ETAPAS DEL CAMINO DE SANTIAGO POR NAVARRA

Etapas del Camino de Santiago por Navarra


desde Saint Jean Pied de Port hasta Puente la Reina

ETAPA 1A: SAINT JEAN PIED DE PORT/SAN JUAN DE PIE DE PUERTO – RONCESVALLES/ORREAGA

ETAPA 2A: RONCESVALLES/ORREAGA – ZUBIRI

ETAPA 3A: ZUBIRI – PAMPLONA/IRUÑA

ETAPA 4A: PAMPLONA/IRUÑA – PUENTE LA REINA


desde Somport hasta Puente la Reina

ETAPA 1B: SANTIAGO DE RUESTA – SANGÜESA

ETAPA 2B: SANGÜESA – MONREAL

ETAPA 3B: MONREAL – PUENTE LA REINA


desde Puente la Reina hasta Nájera

ETAPA 5: PUENTE LA REINA – ESTELLA/LIZARRA

ETAPA 6: ESTELLA/LIZARRA – LOS ARCOS

ETAPA 7: LOS ARCOS – LOGROÑO

ETAPA 8: LOGROÑO – NÁJERA


ETAPA 1: SAINT JEAN PIED DE PORT/SAN JUAN DE PIE DE PUERTO – RONCESVALLES/ORREAGA

Saint Jean Pied de Port es la capital de la Baja Navarra, en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos. La Navarra de Ultrapuertos quedó al margen de la anexión de Navarra a la Monarquía española (1512) y perteneció independiente hasta finales de ese siglo, cuando Enrique III de Navarra fue coronado como Enrique IV de Francia. Mantuvo sus antiguos privilegios hasta la Revolución Francesa (1789).

En esta ciudad acampó Carlomagno tras recuperar los cadáveres de los doce Pares que fueron velados con cirios clavados sobre lanzas.

Encrucijada de caminos, esta ciudad amurallada fue centro de intercambios de productos de la zona, especialmente de las manufacturas de lana y queso. Mercancías y personas debían pagar el portazgo para acceder a su mercado interior. Los peregrinos entraban por la Puerta de Saint Jacques, monumento Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (1998) dentro de los Caminos de Santiago en Francia.

La Ciudadela, edificada en el antiguo palacio de los reyes de Navarra, se asienta sobre una explanada a la que se accede por la puerta del Rey, junto a la Casa de los Gobernadores, el bastión es un magnífico mirador sobre la ciudad y los valles pirenaicos.

Por la calle de la Ciudadela, aparecen las casonas decoradas con conchas peregrinas y con inscripciones y detalles labrados en sus dinteles, como por ejemplo, la casa Arcanzola (s. XVI), casa natal del pintor y jesuita Juan de Mayorga, o la cárcel de los Obispos, y termina junto a la iglesia de Notre Dame du Bout du Pont. Esta última es un templo gótico del siglo XIV construido sobre la iglesia primitiva que mandó construir Sancho el Fuerte de Navarra para conmemorar la victoria de las Navas de Tolosa (Jaén) en 1212 frente a los musulmanes. Consta de tres naves y presbiterio poligonal, cubiertos con bóvedas de crucería.

El camino pasa por la puerta de Navarra, o del Mercado, el puente de la iglesia y la puerta de España, construida sobre la antigua calzada romana que unía Astorga y Burdeos.

SAINT JEAN PIED DE PORT



Desde Saint Jean, los peregrinos ascendían por los puertos de Cisa hasta el siglo XII. Pero desde el XIII empezó a ser frecuente la subida al puerto de Ibañeta por Valcarlos, hoy convertida en carretera, a través del puente internacional de Arnegui, última población francesa, para entrar en Pekotxeta, el barrio fronterizo del lado español. Hoy en día, el trayecto se realiza a través de los puertos de Cisa.

Por el puente antiguo salió en 1876 Carlos VII, pretendiente al trono de España, poniendo final a las Guerras Carlistas.

El valle del río Luzaide se estrecha al ascender a Valcarlos, ciudad que recoge los hechos legendarios narrados en el cantar de gesta Chason de Roland y en el Codex Calixtinus.

