de la poderosa familia Zumaia-Ganboa, una de las veinticuatro casas de Parientes Mayores de Guipúzcoa, y una de las más adineradas de la villa.

Aunque actualmente está muy transformada, todavía muestra algunos elementos originales de la primitiva construcción del siglo XV, como son el arco apuntado de la antigua entrada, una ventana lobulada y los sillares de arenisca de la parte inferior del edificio.


lunes, 18 de diciembre de 2017

La Defensa foral navarra por José Yanguas

José Yanguas y Miranda fue político, escritor e historiador navarro nacido en Tudela, en 1782. Dejó una impronta imborrable en la historiografía navarra del siglo XIX. Su larga carrera administrativa comenzó en Tudela, en cuyo ayuntamiento tomó plaza de amanuense a muy temprana edad. En 1806, se le nombró escribano y en 1817 asistió como síndico en las Cortes de Navarra celebradas ese año. Estuvo dos veces en prisión, acusado de formar parte del bando liberal en 812 y 1832. En 1830, fue nombrado archivero de Navarra y, en 1834, secretario de la Diputación, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1863.

Yanguas fue el máximo exponente en Navarra del segundo Romanticismo europeo, vinculado al avance del Liberalismo. Contemplaba el Fuerismo liberal bajo ambientación de Romanticismo político. Y, en este sentido, la Ley Pacionada es una traducción práctica del Liberalismo doctrinario por manos progresistas. Por eso, Yanguas supo establecer una relación perfecta entre historia y política, preocupándose de que en la incorporación de Navarra a Castilla no hubiesen ni vencedores ni vencidos. Para él, el respeto a los fueros navarros y a sus libertades por parte de la Corona castellana consiguió que el pueblo navarro correspondiera con muestras de afecto. Esta fue la aportación principal de este erudito al devenir intelectual navarro.


JOSÉ YANGUAS Y MIRANDA


Yanguas dejó una extensa obra escrita en la que recogió una visión sobre Navarra que se destacó por considerar a la historia y a los fueros como elementos característicos de su identidad. De ahí su empeño en escribir un Diccionario de los fueros y leyes de Navarra, en 1828, obra destinada a facilitar la lectura de la Ley navarra, recopilada en 10 volúmenes de 400 páginas cada uno. Calificaba a los fueros como "tan nombrados por todos, como desconocidos de la mayor parte de los navarros", lo cual era un reconocimiento del papel que representaban como seña de identidad de los navarros.

En el Diccionario, Yanguas defendía que los navarros serían los descendientes de los vascones, ciudadanos romanos por voluntad de Vespasiano. Pero el fundamento de gran parte de los fueros tuvo su origen en los pueblos que conquistaron a ese imperio y que habían pasado a Navarra, notándose su influencia especialmente cuando comenzaron los enfrentamientos con los árabes que habían invadido España, situación que derivó en la necesidad por parte de los navarros en designar un rey o caudillo. Para Yanguas, Navarra no se podría explicar únicamente por su matriz étnica, además por su proceso histórico marcado por periodos de relación con otros pueblos.


ESCUDO DE NAVARRA


La Diputación Foral encomendó a Yanguas de hacer frente a las tesis de José María Zuaznavar que expresó en su libro Ensayo histórico-crítico sobre la legislación de Navarra, de 1820. Este ensayo supuso un duro alegato contra la permanencia de las instituciones forales del viejo reino. Para Zuaznavar, el Fuero era una compilación de origen moderno cuyo nacimiento no había coincidido con el del reino. Para contrarrestar a Zuaznavar, escribió La Contrageringonza o Refutación jocoseria del Ensayo crítico sobre la legislación de Navarra, en 1833. En ella, el tudelano afirmaba que las ideas de Zuaznavar no tenían otro objeto que "el de allanar el camino, lisonjeando a los innovadores, contra las antiguas instituciones políticas de Navarra y de las Provincias exentas, para consolidar el sistema constitucional, y hacer un mérito enervando la tendencia de sus naturales a contrariarlo".

La Historia compendiada del Reino de Navarra, escrita en 1832, representa un esfuerzo de yanguas por acercar los Anales del padre Moret a un público más amplio, agregando material fruto de su propia investigación, así como opiniones personales. Finalizó el libro con una pequeña exaltación de la unión de Navarra a la Corona castellana.

En la misma línea de síntesis histórica está su edición de la Crónica de los Reyes de Navarra, escrita por D. Carlos, Príncipe de Viana, de 1842. Además su Diccionario de Antigüedades, de 1840, supuso una referencia necesaria en los estudios de historia navarra.


EL PRINCIPE DE VIANA EN SU BIBLIOTECA, POR JOSÉ MORENO CARBONERO


Durante su emigración en Francia, Yanguas fue personalizando el nuevo movimiento historiográfico europeo, lo que llegó a llamarse la "historia filosófica" de Voltaire. Quedó de manifiesto en el discurso metodológico que expuso en algunas de sus obras, especialmente en el prólogo al Diccionario de Antigüedades. Se interesó por el estado social de los pueblos y la historia filosófica de las costumbres, extraerlos de los documentos, y fundarlos en hechos positivos.

Sus más inmediatos seguidores intelectuales fueron José Alonso Ruiz de Conejares, Joaquín Mencos y Manso de Zúñiga, natural de Pamplona donde nació en 1799, conde de Guenduláin, y Ángel Sagaseta de Ylurdoz. Este último fue defensor de las posiciones foralistas más extremas, dentro del Liberalismo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Francisco de Alesón


Historiador y coautor junto con José de Moret de la obra Annales del Reyno de Navarra, y cronista del Reyno de Navarra en 1687




Nació en Viana, Navarra, en 1634 y murió en Logroño en 1715.

