miércoles, 31 de diciembre de 2014

Juan de Zumárraga


Religioso franciscano, primer obispo de México y fundador de la Real y Pontificia Universidad de México
 
 

Natural de Durango, Vizcaya, donde nació en 1476. Siendo superior local y provincial de la Orden de los franciscanos en España y represor de brujas en el Señorío de Vizcaya, Zumárraga fue elegido por el emperador Carlos I como obispo y protector de Indios en 1527 y partió junto con los miembros de la primera Audiencia de México (presidida por Nuño de Guzmán y los oidores Parada, Maldonado, Matienzo y Delgadillo) a los que se confiaba establecer el orden jurídico contra el impuesto por los conquistadores.

Una vez en México, Zumárraga recibía continuamente reclamos de los indios por la explotación, en su calidad de Protector, pero no podía hacer nada con las acusaciones. Finalmente el presidente Nuño de Guzmán violó el derecho de asilo al sacar de la iglesia a unos presos y el obispo contestó con la excomunión de los oidores y con la suspensión del culto en la capital (1530).

También hubo de responder a un total de 34 acusaciones de abusos de la Audiencia contra los indígenas, similares a los que él denunciaba ante Carlos I. Finalmente el emperador respondió con la creación del Virreinato en México, así como con el envío de la segunda Audiencia, presidida por Ramírez de Fuenleal. Zumárraga empezó a colaborar con las nuevas autoridades pero recibió orden de presentarse en España para dar cuenta de los conflictos en los que había intervenido.

De vuelta a México en 1534, fray Zumárraga actuó como obispo de México, conviviendo mejor con la segunda Audiencia mexicana y con el virrey don Antonio de Mendoza.

Por entonces, llegó la aprobación del Papa Paulo III, en 153, a los bautismos colectivos de indios, que debían realizarse con las garantías debidas. Zumárraga convocó, en 1539, una Junta de Prelados (con los de Oaxaca, Michoacán y Guatemala) que estableció algunos pormenores sobre el particular.




De 1536 a 1543, ejerció el cargo de inquisidor apostólico y llevó 183 causas contra los sospechosos de no ser creyentes. El caso más difícil fue el proceso contra don Carlos Ometochtzin, hijo del señor de Texcoco, Nezahualpilli, en 1539, acusado de apóstata e instigador de la idolatría. El juicio culminó con la ejecución de don Carlos. Fue quemado vivo el 30 de noviembre de ese año en la Plaza Mayor de la ciudad de México. El Obispo recibió una dura reprimenda del inquisidor general y aun por el propio emperador por haber actuado contra los paganos conversos como si fueran de otra religión.

Zumárraga pensó abandonar Nueva España y embarcar para China, pero al cabo decidió seguir cumpliendo su obligación y aceptar sumisamente la amonestación.

Empezó la construcción de la catedral, colaboró activamente en la fundación de los Colegios de Santa Cruz de Tlatelolco y San Juan de Letrán, para la formación de los naturales, construyó el Hospital del Amor de Dios.

Apoyó la introducción de la primera imprenta que hubo en México y en toda América con la edición de la Breve y mas compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, e inició gestiones para la creación de la universidad.

En 1547, el Papa Paulo III lo nombró primer Arzobispo de México. La bula llegó tarde a la capital de la Nueva España, pues Zumárraga había muerto en 1548.

Zumárraga escribió y publicó Doctrina breve, muy provechosa de las cosas que pertenecen a la fe católica (1544), Doctrina breve para la enseñanza de los indios (1543), Doctrina cristiana (1545) y Regla Christiana (1547).

martes, 30 de diciembre de 2014

Urdaneta 500

 
Vida y obra de Andrés de Urdaneta, el fraile cosmógrafo de Villafranca de Ordicia, que descubrió el Tornaviaje en el siglo XVI, una ruta marítima de vuelta desde las islas Filipinas hasta América del norte que posibilitó un tráfico humano y comercial entre ambos continentes.
 
 

lunes, 29 de diciembre de 2014

La vida de Blas de Lezo a toda leche!

La vida de Blas de Lezo contada a toda leche! ¿quién podría interpretar a Blas de Lezo en una película?



domingo, 28 de diciembre de 2014

Juan de Urbieta Berastegui y Lezo


Soldado infante que pasó a la historia por capturar al rey de Francia Francisco I durante la batalla de Pavía, en 1525


JUAN DE URBIETA


Natural de Hernani, Guipúzcoa, su destino parecía estar ya marcado por el contexto en el que nació. Su llegada a este mundo se produjo cuando los Reyes Católicos acababan de dar las primeras Ordenanzas Municipales con las que, a partir de entonces, debía regirse su villa natal Hernani. Pero la entrada del ejército francés en Guipúzcoa para apoyar a Navarra contra las tropas de Fernando el Católico provocó enfrentamientos que, en el caso de Hernani, supusieron un incendio que destruyó el lugar perjudicando todos los planes previstos para su desarrollo económico, social y político.

Durante su estancia en San Sebastián tomó la decisión de tomar la carrera de las armas llegando a Italia como arcabucero, según versión de Juan de Oznayo, paje del Marqués del Vasto y uno de los testigos de la batalla:

“Francisco I iba casi solo cuando un arcabucero le mató el caballo, y yendo a caer con él, llegó un hombre de armas de la Compañía de don Diego de Mendoza, llamado Joanes de Urbieta, vascongado, natural de Hernani, en Guipúzcoa, y como le vio tan señalado, fue sobre él al tiempo que el caballo cayó. Y poniéndole el estoque al un costado por la escotadura del arnés, le dijo que se rindiese”.

Así está escrito por el historiador Sandoval.

Urbieta pasó a la historia, el 24 de febrero de 1525, durante la batalla de Pavía en las Guerras de Italia, por capturar al rey de Francia, Francisco I, cuando cayó del caballo, herido de un tiro de arcabuz en medio del campo de batalla. Intentaba huir atravesando el puente sobre el río Tesino cuando sus tropas se encontraban ya vencidas y en fuga.


CAPTURA DE FRANCISCO I POR JUAN DE URBIETA


Obtuvo fama y honores a raíz de aquel suceso. Por eso, el emperador concedió a Urbieta un escudo de armas y un diploma acreditando sus méritos. El escudo representa un campo verde, un río, medio caballo blanco con una flor de lis coronada en el pecho, la rienda caída y un brazo armado con estoque.

Fue ascendido a capitán de caballería y obtuvo los títulos de caballero de la Orden de Su Majestad. Por otro lado, el propio Francisco I escribió una carta a Urbieta agradeciéndole su comportamiento durante la captura y el haberle permitido salvar la vida.

Urbieta murió en 1553. Sus restos, enterrados en la iglesia local, fueron ultrajados en el siglo XIX por los soldados imperiales de Napoleón. La espada tomada a Francisco I durante la batalla de Pavía adornó la Armería Real hasta que Napoleón la hizo volver a Francia durante la ocupación de 1808.

Tres siglos después, el duque de Rivas recrearía esta hazaña en su romance La victoria de Pavia:

El hidalgo vizcaíno
Juan de Urbieta, que cubierto
de tosco arnés, es un potro
escaramuzaba suelto,
pasa y ve bajo el caballo
tan lucido caballero,
que por levantarse pugna
con inútiles esfuerzos.



JUAN DE URBIETA

sábado, 27 de diciembre de 2014

Cristóbal de Mondragón y Otálora

Capitán General del Ejército de Flandes, Capitán General de las Provincias de Zelandia y de Limburgo, Consejero de Guerra y Presidente del Consejo de los Países Bajos
 



Natural de Mondragón, Guipúzcoa, donde nació en 1503. Cristóbal marchó a servir a Italia con 18 o 19 años, siendo probable que asistiera más tarde a la empresa de Túnez (1535) y, de regreso en Lombardía, a las operaciones contra los franceses para la liberación de los Estados saboyanos. Cristóbal era entonces un simple soldado.

Llegó a Flandes en 1544 para participar en las guerras del emperador Carlos V contra Francisco I. Guerras que saldaría su hijo Felipe II al derrotarle en la batalla de San Quintín, en 1557, y en la de Gravelinas, en 1558; batallas a las que asistió como capitán de infantería valona. Cristóbal dominaba ya la lengua y, casado con una flamenca, estaba plenamente integrado en el país. Entonces, fue designado gobernador de aquella plaza, en 1561; su título sería "Gouverneur, prévôt et capitaine de Damvillers pour le roi d’Espagne".

En enero de 1568, el duque de Alba le expidió una patente para levar un tercio de 6 compañías de infantería valona, que tras la victoriosa campaña de aquel año, en que fue rechazada la invasión de Luis de Nasau, quedó de guarnición en Deventer.

En 1569, con todo su tercio se embarcó en Flessinga, formando la guardia de honor de la princesa Ana, hija del emperador Maximiliano, que viajaba a España para casar con Felipe II. La expedición desembarcó en Laredo y de allí marchó a la Corte. Visitó después Mondragón, antes de regresar a Flandes.

El duque de Alba le encargó levantar otro regimiento de infantería valona, también de 6 compañías, tras la toma de Brille por los confederados, más tarde aumentaría a 10 y 15 compañías.