Valcarlos se compone de cinco barrios. En el principal, Eleizalde, se encuentra la iglesia de Santiago, destruida durante la Guerra de la Convención en 1793 y reconstruida en 1799. Junto a ella existió un hospital de peregrinos, otro más, ascendiendo el puerto, en la Venta de Goroscaray, y el último en la cima del puerto. Los tres hospitales eran dependientes de la Colegiata de Roncesvalles.

En este punto, la cima del puerto de Ibañeta, donde confundían los dos itinerarios, se alzaba la cruz de Carlomagno desaparecida a finales del siglo XVIII, habiendo en su lugar un monumento al héroe de la gesta.

El monasterio de San Salvador de Ibañeta ha dependido de la abadía de Leyre desde 1071, y de Roncesvalles desde el siglo XIII. Mientras tanto, ha sufrido el desgaste del tiempo, un incendio en 1794 y varias reconstrucciones hasta reducirse a la ermita actual desde 1965.


ETAPA 2: RONCESVALLES/ORREAGA – ZUBIRI

En Roncesvalles-Orreaga se une la tradición jacobea con la épica, pues además de ser hospital de peregrinos resulta ser el campo de batalla donde fue derrotado Roldán.

El hospital de Peregrinos fue fundado en 1132 por iniciativa del obispo de Pamplona, financiado con generosas donaciones y mantenido por un cabildo de canónigos regulares que vivían según la regla de San Agustín, más tarde bajo la autoridad del Papa. Fue reformado en el siglo XVIII. Cada peregrino hospedado en él tenía derecho a pasar tres noches, y durante este tiempo le correspondían comidas y cenas, descanso, aseo personal y cura de enfermedades si padeciese.

La colegiata de Nuestra Señora de Roncesvalles fue mandada edificar por Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra y uno de los vencedores de las Navas de Tolosa en 1212. Siguiendo el modelo de los templos góticos franceses tiene tres naves separadas por gruesas columnas, de las que arrancan los nervios de las bóvedas que cubren los laterales y los arcos apuntados de la nave central. La cabecera es poligonal y tiene cinco esbeltos ventanales con vidrieras modernas. La imagen de la titular es gótica, del siglo XIV. En otra capilla lateral hay un retablo con la imagen de Santiago Peregrino.

El actual claustro de la colegiata, reedificado en el siglo XVII, es el antiguo claustro gótico, donde hubo un gran número de sepulcros. En un lateral se abre la capilla de San Agustín que esconde los restos mortales del rey de Navarra, Sancho el Fuerte.

El conjunto formado por el museo, el archivo y la biblioteca atesoran un conjunto de esculturas y pinturas de la colegiata, un grupo de libros entre los que destaca el Códice de La Pretiosa (s. XIV), a la vez libro de coro y cartulario histórico, objetos de orfebrería destacando el evangelio de Roncesvalles, el ajedrez de Carlomagno, y la esmeralda de Miramamolín, arrancada por el rey Sancho VII del turbante del enemigo musulmán.

Junto al recinto de Santa María de Roncesvalles se encuentra la iglesia de Santiago (s. XIV), templo gótico, y la capilla del Espíritu Santo o silo de Carlomagno (s. XII), edificio románico de planta central en que hubo pinturas dedicadas a la batalla de Roncesvalles, destinada al uso funerario de los peregrinos que morían en la villa.



COLEGIATA DE NUESTRA SEÑORA DE RONCESVALLES



Burguete-Auritz, llamado el Burgo de Roncesvalles durante el Medievo, existió antes que la construcción del hospital de Roncesvalles, pues ya antes de 1274 disfrutaba del fuero de Pamplona. La villa se reconstruyó tras su destrucción en la Guerra de la Convención (1794), reaprovechándose dinteles y blasones, y manteniendo su disposición a lo largo del camino.

Se encuentra en un suave y ancho fondo de valle de paisajes ondulados que contrasta con las alturas circundantes. La parte más antigua de la población se extiende a ambos lados de la calle principal, calle de San Nicolás, que es a su vez el paso del Camino, tomando el nombres de la parroquia del mismo nombre.

La parroquia de San Nicolás es una mole pétrea un tanto desgarbada que presenta, como único elemento de interés exterior, una portada barroca de factura muy popular, fechada en 1699.