Ingresó en 1650, e impartió clases de literatura, filosofía y teología; en 1662 enseñaba filosofía en el colegio de la Anunciada de Pamplona. Predicó durante cuatro años en diversos colegios de la Compañía hasta su ingreso en 1688.

Fue solicitado para predicar en la ciudad en 1662 y 1665 el día de Santa María Magdalena. Al ser un día especial, se nombraba un predicador de alto renombre.

Fue rector de los colegios de la Compañía de Jesús en Soria, San Sebastián, Segovia, Loyola (1689-1692) y Pamplona (1692-1694). Impulsó las obras de la basílica de Loyola y de la iglesia de San Ignacio de Pamplona, inaugurada el 1 de octubre de 1694.

En 1693 escribió, junto con Francisco Matute, el impreso Traslado del Papel que escribieron los Padres Guardián de San Francisco y Rector de La Compañía a los demás Prelados de las Religiones de Pamplona.

Fue nombrado viceprovincial de la Compañía de Jesús en Castilla (1695) y rector de Valladolid (1698) y Salamanca (1701). Estas actividades fuera de Navarra disgustaron a los diputados del reino que suspendieron el salario de Alesón durante cuatro años lo cual acarreó roces con el virrey, marqués de Solera.

La Diputación de Navarra, una vez que falleció el padre Moret, le designó en 1687 como segundo cronista del reino, "por ser el sujeto más a propósito, para continuar los Anales de Navarra". Sin embargo su nombramiento no agradó al papa Inocencio XI que no desea que los jesuitas "se empleasen en escribir historias seculares". Tras la muerte de este papa, en 1689 Alesón entró oficialmente a desempeñar el cargo.

Revisó los dos primeros tomos, que dejó redactados Moret, "cubriendo los blancos que tenía". En 1704 salió por fin de imprenta el tercer volumen de los Anales de Navarra de Moret, corregido por Alesón y ampliado con Escolios y Adiciones.

Publicó en 1709 el Tomo Quarto De los Anales De Navarra O Primero De Su Segunda Parte, que comprende diez libros distribuidos en capítulos; el primero comprende dieciséis y el último siete que van desde Natural demasiado ardiente del nuevo rey D. Carlos II hasta Enfermedad arrebatada de la reina D.ª Leonor. Su muerte y lugar de su sepultura.

En 1715, anciano y enfermo y poco antes de su muerte, publicó en Viana el Tomo Quinto De Los Anales de Navarra O De Su Segunda Parte, que abarca veinticuatro libros del XI al XXV que comienzan con Sucesión del rey D. Francisco Febo en el Reino de Navarra y termina con Cómo el Emperador fue inculpado en el saco que se sigue de Roma… Conversión de San Ignacio de Loyola. Principios que tuvo la Compañía de Jesús referido al año 1527 en que se produjo el saqueo de Roma por las tropas de Carlos I. Dado el estado de salud de Francisco Alesón el impresor Francisco Picart trasladó su taller hasta Viana para la publicación de este último libro.

Alesón poseyó grandes conocimientos lingüísticos y en Los honores fúnebres que hizo el Real Consejo de Navarra a la piadosa memoria del Rey Philippo IV (Pamplona, 1665) estampó su elogio funeral en griego, latín, castellano, portugués, toscano, francés y vascuence.

Otras obras suyas son: Historia de Navarra, desde la muerte de Juana de Francia y Gramática Greco-Hispana.

Murió en 1715, dejando varios manuscritos que según declaración propia debían de constituir un sexto volumen de los Anales.

Juan Alesón, hermano de Francisco, fue auditor general de presidios de Orán en 1715.



martes, 5 de diciembre de 2017

La farsa de la autodeterminación, por Santiago Abascal




La farsa de la autodeterminación. El Plan Ibarretxe: al asalto del País Vasco y España
Santiago Abascal Conde, Editorial Áltera, Barcelona (2007), 377 páginas

El Plan Ibarretxe es el último asalto a la soberanía nacional. Presentado como una reforma estatutaria, sus adalides ya han advertido de que, a través del ejercicio de un supuesto "derecho de autodeterminación", será sometido a un ilegal referéndum. En estas páginas, se denuncia el Plan Ibarretxe, despojado de todos los ropajes y eufemismos con que lo adornan sus promotores, como una declaración de independencia del nacionalismo vasco que pretende desbordar el sistema constitucional.

Sin embargo, el Plan Ibarreche es sólo la última de las numerosas intentonas nacionalistas para destruir la unidad nacional de España desde la reclamación perpetua de un presunto "derecho de autodeterminación", verdadera presa de este libro.

Estas páginas constituyen un ataque frontal a los argumentos nacionalistas, que utilizan la historia, obviándola, e instrumentan la democracia, violándola. Es, además, este libro una brutal acusación, profundamente documentada, contra el tribalismo nacionalista que, incapaz de asumir la doble identidad de un pueblo que es tan vasco como español, niega la condición mismas de vascos a quienes se opongan al proyecto separatista.

Pero éstas no son las páginas de una negación, del "no" a la autodeterminación. Este libro, escrito por Santiago Abascal y prologado por José maría Aznar, representa una gran afirmación: la firme defensa del derecho de los vascos y del resto de españoles al mantenimiento de la indivisible unidad territorial, cultural y social de nuestra plural nación española.