 MUERTE DE CARLOS DE BOISOT EN LUCHA CONTRA MONDRAGÓN
EL 29 DE SEPTIEMBRE DE 1575, POR THEODOOR KONING Y JACOBUS BUYS


En 1575, eran ya 18 banderas, repartidas entre Breda, Berg-op-Zoom (Bergas), Sevenberghe, Steenberg (Estrembergue), la isla de Tholen (Tola), St. Martin, el dique Huesden y los fuertes frente a Gertruidenberg; totalizando dichas compañías unos efectivos de 2.620 hombres. En septiembre de 1575 tomaron parte en el asedio y toma de Zierickzée; poco antes, el habían pasado revista 2.992 oficiales y soldados, agrupados en 19 compañías.

Se distinguió en el sitio de Maastrich, tomada al asalto en 1579, razón por la que Mondragón fue enviado a España para informar al rey.

Felipe II le proveyó la importante castellanía de Gante, poco después, el duque de Alba le designaría capitán general de Zelanda. Cristóbal partió inmediatamente al socorro Middelburg, la capital de su gobierno, confiando la castellanía de Gante a su teniente Antonio Dávalos Maldonado, quien tras brava defensa, habría de rendirla a los rebeldes que la sitiaban en 1576.


MONDRAGÓN Y REQUESENS


Cristóbal se había visto comprometido a firmar otra capitulación: la suya, ante Guillermo de Orange, la primera que concedieron los españoles en Flandes, en la isla de Walcheren (Zelanda). Logró mantener la capital de la isla y de su gobierno, así como el castillo costero de Rammekens, hasta que la falta absoluta de bastimentos le obligó a capitular en 1574.

Al año siguiente, reconquistan las islas de Duiveland y Schouwen, también pertenecientes a su gobierno zeelandés, sublevadas en junio de 1574, que daría lugar a una de las más celebradas gestas de su tiempo: el vado del Escalda, el día de San Miguel de 1575.

En 1578, dirigió la toma de Limburgo y el castillo de Dalhem. Al año siguinte, participó en las tropas de Alejandro Farnesio en la toma de Maastricht después de 4 meses de asedio, que permitió a España recuperar el sur de los Países Bajos. Por ello, fue miembro del consejo de Alejandro Farnesio durante los años 1580-1581.


TOMA DE MAASTRICHT


En 1582, fue nombrado maestre de campo del Tercio Viejo de Sicilia, conocido después como Tercio de Mondragón, participó en la batalla de Gante contra el ejército del duque de Alençón así como en el sitio de Ninove, tomando el castillo de Linquerque.

Pero la mayor de las operaciones militares de esta época fue el sitio de Amberes, en 1584. Consiguió recuperar esta ciudad, con 20 bajas frente a las 1.600 del enemigo. Gracias a estas victorias, en 1585, la Monarquía hispánica volvía a dominar todo Flandes y Valonia.

En 1592, Mondragón retomó la lucha en Flandes, pero con un ejército muy escaso ya que el grueso estaba destinado en Francia, siendo nombrado gobernador de los Países Bajos, capitán general del ejército del Brabante y maestre de campo general de todo el Ejército de Flandes. En esta época toma los castillos de Verló y Turnahaut.

En octubre de 1595, el escaso ejército de Mondragón se enfrentó a orillas del río Lippe a las mucho más numerosas tropas de Mauricio de Nassau. Después de varios meses atrincherados y gracias a las labores de espionaje, Mondragón tendió una emboscada y sorprendió al ejército holandés, perdiendo la vida el conde Felipe de Nassau (primo de Mauricio) y capturando al conde Ernesto de Nassau. Esta derrota obligó a Mauricio a retirarse hacia Holanda.

Un mes después, Mondragón se retiró al castillo de Amberes, donde falleció al año siguiente después de 64 años de servicio en los Reales Tercios de Infantería española.




La estirpe vizcaína del coronel Mondragón se prolongó al casarse su nieta Catalina con Juan de la Barrera y Mondragón, emparentando así sus descendientes con la muy antigua casa nobiliaria vizcaína de Murga, notoria en el señorío desde tiempos medievales.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Miguel de Muxica

Almirante y colonizador en la conquista de la isla de Gran Canaria a finales del siglo XV


 

Vizcaíno que acompañó a principios del año 1480 a Pedro de Vera, nombrado general de la conquista de la Gran Canaria. Fue en calidad de preceptor de los quintos reales, con gente y navíos propios.

Hecho prisionero el rey de Galdar, Tenesor Semidan, Miguel tomó la quinta parte de los despojos para el real erario y se le entregaron también el mismo guanarteme (rey) y cuatro guaires (consejeros) entre ellos el famoso Maninidra, para que, conduciéndolos a España, los presentase a los Reyes Católicos, como lo hizo en Calatayud.

Transportado con los 300 ballesteros reclutados por él a la Gran Canaria y encargado por el general de emprender el ataque de Ajodar, fue muerto por los enemigos el 26 de Octubre de 1480.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Expediciones cartográficas de Juan de la Cosa

El primer gran expedicionario y cartógrafo español de ultramares del siglo XV fue Juan de la Cosa. Participó en los dos primeros viajes de Colón, y más tarde también realizó otros cinco por cuenta propia. Su aportación a la cartografía y geografía universal quedó de manifiesto en el primer mapamundi en el cual se representa América.


JUAN DE LA COSA


Se duda de su origen si cántabro de Santoña o encartado de Vizcaya, aunque se sabe que nació en 1449. Isabel la Católica le llamaba en sus escritos Juancho el Vizcaíno y se sabe que hablaba euskara.

Participó en el descubrimiento de América como patrón de su navío mercante Santa María. De la Cosa no dudó en acompañar a Cristóbal Colón en su primer viaje, junto a una decena de vascos. Por lo que, además, fue el primer cartógrafo de América. Ya era un navegante de sobra preparado para surcar el desconocido mar Océano, pues había navegado durante su juventud por el mar Cantábrico y por los mares de África occidental.

A pesar de que su nave encallase el día de Navidad de 1492 en la isla La Española, De la Cosa fue un hombre de confianza de Colón, y por eso también tomó parte en el segundo viaje del marino genovés. Hacia finales del siglo XV su experiencia y reputación a bordo de las naos estaba demostrada y respetada tanto por sus colegas de profesión como por los cortesanos, también estaba acreditada su habilidad en la construcción de mapas que le valieron su confianza para embarcar en tres grandes singladuras oceánicas.


LITORAL CARTOGRAFIADO POR LAS EXPEDICIONES DE
ALONSO DE OJEDA Y JUAN DE LA COSA


Su tercera expedición fue iniciada el 18 de mayo de1499 desde el puerto de Cádiz con dos carabelas. Como máximo apoyo, una copia de la carta de marear que Colón trazó en su tercer viaje. Junto al cántabro viajaban el capitán Alonso de Hojeda y Américo Vespucio.

Tras hacer escala en Lanzarote y La Gomera, llegó a la costa de Venezuela con la intención de cartografiar lugares desconocidos, pero también con el propósito de revisar zonas exploradas anteriormente. Los pilotos llegaron a creer que se ubicaban en los confines de Asia, pues desde los comienzos de la singladura la tripulación pensó hallarse frente al litoral del sureste asiático, que para ellos se extendía de forma uniforme de norte a sur.

Nada de eso estaba sucediendo, pues en este viaje De la Cosa fue el primer marino que pasó la línea equinoccial en los mares del Nuevo Mundo. Llegó a las bocas del Amazonas, Guayanas, bocas del Orinoco, navegó frente a las islas Margarita y Trinidad y el golfo de las Perlas en dirección a poniente, siguiendo el litoral de Maracapana, Caquetíos, la isla de los Gigantes, el golfo de Venezuela y efectuó el descubrimiento del lago Maracaibo y lo recorrió totalmente, hasta llegar al cabo de la Vela en Colombia, poniendo nombre a Venezuela. Este país lo reconoce en la actualidad como su descubridor y padrino. Puso proa al golfo de México hasta el río Misissippi, que llevaba pronto hacia Santa María, pudieron encontrar La Española, todo un itinerario que representaría De la Cosa en su mapa del mundo.

Al regresar a España en 1500, De la Cosa realiza su inmemorial aportación a la cartografía y geografía universal, cuando presentó ante los reyes Católicos el primer mapa del mundo o mapamundi en el que se representan las costas del continente americano, y que hoy se encuentra expuesto en el Museo Naval de Madrid.


 
PRIMER MAPA MUNDI QUE REPRESENTA EL MAR CARIBE
Y LAS COSTAS ORIENTALES DEL NUEVO MUNDO
 


El mapamundi de Juan de la Cosa marca el inicio de la cartografía americana, considerado como una de las joyas de la historia de la cartografía. La gran carta está fechada en junio de 1500, en El Puerto de Santa María de Cádiz.

Se trata de un portulano pintado a color sobre una gran hoja de pergamino junto con dos pieles unidas, formando un rectángulo irregular de 96 cm de ancho y 183 cm., y artísticamente iluminada.