En Burguete se alojó Ernest Hemingway en los veranos de 1924 y 1925. El escritor era un gran aficionado a la pesca de la trucha, especialmente abundante por entonces en el río Irati. Burguete aparece como uno de los escenarios de su novela Fiesta. También veraneaba en Burguete el gran fotógrafo José Ortiz-Echagüe, que acostumbraba a realizar desde aquí excursiones fotográficas por toda Navarra. Una de sus obras más impresionantes es Cruceros de Roncesvalles.





BURGUETE


El trayecto atraviesa la selva de Irati y el valle de Erro. La frondosidad de este bosque de hayas llega a ser sobrecogedora en algún punto. En él se encuentra la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta, creada en 1784 durante el reinado de Carlos III. Es un importante enclave para la arqueología industrial. Su lamentable estado de ruina contrasta con la belleza del paraje por el que discurre el arroyo Legarza. Durante el turbulento siglo en el que estuvo activo fabricó cañones y munición. Llegaron a vivir en ella ciento cincuenta trabajadores con sus respectivas familias

Espinal-Aurizberri, situada en el valle de Erro, es una población fundada en 1269 por el rey Teobaldo II de Navarra para ofrecer seguridad a los peregrinos en el trayecto entre Burguete y Biscarret, al parecer muy expuestos a asaltos. Como Burguete, es otros de los pueblos pasados a fuego por los franceses en la Guerra de la Convención. La reconstrucción se hizo manteniendo su estructura de pueblo-camino, con sus pintorescas casas distribuidas a los lados del paso de las vías de comunicación.

A la entrada del pueblo por la carretera, junto al cementerio, se ha montado una interesante exposición de estelas funerarias al aire libre. Estas piezas, discoidales en su mayoría, sirvieron durante siglos para indicar la presencia de una sepultura. Muchas de ellas están bellamente labradas con los más diversos motivos. Proceden del cementerio viejo que había junto a la iglesia.




ESPINAL


Pasando Espinal y, antes de subir el alto de Mezquiritz, aparece el pueblo que le da nombre. En torno a la plaza de la Fuente (1889) hay un estupendo conjunto de casonas con bellas portadas del siglo XVIII. En la iglesia se guardan las cruces de madera que cargan los devotos cada tercer domingo de mayo en la romería de Nuestra Señora de Roncesvalles. Hasta aquí suben todos los pueblos del valle de Erro, menos Espinal que lo hace al siguiente domingo.

Superando el alto de Mezquiritz, antes de llegar a Biscarret y en el mismo punto donde cruza el Camino de Santiago, parte el estrecho valle de la regata de Sorogain hasta llegar a la estación megalítica de Sorogain, que recorre los seis dólmenes. Estas construcciones funerarias prehistóricas se fechan entre el Neolítico y la Edad del Bronce. También hay un crómlech (círculo de piedras) de la Edad del Hierro.

Biscarret-Gueredián, en esta villa situaba Aymeric Picaud el final de la primera etapa del Camino de Santiago por tierras hispanas, habiendo comenzado la misma en Saint Michael, cerca de Saint Jean Pied de Port. Para cubrir esta distancia es indudable que debía ir a caballo. Hubo un hospital de peregrinos de cierta importancia, eclipsado después por el de Roncesvalles. El 16 de octubre de 1794 tuvo lugar la batalla de Bizcarret, un episodio de la Guerra de la Convención que se saldó con más de doscientos muertos.

La iglesia de San Pedro conserva una sencilla portada románica muy tardía y una estela discoidal empotrada en uno de sus muros. También hay varias casonas típicas navarras con sus portadas fechadas y decoradas.





BISCARRET


La senda circular del robledal de Muskilda, señalizada como sendero local NA-40, muestra su exuberante naturaleza.

El Camino de Santiago entra en Lintzoain junto a una casona que tiene una de las más bellas portadas de estos valles, con un arcos de medio punto de inmensas dovelas y un blasón en la clave. Toda la fachada es de sillería. La iglesia de San Saturnino es del siglo XVI, aunque conserva una portada románica de cuatro arquivoltas. La exterior se decora con unas medias bolas.





Zubiri es la primera población del valle de Esteribar. Su nombre en euskera significa "pueblo del puente" y es el puente románico de la Rabia (s. XII) el vestigio más representativo de su pasado. Recibe este nombre por la tradición de hacer rodear tres veces a los animales enfermos su pilar central, donde se alojaron las reliquias de Santa Quiteria, y así librarles de la temida enfermedad. Este puente era paso obligado de los peregrinos en la Edad Media. Junto a él hubo una leprosería, actualmente, Zubiri es un pueblo dinámico y moderno, capital administrativa del valle.






PUENTE DE ZUBIRI



ETAPA 3: ZUBIRI – PAMPLONA/IRUÑA

Después del paso junto a la planta de magnesitas, el Camino de Santiago toma un sendero empedrado y entra en Ilarratz, pueblecito agradable y bien cuidado. Sus casas se han restaurado muy bien, manteniendo la esencia de la arquitectura popular de los valles pirenaicos navarros. Comparte con Eskirotz la iglesia gótica de Santa Lucía (s. XVI), a mitad de camino entre ambos, que presenta un lamentable estado de abandono. Hubo una iglesia más antigua de la que sólo se conserva la pila bautismal.

Eskirotz es otra pequeña aldea del valle de Esteribar. El paso de peregrinos anima ahora estos dos pueblos, aunque históricamente seguían el paso de la actual carretera.

El Camino de Santiago entra en Larrasoaña salvando el río Arga por el puente de los Bandidos. Cuenta una tradición local que se llama así porque en sus proximidades actuaba una banda de ladrones que se disfrazaban de peregrinos para ganarse la confianza de sus víctimas. El urbanismo variado del pueblo acentúa un sabor jacobeo. Un buen puñado de casonas con bellas portadas flanquea su calle principal. Su origen se remonta al menos al paso de los primeros peregrinos, ya que en el siglo X existía un monasterio de cierta relevancia dedicado a San Agustín.

En el siglo XII se asentaron en la villa nuevos vecinos francos y en 1174 recibió el fuero de Estella. De aquella época debía de ser la iglesia parroquial de San Nicolás, reconstruida en el siglo XVIII. Junto a ella se conserva el caserón de la Clavería de Roncesvalles, donde se recogían rentas y almacenaban los diezmos para el sostenimiento del Real Hospital. En el siglo XVI, junto a la Clavería había también un hospital de peregrinos. A su vez, las cofradías de Santiago y San Blas cuidaban sendos hospitales de peregrinos y pobres. Se conservan sus ermitas.



AKERRETA


Akerreta es otro pequeño pueblo de Esteribar. Una de sus casonas, restauradas como hotel, conserva una magnífica cocina tradicional con el gran icono interior de la chimenea sobre el hogar. La iglesia de la Transfiguración de Nuestro Señor tiene una sencilla portada románica y conserva en su interior un retablo renacentista de mediados del siglo XVI.

El paso de la carretera y de las modernas construcciones han dejado algo arrinconada la iglesia de San Millán, en Zuriain. Un templo gótico rural (s. XVI) con un atrio que protege una portada con Cristo de factura muy popular y lleno de encanto. Todo el conjunto está construido en sillería, incluida la torre ancha que se alza a los pies. El interior se cubre con bóvedas de crucería en forma de estrella.

El Camino pasa junto a la iglesia de San Pedro (s. XVI), en Irotz, que tiene una sencilla portada con arco de medio punto. El retablo mayor es renacentista con pinturas del taller navarro de la familia Oscariz. La torre adosada al final del muro sur de la nave, vigía silenciosa del paso de los peregrinos, es de planta cuadrada y destaca por su altura y buena proporción. Camino a Zabaldika se encuentra el puente de Irotz o de Iturgaiz, que cruza el río Arga. Es una obra románica (s. XII), reformada en el siglo XX para permitir el paso de vehículos. Junto a él se encontraban la ermita de Montserrat y el hospital de peregrinos.

El actual trazado jacobeo pasa por la parte baja del pueblo de Zabaldika, anteriormente pasaba por la iglesia de San Esteban (s. XIII), atendida por una pequeña comunidad de religiosas del Sagrado Corazón volcada en el cuidado espiritual de los peregrinos. El templo es de estilo románico de transición al gótico. El interior se cubre con bóveda de cañón reforzada por arcos fajones apuntados que parten de sencillas ménsulas. El retablo mayor, de tres calles, es del siglo XVII. Desde el coro, una estrecha escalera de caracol sube al campanario donde se conserva una pequeña campana de bronce que tiene fama de ser la más antigua de Navarra.

Arleta es un pequeño caserío que conserva el palacio de cabo de armería y una iglesia dedicada a Santa María con una humilde portada románica.