Se muestra el mundo conocido hasta entonces, a finales del siglo XV. Con precisión relativa se dibuja Europa y más defectuosamente Asia, hasta el Ganges. Al oeste de Europa y África aparece el Mar Oceanuz y allí una rosa de los vientos con la imagen de la Virgen María y el Niño Jesús, de donde parten líneas o rumbos que parecen una telaraña. Limitando al Mar Oceanuz por occidente, se pintan de verde las tierras continentales recién descubiertas hacia el norte y hacia el sur por Colón, Ojeda, Yáñez Pinzón y Juan y Sebastián Caboto.

Muestra además a Asia y América separadas por una masa de agua independiente, el océano Pacífico, y a América del norte y América del sur como dos continentes autónomos. América del norte aparece representada como un gran seno marinero, que correspondería al golfo de México, y sobre el “círculo cangro”, se ven la isla de Cuba y muchas isletas alrededor, las Antillas están representadas con sus nombres, pero faltan las penínsulas de La Florida y Yucatán. El litoral de América del sur está representado desde el cabo de la Vela al de San Agustín y una parte del Brasil actual.

El contorno de África está dibujado de acuerdo con los últimos descubrimientos portugueses, mientras que el Asia es muy impreciso. Las costas de Europa y particularmente del Mediterráneo están trazadas conforme a los más avanzados portulanos mallorquines e italianos de la época. Toda la carta ha sido ampliamente decorada con rosas de los vientos, banderas, naos, carabelas, ciudades y reyes africanos, personajes bíblicos y figuras míticas. La planimetría comprende cursos de agua, puertos y núcleos de población con representación convencional.

El mapa fue hecho de manera vertical, es decir que el Occidente corresponde la parte superior del mapa y el Oriente como la parte inferior, el norte se sitúa a la derecha y el sur a la izquierda. En la parte superior aparece una efigie de San Cristóbal, aunque puede ser un retrato del mismo Colón, situado a poniente de las Antillas y aparece una inscripción que dice: “Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de S. Mª en año de 1500”.

Esta carta fue depositada por el Consejo de Indias en la Casa de la Contratación de Sevilla, de cuyas dependencias desapareció en circunstancias nunca aclaradas. En 1832, el barón de Walckenaer, ministro plenipotenciario de Holanda en París, la adquirió en una almoneda de esta capital. Al morir el barón en 1853, el Estado español la adquirió en una subasta por 4.321 francos gracias al interés de Ramón de la Sagra no sin ser objeto de una fuerte disputa entre diferentes interesados extranjeros y particularmente por la Biblioteca imperial española representada por M. Jomard. Finalmente fue depositada en el Museo Naval por Real Orden de 14 de septiembre de 1853.


MONUMENTO A JUAN DE LA COSA


Entre finales de septiembre y mediados de octubre de 1501, el piloto santoñés efectuó desde el puerto de Cádiz su cuarto viaje al mando de dos carabelas. Junto a él viajaba Rodrigo de Bastidas. Pasaron por la Canarias, como marcaba la rutina del cabotaje en la Carrera de Indias, este viaje se coordinó con la cuarta expedición de Cristóbal Colón. Lejos de saltarse el Tratado de Tordesillas acordado entre españoles y portugueses en 1494, De la Cosa buscó un acceso al océano Índico.

Regresó al litoral venezolano, ya conocido en su anterior viaje, concretamente a la isla Verde, entre el sur de Guadalupe y Tierra Firme. Su exploración comenzó desde cabo de la Vela, recorrió la costa venezolana en dirección poniente, reconociendo una serie de accidentes geográficos desde la bahía de Santa Marta hasta la bahía del Retrete, pasando por la desembocadura del río Magdalena y el puerto de Galera de Zamba. Durante su curso pusieron nombre al puerto de Cartagena y las islas contiguas. Siguió por el golfo de Urabá, el puerto de Cispatá y el río Sinú, pero como consecuencia las carabelas sufrieron los efectos corrosivos de una plaga de moluscos anclada en los cascos de madera sumergida. Las naves tocaron fondo a pocas millas de la isla La Española, pero sobrevivieron tanto De la Cosa como su tripulación y consiguieron llegar a la isla. Allí se encontró con Colón en junio de 1502.

Regresando a España en septiembre de 1503, el cosmógrafo cántabro presentó a la reina Isabel la Católica la primera carta marítima de las Indias fechada en 1500 y otros dos mapas hidrográficos más, que eran dos evoluciones con respecto al primero. La reina, por cédula real del 3 de Abril de 1503, le nombró alguacil mayor de Urabá y autorizó a navegar como capitán de tres navíos hacia el golfo de Urabá y provincia de las Perlas.

Esta vez está al frente de las empresas geográficas de la Casa de Contratación de Sevilla, primera institución científica europea fundada por los reyes Católicos en el mismo año. Por lo tanto, se convirtió en el primer cartógrafo o maestro de hacer cartas de navegar de la Casa sevillana, sucedido en este arte por Américo Vespucio.


 
PLACAS HOMENAJE A JUAN DE LA COSA Y A SU MAPAMUNDI EN SANTOÑA



En el quinto viaje de 1504, fue con cuatro barcos, como capitán general de la expedición. Descubrió nuevas tierras y recorrió las islas de las Perlas, golfo de Uraba, Trinidad, Margarita, golfo de Cumaná, Cartagena y el Darién. Regresó el año 1506.

En el sexto viaje de 1507, con Bastidas, recorrió las costas e interior de Panamá volviendo en 1508. En el transcurso de estos últimos viajes, progresivamente fue abandonando sus funciones de cartógrafo y marinero para buscar oro.

En su séptimo y último viaje de 1509, iniciado el 10 de noviembre de 1509, De la Cosa ocupa el cargo de primer piloto de Ojeda y segundo comandante en una nueva travesía hacia La Española, la gran obsesión del marino santoñés. Embarcados en dos buques y dos bergantines, les acompañaba un joven Francisco Pizarro y 300 hombres.

Esta vez el puerto de salida estaba en Santo Domingo. Llegaron al litoral colombiano y a comienzos de 1510 tomaron tierra en el puerto de Cartagena. Tras el desembarco y a penas adentrarse en la selva, en Turbaco, una tribu de indígenas atacó a los expedicionarios que corrieron en retirada. Mala suerte para Juan de la Cosa, que murió alcanzado por una de las flechas envenenadas que usaron los indios durante su ataque.

Compañero de aquel fatal desenlace fue el cosmógrafo Martín Fernández de Enciso quien compuso la Suma de geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo: en especial de las Indias; un obra sumamente curiosa e impresa en Sevilla en 1519.

Años más tarde a la publicación del primer mapamundi de Juan de la Cosa, en 1507 aparecía el planisferio Universalis Cosmographia del alemán Martin Waldseemüller. Fue el primer mapa en denominar América con este nombre. El autor lo nombró así por Américo Vespucio, navegante italiano que consideró a las tierras descubiertas como un nuevo continente.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Francisco de Garay


Explorador y colonizador, fue uno de los primeros gobernadores de la isla de Jamaica y adelantado de una parte de los territorios de sur de los Estados Unidos de América.

 


Natural de Sotopuerta, Vizcaya, llegó a La Española con Cristóbal Colón en su segundo viaje, en 1493, participando en la conquista de dicha isla. Fue nombrado, junto con Miguel Díaz, para elegir al sur de la isla el lugar de la futura villa de Santo Domingo. Fundó con Bartolomé Colón, la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana). Tuvo cargos de regidor, alguacil mayor, procurador de la isla, teniente de la fortaleza de Yaquino y repartidor de indios.

En 1515, Diego Colón le hizo gobernador de Jamaica en sustitución de Juan de Esquivel, con el encargo de organizar la explotación económica de la isla, evangelizar a la población indígena y hacer de ella base para futuras expediciones. Por eso, fue el primero en llevar ganado al Nuevo Mundo: vacas, ovejas y caballos. Ayudó a instalar la primera colonia europea en América con 40 familias vascas en Jamaica.

Ese mismo año envió tres buques comandados por Alonso Álvarez de Pineda y Alonso de Zorita con rumbo a la Florida y con el propósito de reconocer los litorales del golfo de México. La expedición resultó un éxito ya que se preparó el primer mapa que existe de esos litorales, tanto la península de Florida como Yucatán.

Animado por el buen suceso de esa expedición, Garay envió otra en 1520, confiada a Diego Camargo para que penetrara en la región del Pánuco. Esta expedición terminó en un fracaso ya que Camargo fue atacado por los indios y obligado también a retirarse por algunos hombres de Hernán Cortés.




Un año más tarde Garay logró que se le concediera el título de adelantado y gobernador en una amplia zona que abarcaba el litoral mexicano desde Pensacola hasta Cabo Rojo. Con el título de gobernador y adelantado, salió Garay de Jamaica en junio de 1523 llevando consigo más de 800 españoles y buen número de indios jamaicanos. Desembarcó Garay en el que llamó río de las Palmas, que algunos han identificado con el Río Bravo, llegando al río Mississippilo. Tuvo allí pronto numerosos problemas que se agravaron cuando hombres de Pedro de Alvarado y Diego de Ocampo, por disposición de Hernán Cortés, lo detuvieron. Vencido, fue llevado prisionero a la ciudad de México. Aunque Cortés lo recibió con cierta cordialidad, el hecho es que poco después de haber llegado, precisamente en Nochebuena de 1523 enfermó y tres días después murió. Algunos mapas europeos registraron el desafortunado intento de Garay nombrando a la región que quiso someter como Conquista Garayana.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Diego II López de Haro


Señor de Vizcaya, Alférez Real de Castilla que pasó a la historia por encabezar el ataque cristiano del Reino de Castilla, junto a Alfonso VIII, en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

DIEGO II LÓPEZ DE HARO


Diego II López de Haro fue el quinto señor de Vizcaya, entre los años 1170 y 1214, conocido como "el Bueno". Nacido en 1150, era perteneciente a la Casa de Haro, antiguo linaje en Castilla que durante siglos pertenecieron los señores de Vizcaya por muchas generaciones. Fue hijo y sucesor de Lope I Díaz de Haro.