La ruta jacobea deja el valle de Esteribar y entra en la cuenca de Pamplona, en dirección al puente de la Trinidad de Arre.


RÍO ARGA


Trinidad de Arre es una población del municipio de Ezcabarte que queda a un lado del Camino de Santiago. En un extremo de su término, separada de Arre y en el mismo límite con Villava, se encuentran el puente y la basílica de la Trinidad de Arre. El albergue de peregrinos es la continuación de la inmemorial tradición hospitalera del lugar. Ya había un hospital en el siglo XI y hasta el XVI estuvo atendido por clérigos. En el siglo XVI contaba con doce camas y ya era atendido por un matrimonio de hospitaleros. En el siglo XVIII era una de las hospederías más importantes del Camino de Santiago. A la salida del puente es obligatorio el paso bajo los arcos del hospital que protegen la entrada de la iglesia. Conserva la portada y el ábside románico, al que después se le añadieron los contrafuertes. El interior, muy reformado tiene yeserías que ocultan los elementos medievales.

Villava-Atarrabia es una villa fundada en 1184 por el rey Sancho VI el Sabio en el lugar de Atarrabia, donde ya existían una aldea, molinos y una granja que pertenecía a Roncesvalles. La intención del rey era favorecer el asentamiento de comerciantes y artesanos en un punto de paso estratégico en el que se unían los viejos caminos de la cuenca de Pamplona con los que bajaban de los valles del norte. Al lado de la Trinidad de Arre se encuentra el antiguo batán rehabilitado como centro de visitantes del Parque Fluvial de Arga. En su planta inferior se ha reconstruido el mecanismo hidráulico del batán.



PUENTE DE VILLAVA



Burlada hoy ciudad residencial, fue un pueblo con dos cofradías, San Salvador y San Juan, que atendían dos hospitales de peregrinos.

Dejando atrás las contiguas Villava y Burlada, la ruta llega al puente de piedra de la Magdalena, y asciende hasta el caso histórico de Pamplona por la puerta de Zumalacárregui o de Francia.

Pamplona-Iruña, capital de Navarra. Ya debía de existir un poblado vascón en el lugar donde el general romano Pompeyo Magno estableció, durante la guerra contra Sertorio, un campamento estratégico para controlar las comunicaciones con la Galia y abastecer a sus tropas. Vascones y romanos eran aliados en el momento de la fundación de Pompaelo. Un siglo después, es considerado municipio por el emperador Vespesiano.

En los sucesivos periodos, los visigodos se hicieron con Pamplona y restauraron sus murallas; los musulmanes permitieron que la nobleza local mantuviera la religión cristiana y cierta independencia a cambio del pago de tributos.

Pamplona fue durante mucho tiempo la ciudad más importante y rica en territorio cristiano, siempre contó con una población numerosa y estable por encontrarse en el valle rico y fértil del río Arga.

Finalmente, surge en el siglo IX el reino cristiano de Pamplona, germen del Reino de Navarra. En 924 fue destruida por Abderramán III y a finales de ese mismo siglo la arrasó Almazor. En el siglo XI, los reyes Sancho III el Mayor y Sancho Ramírez impulsaron y promovieron las peregrinaciones jacobeas, ya que vieron en el camino de Santiago un sólido y revitalizador vínculo con la Europa cristiana. Sancho Ramírez confirmó el señorío del obispo sobre la ciudad.






PUERTA DE ZUMALACARREGUI


Pamplona fue un lugar de intercambio entre las rutas del mundo islámico al sur y la Europa cristiana al norte, por los pasos pirenaicos, los puertos costeros del mar Cantábrico y las rutas de este a oeste que seguían también los peregrinos cristianos del Camino de Santiago hacia el reino de León, que atravesaba los condados francos de la Marca Hispánica en las actuales Navarra, Aragón y Cataluña desde la costa mediterránea condal, a través de los puertos mediterráneos.

Ciudad con fama de prosperidad y riqueza que se ganó gracias a las relaciones comerciales en productos de artesanía en cuero, instrumentos musicales, libros y armas, materias primas: marfil, piedras preciosas, paños, aceite, seda, lana, oro, especias, etc.

A través de camino de Santiago llegaron nuevos pobladores que se concentraron junto a la ciudad vieja, en torno a la iglesia de San Saturnino. Se inicia la apasionante historia de la Pamplona de los tres burgos.

En 1129, el rey navarroaragonés, Alfonso I el Batallador, concedió a los pobladores del barrio nuevo el Fuero de Jaca. El barrio queda separado de la ciudad y tiene sus propias autoridades locales.

Solo sus habitantes tenían derecho a vender pan y vino a los peregrinos. En principio, sólo se podían asentar francos en él y sus viviendas tenían que estar más allá de la iglesia de San Saturnino, no pudiendo edificarse entre esta y la vieja ciudad, que comenzó a denominarse Navarrería. En 1189, Sancho el Sabio les concedió también el fuero de Jaca.

Debido al crecimiento demográfico, en el ángulo que formaban ambos barrios surgió un burgo novo, el de San Nicolás, con población mixta de francos y navarros que recibieron también privilegios a finales del siglo XII.



ESTATUA DEL REY CARLOS III EL NOBLE Y PALACIO DE LA DIPUTACIÓN


La ciudad prosperó basando su economía en la industria artesana. A comienzos del siglo XIII apareció un nuevo barrio, San Miguel, asociado a la Navarrería.

Las relaciones entre barrios no eran buenas. En 1266, el rey Teobaldo II les hizo firmar un juramento de Unión. Pero las rivalidades continuaron, pues la Navarrería abandonó el juramento y buscó el apoyo de Castilla. La reina Juana, casada con el hijo del rey de Francia, contaba con el apoyo de las tropas francesas, que en 1276 destruyeron los barrios de Navarrería y San Miguel, este último desaparecerá como tal.

En 1319, el rey recuperó el señorío civil de la ciudad y se inicia la reconstrucción de la Navarrería, que recuperó sus privilegios en 1324, bajo el reinado de Carlos el Calvo. En 1423, Carlos III el Noble decretaba la unificación de los barrios de Pamplona y, entre otras medidas, decretaba que la nueva Casa Consistorial se estableciese en el punto de unión de los tres barrios, punto por el cual también se asignó el paso del Camino de Santiago.

En 1512, Pamplona, como el resto de la Navarra sur-pirenaica, se anexionó a la corona de Castilla y fue desde entonces un enclave fundamental en la defensa de España frente a Francia.

Entre los siglos XVI-XVIII se hicieron las nuevas murallas y se levantó la Ciudadela.





MURALLAS DE LA CIUDADELA


Después de cruzar el río Arga por el puente de la Magdalena, el Camino de Santiago sube a la ciudad y entra en el casco histórico por el portal de Francia. El primer arcos es del siglo XVIII y el segundo del mediados del XVI, cuando el rey de España Carlos I.

En el barrio de la Navarrería, la calle del Carmen, a la izquierda queda el baluarte de Redín, donde está el mesón del Caballo Blanco.

Fuera del camino, se halla la catedral de Pamplona, construida a finales del siglo XII en estilo románico, en la que participó el maestro Esteban, arquitecto también en Santiago de Compostela. En 1389 se hundió la viaja catedral, quedando el pie la portada románica, que fue sustituida en 1784 por la actual, neoclásica, trazada por Ventura Rodríguez.

El interior de la catedral recuperó recientemente la policromía original de las bóvedas. El templo tiene naves, planta de cruz latina y girola. En la capilla mayor se encuentra la imagen de Santa María la Real (s. XII), revestida en plata, y en la nave central el mausoleo de Carlos III el Noble y de su mujer, Leonor de Trastámara.



CATEDRAL DE PAMPLONA


El museo Diocesano expone una magnífica colección de vírgenes románicas y góticas y el famoso retablo de las Navas (s. XV). Junto a la catedral se hallaba el hospital de peregrinos de San Miguel (s. XI).

Dentro del camino, de la calle Mercaderes a la plaza de los Tres Burgos, donde se unían los tres barrios medievales, se encuentra el Ayuntamiento con fachada del siglo XVIII en la que se puede leer: "la puerta está abierta para todos, pero mucho más el corazón".

Detrás del Ayuntamiento se encuentra la iglesia del convento de Santo Domingo, construida sobre la antigua iglesia de Santiago. La imagen del peregrino ocupa la hornacina central de la fachada. En el interior se conservan unas tablas pintadas que narran el llamado "milagro del asno del Apóstol".