Además de Vizcaya, tuvo los Señoríos y Gobiernos de Bureba, Rioja, Castilla la Vieja, Valpuesta, Belorado, Grañón, Aguilar de Campóo, Monteagudo, Logroño, Soria, Calahorra, la prestamería de Nájera, la merindad mayor de Castilla y la alferecía real.

Desde joven participó en numerosas batallas al servicio de su señor y rey de Castilla, Alfonso VIII, a cuyas órdenes intervino en la guerra en la que en 1199-1200 trajo de vuelta Álava y Guipúzcoa al Reino de Castilla tras una breve pertenencia al rey Sancho VII el Fuerte de Navarra. 

En julio de 1195, participó en la batalla de Alarcos en la que el ejército del Reino de Castilla fue duramente derrotado por el musulmán entre otros motivos por la precipitación de Alfonso VIII, que se lazó a la lucha sin esperar la llegada de las huestes aliadas de Alfonso IX de León.

Existen versiones contradictorias sobre el comportamiento de Diego II López en dicha batalla, de la que algunas fuentes afirman que huyó para salvar la vida, motivo por el que comenzó a ser conocido por el sobrenombre de "el Malo". Sin embargo, conservó el cargo de alférez mayor de Castilla, lo que parece desmentir un comportamiento deshonroso.

Dos años después, en 1197, dirigió la defensa de Madrid durante el breve sitio sufrido a manos de los almohades, quienes finalmente se retirarían hacia sus posiciones seguras en Andalucía.

Fue protagonista principal de la definitiva incorporación de Álava y Guipúzcoa al Reino de Castilla tras una breve pertenencia a Navarra en los años finales del siglo XII. En 1179, se habían adjudicado las tierras riojanas a Castilla y las guipuzcoanas y alavesas a Navarra por el tratado suscrito entre Alfonso VII y Sancho VI. Pero en 1200, con motivo de la guerra que enfrentó a dicho rey con el navarro Sancho VII, el ejército castellano, encabezado por Diego II López de Haro y con la colaboración del rey aragonés, conquistó ambas provincias para su reino, del que ya nunca volverían a separase.

Un testigo presencial de los hechos, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, escribió al respecto en su Historia de los hechos de España, fuente fundamental para el conocimiento de aquella época:

"Por su parte el noble rey Alfonso a atacar el condado de Treviño y Álava y, después de largo asedio, inició el asalto de Vitoria (…). Y de esta forma conquistó el rey Alfonso Vitoria, el condado de Treviño, Álava y Guipúzcoa con las fortalezas y castillos de estas tierras, salvo la ciudad de Treviño, que la obtuvo más tarde a cambio de Inzura (…). Conquistó San Sebastián, Aizcorroz, Arlucea, Arzorocia, Victoriano, Marañón, Auza, Ataun, Irurita y San Vicente."

Los guipuzcoanos, descontentos de su pertenencia al Reino de Navarra y ansioso de regresar a Castilla, colaboraron entusiastas en la incorporación. El cronista mondragonés Esteban de Garibay explicó que los guipuzcoanos deseaban volver a ser súbditos castellanos "por los desafueros que según tradición antigua que se conserva entre las gentes hasta hoy, habían recibido los años pasados desde los reyes de Navarra".


ESCUDO DE LA CASA DE HARO



Pero la historia recuerda a Diego especialmente por su participación como vanguardia de ataque del ejército castellano en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, que abría a los reinos hispánicos cristianos la entrada en Andalucía y marcaba el declive islámico en España.

Junto a Diego II López de Haro II marchaban su yerno el 
conde Alvar Núñez de Lara, sus hijos Lope y Pedro Díaz, y sus sobrinos y clientes Sancho Fernández y Martín Muñoz, Iñigo de Mendoza, Pedro Vélez de Guevara, Lope Martínez de Avellaneda, Juan García de Bidaurre, Iñigo de Oteiza, Rodrigo de Arazuri, Fermín de Aguiñiga y hasta 2.500 vizcaínos más, de los cuales 500 eran caballeros, según Ibargüen.

El 16 de julio de 1212, en Sierra Morena, junto a la actual localidad jienense de Miranda del Rey, Diego II López de Haro comandó la vanguardia del ejército castellano. Junto al contingente vizcaíno,
se agrupaban los de los concejos de Cantabria y de Castilla la Vieja, y con las milicias de los concejos de Madrid, Atienza, Almazán, San Esteban de Gormaz, Ayllón, Cueva Huete y Alarcón. Junto al ejército Alfonso VIII de Castilla, estaba el de Sancho VII de Navarray el de Pedro I de Aragón.

Al parecer, su primera mujer, María Manríquez de Lara, fue infiel y desleal con su marido, al que abandonó. Este hecho, junto al dudoso comportamiento de Diego diecisiete años antes en Alarcos, provocó una anécdota muy reproducida por varios autores a lo largo de los siglos pero probablemente poco fiable. Al comenzar la batalla, su hijo Lope II Díaz de Haro le advirtió:

"Señor, haced hoy de forma que no me llamen hijo de traidor."
A lo que Diego respondió:

"Os han de llamar hijo de puta, mas no de traidor."
Y, efectivamente, su comportamiento en la batalla resultó decisivo. Fue uno de los que, en carga de caballería, quebró el palenque guarnecido por esclavos encadenados que protegía el puesto de mando del califa almohade Muhammad al-Nasir (conocido en las fuentes cristianas como el Miramamolín), con lo que se decidió el resultado de la batalla.



BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, POR VAN HALEN


En recompensa a su actuación en combate, el rey le encargó la distribución del rico botín entre los reyes y caballeros que tomaron parte en esta batalla, sin que el rey de Castilla participase del botín porque, según dijo Diego, le bastaba el laurel de la victoria, de la cual se obtuvieron resultados muy favorables, tomándose a los moros varios castillos.

Además, Alfonso VIII supo agradecer la confianza y lealtad ofrecida durante toda aquella campaña hasta el puto de entregarle el Condado de Durango en 29 de diciembre de 1212, antes en poder de Navarra. Con esta villa el quinto señor de Vizcaya reunió la totalidad de los territorios del Señorío de Vizcaya en su poder.


Los sucesores de Diego II Lopez fueron agregando tierras al Señorío de Vizcaya: Las Encartaciones, Santurce y Gordejuela en el siglo XII, y Balmaseda y Orduña en el XIV. Siendo por tanto los López de Haro los creadores de la actual Provincia de Vizcaya. Desde que en 1200 los López de Haro recibieron el Señorío de Vizcaya este territorio quedo integrada por completo a la historia de España.

Las armas de la Casa de los Haro eran dos lobos negros en campo de plata, a los cuales acrecentó Diego II López dos corderos sangrientos atravesados en las bocas de los lobos simbolizando presas de guerra capturadas en la batalla de las Navas de Tolosa.

Tras la batalla de las Navas participó en la toma de Alcántara, en 1213, y en el frustrado sitio de Baeza, que finalmente sería tomada unos años después.

Casó en primeras nupcias con María Manríquez de Lara, hija del conde Nuño de Lara, con quien tuvo a su heredero Lope II Díaz de Haro y a Pedro Díaz. La segunda vez fue con Toda Pérez de Azagra, hija de Pedro Rodríguez de Azagra, señor de Albarracín, con quien tuvo dos hijas: la condesa Urraca Díaz de Cañas y la condesa María Díaz.

Murió el 16 de septiembre de 1214, tres semanas antes que Alfonso VIII, y fue enterrado en el monasterio Santa María la Real de Nájera, donde más tarde lo hicieron sus hijos, nietos y viznietos.


SEPULTURA EN EL MONASTERIO SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA  


El sepulcro de Diego II López de Haro recuerda su gloria: 
"Fue de Vizcaya en su tiempo la gloria, defendiendo a Castilla en su libertad, sufriendo el destierro y la cautividad, lo cual sobrepuja en bravura y gloria."

viernes, 19 de diciembre de 2014

Participación de los vascos en la colonización del Río de la Plata


Las expediciones con un alto grado de protagonismo vasco en América del sur tomaron dos direcciones geográficas diferentes: por un lado, desde el mar Caribe y Tierra Firme bordeó la costa oeste del Pacífico en dirección sur, conquistado a los incas, hasta la fundación de Santiago de Chile; por otra, desde el Río de la Plata, las expediciones se adentraron hacia amplias zonas que hoy pertenecen a Argentina, Uruguay y Paraguay. Algunos de sus protagonistas principales fueron un grupo de expedicionarios vascongados y sus huestes: Francisco de Aguirre, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala, Juan Ortiz de Zárate, Juan de Garay y Bruno Mauricio Zabala.

La exploración, conquista y colonización de la Argentina actual fue realizada por dos corrientes: la procedente de la península por Pedro de Mendoza, y la de Perú-Chile por Francisco de Aguirre y otros. Fracasada la primera fundación de Buenos Aires por Mendoza, Asunción pasó a ser el foco principal de expansión hacia el Chaco y hacia los territorios del Río de la Plata propiamente dicho.

 
PROVINCIA DEL RÍO DE LA PLATA
 

La expedición de Pedro de Mendoza al estuario del Plata, en 1536, estaba formada por 11 naves y 3.300 hombres. Entre ellos viajaba un grupo de vascos encabezados por Francisco de Aguirre, Domingo Martínez de Irala, y Juan de Ayolas, que se adentraron en el interior de Suramérica, remontando el río Paraná con la intención de descubrir la Sierra de la Plata.

En 1536, los tres aventureros participaron en la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Desde Buena Esperanza, comenzaba la expedición que lideró Juan de Ayolas y que capitaneaba Domingo Martínez de Irala, remontando en barco el curso entero del río Paraná en busca de la fabulosa Sierra de la Plata. En 1537, llegaron hasta el lugar en el que Ayolas decidió fundar a orillas del río Paraguay la ciudad de La Candelaria, cuyo gobierno encomendó a Irala.

Juan Salazar acudió al rescate de esta expedición ante la falta de noticias de Ayolas e Irala, fundando la ciudad de Asunción. En este asentamiento se crearon en 1539 las dos primeras capellanías a cargo de Juan Gabriel de Lazcano y Francisco de Andrade.

Desde La Candelaria, la expedición tomó nuevas direcciones: Ayolas prosiguió el camino hacia el oeste en su afán descubridor, adentrándose en las regiones de El Chaco y de Charcas, en busca de los fabulosos tesoros que, según todas las noticias, encontrarían en aquellos parajes. Otros dos vascos, Juan Ortiz de Zárate y Juan de Garay continuaron su expedición por el rio Paraná.

 
EXPEDICIÓN DE ORTIZ DE ZÁRATE Y JUAN DE GARAY
 

Ayolas, cargado de riquezas y de noticias, regresó a La Candelaria; allí se encontró sin el apoyo esperado de Irala. Toda la expedición de Ayolas fue exterminada por los indios payaguaes. Irala no acató las órdenes de Ayolas, alejándose de La Candelaria, realizó incursiones por el río hasta que, en 1538, se dirigió a Asunción. Cuando regresaba a La Candelaria, al año siguiente, se enteraba de la muerte de su amigo. Esta noticia le hizo emprender una operación de búsqueda a Ayolas y de castigo contra los indios payaguaes internándose por El Chaco. En Asunción, construyó el puerto y pacificó toda la región, sometiendo a las tribus en base a una política colonizadora.

En 1543, Irala partió de Puerto de los Reyes, ciudad que antes había fundado él mismo, rumbo al Perú. En la expedición, que alcanzó las cincuenta leguas rió arriba, Irala venció a los indios guaicurnes que encontró en su camino, y cometió una serie de crueldades y abusos con los nativos. Ya nadie el pararía los pies, apoyado por sus más fieles colaboradores, Nuflo de Chaves, Juan Gabriel de Lezcano, Felipe de Cáceres y Francisco de Mendoza, se proclamó teniente gobernador de Asunción.

Durante este periodo Irala creó un sistema monetario para regular el comercio, habilitándose como monedas el anzuelo, el cuchillo, la cuña de hierro, el rosario de abalorios, etc. El sistema dio resultado, se regularizó el comercio y toda tipo de transacciones, también se promulgó la Ordenanza de Irala que regulaba principalmente la vida de los pobladores y sus relaciones con los indios.

 
FUNDACIÓN DE ASUNCIÓN
 

En 1547, Irala prosiguió en su empeño de llegar a la fabulosa Sierra de La Plata. La expedición contaba con 280 blancos y 2.000 indios, que partieron desde el puerto de San Fernando en dirección al interior de El Chaco, donde se aplicó una marcha forzada y se abrió paso a sangre y fuego contra los indios. A través de la fantasía indígena había llegado hasta ellos la noticia de las riquezas el Imperio incaico.

Sin encontrar el tan ansiado “Dorado”, Irala se dedicó a desarrollar su política conquistadora, mucho más pausada y suavizada que la anterior, fundando poblamientos y construyendo infraestructuras necesarias en la región. Fue nombrado general del Río de la Plata (actuales Paraguay y Argentina).

Fracasó de nuevo en la expedición. Tras atravesar el Gran Chaco, llegó a Charcas (actual Bolivia) recibiendo la desagradable sorpresa de que Pizarro y La Gasca se le habían adelantado desde el Perú. Pero fundó un gran número de ciudades en Xarages, al norte de El Chaco, y en la región de Guairá, al este, donde ya había fundado, en 1554, la ciudad de Ontiveros. Dos años antes, en 1552, Salazar le trajo el título de Gobernador, haciéndose justicia a sus dotes de organizador y a su habilidad para sobrevivir a todas las intrigas.

Domingo Martínez de Irala puso en marcha un programa colonizador consistente en fundar ciudades nuevas a las que iba repoblando con elementos españoles y mestizos, fruto de las continuas mezclas raciales que eran permitidas y fomentadas por el propio Irala entre los colonizadores y los indígenas. Pero también consolidó la estabilidad de Asunción por el sistema de enlaces matrimoniales, casando a sus hijas con los capitanes Guzmán, Ortiz de Vergara y Pedro de Segura.

Miguel de Urrutia y Nuflo Chaves trajeron ganado ovino y cabrío al regresar del Perú; gracias a ello, Irala puso explotar la ganadería en aquellos inmensos territorios, fertilizados por grandes ríos. También fundó escuelas e iglesias, logró traer un obispo a Asunción y proyectaron la construcción de una catedral. Sus leyes fueron pacíficas y humanas y los indios guaraníes le respetaron. Su original gobierno, patriarcal, personalísimo y tenaz, dio origen a la nación paraguaya.

 
ORGANIZACIÓN DE LA ECONOMÍA EN ASUNCIÓN
 

Juan Ortiz de Zárate, era natural de Orduña nacido en 1521. Pasó a América siendo un adolescente y tomó parte en las campañas de Pizarro. Después de la guerra entre Pizarro y Almagro, se instaló en Charcas o Chuquisaca, en la actual Bolivia. Fue el continuador de la obra colonizadora de Domingo Martínez de Irala. Juan Ortiz, había reunido una fortuna mediante explotaciones ganaderas y mineras en Charcas (Bolivia) desde 1546. Su fortuna la invirtió en exploraciones en el Rio de la Plata, por eso, fue nombrado adelantado del Río de la Plata, y sustituyó a Francisco Ortiz de Vergara, como gobernador de Asunción en 1567.

El título de "adelantado" se remonta a la Reconquista; es el que va delante, el que abre campo, el que conquista y repuebla las tierras, con funciones de gobernador y jefe militar.

Juró cargos ante la Corte de Felipe II,  y al regresar, trajo cientos de colonos, hombres y mujeres, con la intención de repoblar las tierras de su gobernación. También introdujo miles de cabezas de ganado vacuno, equino y ovino.

En 1572, el rey le designó gobernador y capitán general del Río de la Plata, para organizar una expedición que desembarcase al año siguiente en el gran estuario formado por la desembocadura conjunta del Paraná-Paraguay. Pero la expedición fracasó ante el ataque de los indios.

Ortiz de Zárate llamó a la región Nueva Vizcaya, anteriormente llamada Río de la Plata, en honor a su tierra natal e intentó que todos los pobladores de la comarca se llamasen vizcaínos. En 1575, fundó la ciudad de Zaratina de San Salvador (Zárate), próxima al estuario del Rio de la Plata. Esta región quedó englobada dentro de la Provincia Gigante del Paraguay, con capital en Asunción. En esta ciudad murió Ortiz de Zárate a comienzos de 1576.

Recogieron el testigo de Juan Ortiz de Zárate, su hijo Diego de Ortiz y Mendieta, que le sucedió en el cargo, su hermano Pedro Ortíz de Zárate, que fue destinado a la Audiencia de Lima, en la expedición de Blasco Núñez, y su sobrino Juan de Garay, el más laureado.

 
PROVINCIA GIGANTE DEL PARAGUAY
 

Juan de Garay, natural de Orduña, había ido al Perú muy joven, con su tío Pedro de Zárate y otros familiares, en la expedición del primer virrey Blasco Núñez de Prado a Tucumán (Chile). Pero centró sus actividades en el Alto Perú (Bolivia), donde participó en la fundación de Santa Cruz de la Sierra, en 1561, por Chávez, de la que fue elegido regidor de su cabildo. En Perú también participó en varias campañas de conquista.

Pedro Fernández de Vergara, el fundador de Ontiveros (Paraguay), el obispo de la Torre y Chaves, habían organizado el éxodo de 1564, de Asunción a Santa Cruz de la Sierra. En 1568, Garay dirigió la vuelta a Asunción de la mayoría de los emigrantes, para facilitar las comunicaciones entre Asunción y la metrópoli. Se estableció en esta ciudad y fue nombrado alguacil mayor de las Provincias del Plata.

Juan Ortiz de Zárate, gobernador del Río de la Plata, había ido a España a solicitar la confirmación de su cargo, nombrando teniente de gobernador a Martín Suárez de Toledo. Este encomendó a Juan de Garay emprender desde Asunción una expedición por el río Paraná con el objetivo de fundar una ciudad a orillas del Paraná y, el 15 de noviembre de 1573, fundaba Santa Fe junto a Pedro Ortiz de Zárate, en la confluencia de los ríos Paraná y Salado.

En 1574, participó en la fundación de la ciudad de San Salvador, junto al río Uruguay, siendo nombrado teniente de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata.

Continuó su labor conquistadora emprendiendo expediciones colonizadoras, organizó la ciudad de Santa Fe, fundó otras como Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jeréz, e incluso trasladó la ciudad de Buenos Aires algo más al norte en 1580. Desde allí partió en busca de la mítica ciudad de los Césares, llegando hasta las inmediaciones de la actual Mar del Plata.

Juana de Zárate, hija de Juan Ortiz de Zárate y de la princesa inca Leonor Yupanqui fue la heredera de todos los cargos de su padre, incluso del título del adelantazgo. Esta se casó en Chuquisaca con el oidor Juan Torres de Vera y Aragón, y éste designó a Garay teniente de gobernador en 1578.

Juan de Garay se encargó de abrir tierras en nombre del nuevo adelantado, Juan Torres, quien recibió esta titularidad por parte de su esposa menor de edad, encargándole la repoblación de Buenos Aires. El veterano explorador vascongado organizó una expedición con 200 familias de indios guaraníes, 76 familias de colonos y 39 solados. Embarcados en una carabela y dos bergantines los transportaron río abajo.

 
SEGUNDA FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES POR JUAN DE GARAY
 

Al llegar al estuario del Río de la Plata, Garay fundaba por segunda vez Buenos Aires en 1580. La primera fundación fue realizada por el primer adelantado, Pedro de Mendoza, medio siglo antes, pero fue destruido por los indios y abandonado. Esta nueva fundación, un poco al sur de la primera, estaba mejor acondicionada para su defensa, de hecho llegó a resistir el ataque de los indígenas mandados por su jefe Tububá.

La refundación surgía ante la necesidad de tener un puerto para establecer comunicación con Chile y el Perú sin necesidad de ir a Panamá. Juan de Garay proclamaba solemnemente el nacimiento de la nueva ciudad y nombró su primer ayuntamiento o cabildo, de la forma siguiente:
 
"Hoy sábado día de San Bernabé, onces días del mes de junio del año del nacimiento de Nuestro Redentor Jesucristo de mil y quinientos y ochenta años, estando en este Puerto de Santa María de Buenos Aires, que es en las provincias del Río de la Plata intitulada nuevamente la Nueva Vizcaya, hago y fundo en dicho asiento y puerto una ciudad. La iglesia de la cual pongo su advocación de la Santísima Trinidad, y la dicha ciudad mando que se intitule la Ciudad de la Trinidad".

Desde allí partió, en 1581, en busca de la mítica ciudad de los Césares, llegando hasta las inmediaciones de la actual Mar del Plata. En marzo de 1583, en el trayecto de Buenos Aires a Santa Fe, en la confluencia de los ríos Coronada y Carcarañá, cayó en una emboscada de los indios querandíes de la zona y pereció junto a doce de sus hombres.

Uruguay fue tardíamente colonizado. En 1724, el vizcaíno Bruno Mauricio de Zabala fundó su capital Montevideo.

 
ESTATUA ECUESTRE DE BRUNO MAURICIO DE ZABALA EN MONTEVIDEO

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Presencia de vascones en Cohortes romanas

 
Se tiene constancia de la presencia de vascones en los ejércitos de los distintos pueblos que dominaron la península Ibérica durante la Antigüedad.

Los vascones que habitaban en la actual Navarra hicieron su presencia en la historiografía por primera vez durante la expedición cartaginesa de Aníbal, en el año 218 a.C., de la mano del autor latino Silio Itálico.

Existe información sobre la incorporación de contingentes de vascones y de sus vecinos cerretanos en las filas de los ejércitos cartagineses que el general Aníbal reclutó a su paso por los Pirineos, para luchar contra los romanos en la península Itálica. Estos mercenarios participaron en Guerras Púnicas, en la batalla del lago Trasimero, el año 217 a.C., y en la de Cannas, el 216 a.C.

Durante cerca de ciento cincuenta años no vuelven  a aparecer fuentes históricas referidas a la tribu de los vascones. Sus élites comprendieron las ventajas de una pacífica integración en el Imperio romano.


HISPANIA AÑO 100 D.C.


Entre los años 83 y 72 a.C., se desarrolló la Guerra Sertoriana, en una península Ibérica que estaba en pleno proceso de Romanización. Fue uno más de los numerosos conflictos políticos que desangraron Roma. Entonces, los vascones tomaron partido por el emperador Sila y por Pompeyo, un prestigioso general enviado desde Roma para terminar con las ambiciones del sublevado Sertorio.

En el invierno de los años 75 a 74 a.C., Pompeyo invernó en territorio vascón y erigió la ciudad homónima de Pompaelo (Pamplona) sobre un poblado indígena. En estos años el territorio vascón fuer atacado sin éxito por Sertorio, que intentaba privar a su enemigo de sus aliados. En San Sebastián de Cintrúenigo (Navarra) se han documentado indicios de destrucción, así como materiales (monedas y proyectiles) de indudable origen sertoriano. Más al norte, el castillo de Irulegui también presenta estas trazas de violencia. La zona de Jaca y Huesca fue el centro de su principal resistencia.

Julio Cesar escribió sobre los vascones que formaban parte de las tropas romanas de Afranio, que luchaban en tierras de Lérida. Aquellos vascones procedían de Calagurris (Calahorra), Osca (Huesca), Jacca (Jaca) y Pompelone (Pamplona), ciudades fundadas por romanos y habitadas mayormente por vascones.

Tras la invasión romana de la península Ibérica, los vascones toman partida en el ejército romano cuya presencia está reconocida al menos desde el siglo I a. C., tanto en cohortes como en las legiones y en los pretorianos. Los cronistas romanos hablan sobre ellos.

Festo Avieno, escritor de Periplo Marsiliota, describió a los vascones como "hombres inquietos". Silio Itálico elogió el valor de esta tribu escribiendo que despreciaban el casco y la loriga en las luchas y que eran célebres por su ligereza.

 
COHORTE PRETORIANA


Hubo presencia de vascones en las filas de las cohortes pretorianas, cuerpo privilegiado y restringido principalmente a itálicos y a ciudadanos de las provincias más romanizadas. El pretor Casius Longinus tuvo su guardia personal formada por berones, que le salvaron la vida en un intento de apuñalamiento en el 48 a.C. El emperador Octavio Augusto tuvo una guardia pretoriana formada por vascones calagurritanos, que fueron licenciados tras vencer a Marco Antonio. La costumbre de guardias personales formadas por hispanos fue muy común entre los generales, debido a su fidae y devotio hacia su jefe.

Suetonio aportó la información sobre la participación de vascones durante las Guerras Cántabras. Vascones calagurritanos formaban la guardia personal del emperador Augusto, en una guerra en la cual, los romanos intentaban someter a las tribus del norte formadas por cántabros y astures.

A principios del año 68 d.C. Servio Sulpicio Galba, gobernador de la provincia hispana Tarraconense, decidió levantarse contra Nerón, uniéndose a la rebelión encabezada por Vindex en la Galia. Las tropas a disposición de Galba en Hispania eran muy escasas limitándose a la legión VI Victrix, 2 alas de caballería y 3 cohortes auxiliares. Por ello decidió reclutar nuevas tropas con las que logró levantar una nueva legión, la legión VII Galbiana, y varias unidades auxiliares. Entre éstas últimas se encontraban al menos dos cohortes de vascones.

Estos mismos guerreros fueron referidos por Tácito cuando escribió que las cohortes de vascones I Vasconum y II Vasconum civium Romanorum aseguraron la victoria de Galba sobre los britanos y sobre los germanos. Este realizó una crítica en cuanto el modo de luchar: "atacan por la espalda al enemigo desprevenido".

En palabras de Tácito:
Repentinamente, gracias a un inesperado socorro se trocó la fortuna. Las cohortes de vascones conscriptas por Galba, llamadas en auxilio, llegaron entonces. Guiados por el fragor de la batalla acometieron al enemigo por la espalda causando en él gran espanto, mayor del que pudiera prometer su escaso número.
 
EXTENSIÓN GEOGRÁFICA DEL IMPERIO ROMANO


Cuando la Cohors II Vasconum civium Romanorum estuvo destinada en Germania, Tácito narró en el año 70 d.C. su valerosa intervención salvando la dificil situación en la que se encontraba el legado Vócula, acampado cerca de Novesio (hoy Neuss, Bajo Rhin), quien fue atacado por los sublevados durante las revueltas del Imperio del 69 d.C.

Gracias a que se han encontrado varias estelas sepulcrales se pudo conocer que esta cohorte estuvo de guarnición en Britania en tiempos de Trajano en 105 d.C., para luchar contra las fuerzas de Civilis durante la Revuelta de los Batavos. Medio siglo después, en 156, esta cohorte estuvo destinada en la Mauritania Tingitana.

Otra cohorte destinada en Britania entre los siglos I y III d. C. fue la I Fida Vardullorum equitania. Formada por várdulos. El que esta tuviese el cardinal I hace suponer la existencia de más cohortes, y que tuviese en nombre Vardullorun, las diferencia de las Vasconum, como dos etnias de guerreros diferenciadas. De hecho, han sido encontradas lápidas mortuorias de la época romana, con nombres eusquéricos y celtas, cerca de Londres, en la antigua Londinium romana.

Probablemente como recompensa a ésta y otras acciones los miembros de las cohortes vasconas e indoeuropeas peninsulares recibieron la ciudadanía romana. Hay diplomas e inscripciones que así lo atestiguan, entre ellas una en época de Trajano que la denomina I Fida Vardullorum Civium Romanorum.

La fidelidad y colaboración demostrada por los vascones a sus invasores romanos quedó una vez más de manifiesto en los enfrentamientos contra los bárbaros, percibidos como los destructores del orden romano. Cuando suevos, vándalos y alanos invadieron las Galias hacia el año 400, los aristócratas hispanorromanos Dímelo, Vereniano, Lagodio y Teodosiolo movilizaron a los pobladores cercanos a los Pirineos, entre ellos los vascones, para proteger los pasos occidentales contra la entrada de bárbaros en Hispania.

 
COHORTES ROMANAS

martes, 16 de diciembre de 2014

Martín Íñiguez de Carquizano

Marino y capitán general de la expedición a las Molucas de Jofre de Loaisa
 
Natural de Elgóibar, Guipúzcoa, donde nació a finales del siglo XV. Inició la expedición de Loaisa a las Molucas con el cargo de alguacil mayor. Fue nombrado durante la travesía, para el cargo de contador y tesorero. A la muerte de Salazar, fue elegido capitán general de la expedición.
 
Este se encargó del mando en momentos difíciles y azarosos probando bien en el desempeño de su misión las relevantes cualidades que poseía, como lo demostró en las luchas con los indígenas y en las pugnas con los portugueses. Murió envenenado de un modo alevoso por el tósigo que le preparó el lusitano Baldoya en un banquete, al que le había invitado con este fin. Este suceso tuvo lugar en la isla de Tidore, en 1527.
 
Fue una pérdida irreparable, diciendo el gran cosmógrafo Urdaneta al ocuparse de él "Dios sabe cuanta falta nos hizo, por ser hombre muy hábil y valeroso para el dicho cargo; era muy temido así de los cristianos como de los indios".
 
 
ARCHIPIÉLAGO DE LAS MOLUCAS

Fernan Ruiz de Irarrazabal

Almirante de mar de principios de siglo XV
Natural de la Villa de Deva, Guipúzcoa. Dio claras muestras de su valor en el encuentro que tuvo con la Armada francesa en las cercanías de Deva a primeros de siglo XV. En aquel asedio, viendo la indecisión de sus marinos para entrar al abordaje en la nao Almirante del enemigo, a golpe de maza abrió una vía de agua en la embarcación que los conducía. De esta manera obligó a los suyos a saltar a la nao contraria en donde luchando entre el triunfo y la muerte alcanzaron completa victoria. Como recuerdo según consta en antiguo nobiliario tomó la villa de Deva por blasón las naves conquistadas al enemigo.

El rey premió tan relevantes servicios nombrándole preboste de Deva y dejando este cargo vinculado en su familia, pero como con el tiempo todo se olvida esta merced les fue arrebatada a sus descendientes contra todo derecho por los Reyes Católicos quienes la concedieron a Pedro Martínez de Idiacaiz su repostero de cámara por los grandes servicios que este prestó en la conquista de Málaga.

ESCUDO DE ARMAS DE LA CASA NOBILIARIA IRARRAZABAL

Juan Pérez de Loyola

Marino y capitán encargado de trasladar a Boabdil desde Granada a África

Natural de Deva, Guipúzcoa, mediados del siglo XV. Fue destacado por encargarse del traslado del último rey moro de Granada, Boabdil el Chico, a tierras de Berbería, en los primeros meses del año 1493, tras la toma del último reducto islámico en la península por los Reyes Católicos.

Pérez de Loyola era el capitán de la nao que transporta a Boabdil. La flotilla fue preparada por el armador y almirante de la Armada de Vizcaya Íñigo Artieta. Con el traslado de Boabdil a África se puso fin a casi ocho siglos de historia musulmana en la España peninsular.


RENDICIÓN DE GRANADA, PINTADO POR FRANCISCO PRADILLA

lunes, 15 de diciembre de 2014

Participación de los vascos en la Guerra de África

LA CAUSA DE LA GUERRA

A mediados del siglo XIX, las ciudades españolas del Norte de África sufrían el hostigamiento de incontrolados marroquíes. Durante la década de 1840, las tropas españolas rechazaron varios ataques de fuerzas marroquíes.

En 1859, la situación se complicó aun más. Los moros atravesaban la línea divisoria de Ceuta y derribaban las demarcaciones fronterizas y símbolos nacionales. Los intentos diplomáticos fueron inútiles, el Convenio de Larache de 1844 y el de Tetuán de 1859, resultaron incumplidos por Marruecos sucesivamente.

Agotados todos los recursos diplomáticos disponibles, el general Leopoldo O´Donnell, presidente del Gobierno español propuso al Congreso de los Diputados la declaración de guerra al emperador de Marruecos, el 22 de octubre de 1859, tras recibir el beneplácito de los gobiernos francés e inglés

Toda la sociedad española acogió la guerra con entusiasmo. La reacción popular fue unánime. La Cámara aprobó por unanimidad la declaración de guerra y todos los grupos políticos, incluso la mayoría de los miembros del Partido Democrático, apoyaron sin fisuras la intervención militar.


LA BATALLA DE TETUAN, POR MARIANO FORTUNY
 
 
EL APOYO DE LAS DIPUTACIONES A LA GUERRA

Cinco días después de la declaración de guerra, las instituciones vascongadas se apresuraron a movilizarse. Las Diputaciones forales se reunieron en Vitoria para organizar su aportación y ofrecer a la reina Isabel II su incondicional apoyo. El objetivo acordado fue reunir 3 tercios de mil voluntarios, uno por cada provincia, entregar al gobierno una suma de entre tres y cuatro millones de reales, y oficializar una misa en cada iglesia para pedir a Dios la victoria española.

Reclutaron una División de Voluntarios Vascongados pertenecientes a las tres provincias, creados en la Capitanía General de Vascongadas para esta campaña. Estaba compuesta de 4 tercios que fueron encuadrados en el Ejército español y a cuyo mando estaba el general Carlos María de Latorre. Esta división de voluntarios fue llamada por el nombre de Tercios Vascongados de África.

En esta división se alistaron algunos veteranos vascos, tanto liberales como carlistas, que habían sido enemigos veinte años atrás en la primera Guerra Carlista. A su vez, muchos que en esta guerra se conocieron y trabaron amistad luego fueron por desgracia enemigos en la carlistada de 1872.

Estos tercios participaron en la batalla de Wad-Ras, el 23 de marzo de 1860, con una muy importante actuación. Al término de esta batalla, los marroquíes pidieron la rendición.

 
 VOLUNTARIO CATALÁN Y VOLUNTARIO VASCONGADO
 
 
EL DESARROLLO DE LA GUERRA
 
En el Principado de Cataluña y en las Provincias Vascongadas se organizaron centros de reclutamiento de voluntarios para acudir al frente, donde se inscribieron muchos elementos carlistas, sobre todo procedentes de Navarra, en un proceso de efervescencia patriótica como no se había dado desde la Guerra de la Independencia. El presidente de la Diputación de Barcelona, Víctor Balaguer, organizó un Tercio de Voluntarios que se pondría directamente al mando del general Prim.

El Ejército español estaba formado por 45.000 hombres, 3.000 caballos y 104 cañones que debían enfrentarse a un enemigo superior en efectivos y armamento. El general O´Donnell dividió las fuerzas de Infantería en tres cuerpos de ejército en los que puso al frente a los generales Juan Zavala de la Puente, Antonio Ros de Olano y Ramón de Echagüe. La división de Caballería quedó al mando del general Alcalá Galiano, y el cuerpo de reserva estuvo bajo el mando del general Juan Prim. El plan de O´Donnell consistió en asegurar las plazas de Ceuta y Melillan y tomar Tetuán y Tánger.

Los primeros enfrentamientos tuvieron lugar el 17 de diciembre de 1859 y el 6 de febrero fue tomada la ciudad de Tetuán. En esta ciudad se distinguió el comandante Bernardo de Goenaga, de Fuenterrabía, que pertenecía al regimiento de León.


EL HONDARRIBITARRA BERNARDO GOENEAGA DESTACÓ
EN LA BATALLA DE TETUÁN


Tras alcanzar Tetuán, el Ejército se vio reforzado por las unidades voluntarias vascas, con gran número de carlistas, que en un número aproximado de unos 10.000 hombres más, desembarcaron durante el mes de febrero hasta completar una fuerza suficiente para la ofensiva del 11 de marzo en Samsa.

El día 23 de marzo, las tropas españolas, dirigidas por los generales Rafael Echagüe, Antonio Ros de Olano y Joan Prim, vencieron a las fuerzas marroquíes en la batalla de Wad-Ras. La victoria militar española aplastó a las tropas del Sultán, haciéndole capitular y firmar el 26 de abril el Tetuán el Tratado de Wad-Ras.

De todas las unidades combatientes la que sufrió proporcionalmente una mayor matanza entre sus filas fue la de los Voluntarios Catalanes del general Joan Prim, que perdió, solo en la batalla de Tetuán, un cuarto de sus efectivos y otro tanto en la de Wad-Ras. En aquella contienda los llamados Tercios Vascongados y los Voluntarios Catalanes encarnaban la incorporación a una empresa común de los dos principales focos del carlismo y del particularismo hispánico.

Los Tercios Vascongados solo tuvieron cinco muertos en acción de guerra, ya que, por haberse incorporado en fecha tardía (el 28 de febrero de 1860), únicamente tomaron parte en la batalla final de la campaña, la batalla de Wad-Ras. Pero, en cambio, tuvieron más de cincuenta muertos por enfermedad.


TERCIOS VASCONGADOS EN LA BATALLA DE WAD-RAS
 
 
CANTOS E HIMNOS MILITARES DE LOS TERCIOS VASCONGADOS

Proliferaron los cantos y versos en euskera sobre este conflicto bélico. En un verso titulado Aita arren semeai (El padre a su hijo) se recuerdan los hechos de ilustres vascos, militares y marinos, que lucharon por España en sus Tercios y Armadas, y que son el modelo a seguir por sus descendientes:

"Goazen, goazen, mutillak goazen Afrika´ra,
moruak jakin dezan gu ere an gerala.
Baionet zorrotzakin sartu beretara,
ekarri bear degu marroki bandera.

Pavia´ko batallan Juan de Urbieta´k
preso gelditu zuen errege frantzesa.
Euskaldunentzat au sa oroipen galanta,
iñork dudarik badu istoriyak daka.

Legorrez eta itxasoz euskaldun jendeak
daude oraiñ eta len gloriaz beteak.
Okendo ta Churruca eta Otalora´k
gerrariyak zirala badirade pruebak.

Isabel bigarrena gure Erreguiña,
Euskaldunak dizute biotzetik griña.
Onen defensarako eguin aleguiñak,
Naiz kampoan guelditu luce, luce, illak.

Don Carlos de Latorre gure jenerala,
zure mendean guaz laster peleara.
Zuk agindu ezkero noiznai listo gera,
baita jartzeko ere Tanjer´en bandera".
 
"Vamos, vamos muchachos, vayamos a África
para que sepan los moros que también estamos allí.
Entrad en sus folas con la bayoneta afilada,
tenemos que traer la bandera marroquí.

En la batalla de Pavía Juan de Urbieta
apresó al rey francés.
Para los vascongados esto es un recuerdo hermoso.
Y si alguien tiene duda, la historia lo trae.

Por tierra y por mar los vascongados
se llenan siempre de gloria.
Oquendo y Churruca y los Otalora
lo demostraron cuando fueron guerreros.

Isabel segunda, nuestra reina
los vascongados te tienen pasión del corazón.
Nos esforzaremos en su defensa.
aunque quedemos en el campo largos, largos, muertos.

Carlos de Latorre, nuestro general,
bajo tu mando vamos pronto a la lucha.
Cuando tú lo ordenas estaremos dispuestos
incluso a poner en Tánger la bandera".



EMBARQUE DE LOS TERCIOS EN PASAIA


Un poema titulado Biba gure España ta español guztiak (Viva nuestra España y todos los españoles), el versolari incitaba a sus paisanos a la lucha:

"Gure euskaldun maiteak,
orain da dembora,
esan biotezetikan:
Españolak gera;
gerra gustokua degu,
guztiok batera
alon, bada, multillak,
segitu aurrera!
Agur, daba, guztiok,
baguaz gerrar;
ez penarik eduki,
laister emen gera;
etortzen geranean
atera kalera,
esan biotzetikan:
Españolak dira".
"Nuestros queridos compatriotas,
ha llegado el momento
de decir con el corazón:
¡Somos españoles;
nos gusta la guerra,
todos juntos
adelante, muchachos,
seguid adelante!
Adiós a todos,
nos vamos a la guerra;
no hay que tener pena,
pronto estaremos aquí;
cuando volvamos
salid a la calle,
y decid de corazón:
Son españoles".



CARLOS MARÍA LATORRE JEFE MILITAR DE LOS TERCIOS VASCONGADOS
 
 
 
DECLARACIONES DE GUERRA DE LAS DIPUTACIOES

La Diputación de Guipúzcoa emitió en siguiente comunicado el 2 de noviembre:
"Las gravísimas ofensas inferidas a nuestra patria por los súbditos del Emperador de Marruecos obligaron Gobierno de S. M. La Reina a pedir a aquel Príncipe las reparaciones que creyó conducentes a la dignidad de la nación Española; pero desgraciadamente han sido desatendidas sus justas reclamaciones, a pesar del espíritu de moderación con que fueron formuladas. A la vista de tal resultado, ha creído S. M. llegado el caso extremo de apelar a las armas para exigir y obtener del país agresor la satisfacción que reclama la honra de nuestra patria tan indignamente ofendida; y las Cortes y la nación toda han respondido entusiastas al llamamiento guerrero de nuestra augusta Soberana. Ha llegado, por lo tanto, el momento en que Guipúzcoa, consecuente con lo que reclaman sus deberes para con la madre patria y con los nobles ejemplos consignados por nuestros mayores en la historia de todos los siglos desde que forma parte de la Corona de Castilla, dé una solemne prueba de los sentimientos de españolismo de que se halla animado el corazón de sus hijos, tomando parte, con la decisión de su carácter, en la lucha que se prepara. Mi Diputación general, conduciéndose con el tacto, prudencia y patriotismo propios de las circunstancias, ofreció al Gobierno de S. M., en cuanto de sus atribuciones dependía, el concurso de Guipúzcoa para la defensa de tan justa causa, del mismo modo que lo hicieron las Diputaciones generales de otras dos provincias hermanas y con el deseo de que el país señale y precise la calidad y extensión de los sacrificios que en tan solemnes momentos consagre a demostrar lo muy celosa que es del honor de la generosa nación a que pertenece, a vengar sus agravios y a llevar al África la refulgente antorcha del cristianismo y de la civilización..."

 
OFICIALES DE LOS TERCIOS VASCONGADOS: EL GENERAL CARLOS MARÍA LATORRE, DESTRÁS EL CORONEL RAFAEL SARABIA. JUNTO A ELLOS ISIDORO ELEICEGUI, MIGUEL UZURIAGA Y LUIS SACRISTÁN.


Dos semanas después, la Diputación de Guipúzcoa tomaba nota de la respuesta recibida al llamamiento:
"El entusiasmo de los guipuzcoanos por acudir a la defensa de la patria se demuestra de una manera que honra la nobleza de sus sentimientos. Hoy que se conoce ya en el país la resolución de la Junta particular referente a la formación de la brigada de tercios vascongados que debe acudir al África a defender la honra nacional, se presentan espontáneamente muchos jóvenes ofreciéndose a formar parte de la fuerza guipuzcoana antes de conocerse las condiciones bajo las que se ha abierto la inscripción de voluntarios..."


La Diputación de Vizcaya, reunida en Guernica el 12 de noviembre, emitía el siguiente comunicado:
"Vizcaya, que a fuerza de sacrificios ha conquistado el renombre de Muy Noble y Muy Leal sin que en la dilatada serie de los siglos haya desmentido jamás tan glorioso dictado: Vizcaya, que siempre ha concurrido con sus esfuerzos y servicios generosos el día del peligro, cuando el principio religioso, el principio Monárquico, la independencia nacional o el honor del Pabellón Español se hallaban comprometidos, no puede prescindir, sin faltar a su Historia, a sus antecedentes, a sus mayores, a lo que a sí propia se debe, de tomar voluntaria y digna participación en los sacrificios, ahora que se trata de obtener cumplida satisfacción de los repetidos agravios inferidos al Pendón de Castilla por una nación bárbara y descreída; y de llevar a ella, con la gloria de las armas españolas, la semilla fecunda y civilizadora del Evangelio, cumpliendo así el testamento de aquella gran Reina Católica, la imagen de cuyo Augusto Esposo tiene la Junta presente en el acto de jurar en este mismo sitio, a la sombra del árbol venerado que le cobija, los fueros, las libertades y franquezas de este suelo infanzón. La España toda se apresta llena de entusiasmo a la guerra. ¿Cómo por primera vez en los fastos del honor vascongado había de quedar Vizcaya mera espectadora de la lucha, sin tomar parte en los sacrificios y en el peligro de sus hermanos? ¡Baldón eterno para el que tal creyera!"

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