Cerca de esta iglesia, se encuentra el museo de Navarra, antiguo hospital de la Misericordia, que alberga el retrato del Marqués de San Adrián por Francisco de Goya, la arqueta de Leyre o los capiteles románicos de la catedral.



AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA


Nada más entrar en el barrio de San Cernin por la calle Mayor, encontramos la iglesia de San Saturnino o San Cernin, ya que se la conoce con ambos nombres. En la fachada aparece una estatua de piedra de este santo y otra de Santiago peregrino con un niño arrodillado. Esta iglesia es el lugar jacobeo de Pamplona por excelencia. San Saturnino fue el primer evangelizador de Pamplona y maestre de San Fermín, patrón de la ciudad. Pero además, fue el primer obispo de Toulouse, ciudad francesa que da nombre a una de las más importantes vías de peregrinación, la vía tolosana.

La turbulenta historia medieval de la ciudad desempeñó también el papel de fortaleza del barrio de los francos. La iglesia es del más puro estilo gótico francés y se terminó de construir en 1297, en el mismo lugar que ocupó el primitivo templo románico. La magnífica capilla barroca está dedicada a la Virgen del Camino, patrona de Pamplona y protectora de peregrinos.

Continuando por la calle Mayor aparece el palacio Expeleta, construido para los marqueses de San Miguel de Aguayo en 1711. Su fachada, decorada con temas militares y la heráldica de la familia, es la mejor muestra del barroco civil de la ciudad. Haciendo esquina en la salida del barrio de San Cernin, frente a los jardines de la Taconera, se encuentra la iglesia de San Lorenzo, templo contemporáneo pero muy querido para los pamplonicas, porque en él está la capilla de San Fermín, cuya fiesta se celebra durante varios días a partir del 7 de julio. En estas fiestas tienen los mundialmente famosos encierros, que tuvieron en Ernest Hemingway a su particular apóstol.

En los jardines de la Taconera se han reconstruido dos portales, el de San Nicolás y el que da nombre al parque. Un poco más allá se levantan los imponentes muros de la Ciudadela. Esta fortaleza es una de las mejores realizadas en el Renacimiento español. Mandada construir por Felipe II, tenía como función reforzar a Pamplona como enclave estratégico en los conflictos con Francia. El diseño lo hizo el ingeniero Giacomo Pelearo. Empleó para ello un pentágono de lados iguales con un potente baluarte en cada uno de los ángulos. Uno de estos baluartes recibe precisamente el nombre de Santiago. El Camino pasa por la Universidad de Navarra y deja la ciudad cruzando el puente de piedra sobre el río Sadar.



ESTATUA DE LOS FUEROS



ETAPA 4: PAMPLONA/IRUÑA – PUENTE LA REINA

Cizur Menor, a tan sólo cinco kilómetros de Pamplona, el que era un pequeño pueblo de esta cuenca se ha convertido en una moderna población residencial. En lo alto del cerro que ocupa se encuentra la iglesia de San Emeterio y San Celedonio (s. XII). Conserva el ábside románico y una portada de tres arquivoltas apuntadas con el crismón en el tímpano.

Sin embargo, es más conocida la iglesia de San Miguel, o de los Sanjuanistas, como se conoce el templo de la Encomienda que tenían en Cizur Menor los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén u Orden de Malta. Su fundación se remonta a la donación de la iglesia de San Miguel de Cizur que recibió la Orden del Hospital en 1135. De la primitiva iglesia no queda nada. La actual es de principios de siglo XVIII. El ábside es poligonal al exterior y circular por dentro. La bóveda que cubre el interior de la nava es de cañón apuntado sobre arcos fajones. El ábside se cubre con bóveda de Horno. La portada tiene tres sencillas arquivoltas aboceladas sobre capiteles decorados y columnas. El crismón es la única decoración del tímpano. La torre es posterior a la iglesia, aunque también medieval. Iglesia y torre ocupaban el lado sur del hospital en el que se acogía a los peregrinos. Estaba organizado en torno a un claustro pentagonal con pequeñas torres en sus extremos. El conjunto quedó abandonado tras la desamortización, pero la Orden de Malta ha regresado al pueblo y se encarga de la gestión del albergue.

Hubo otro hospital del que no queda más que la noticia, el de Nuestra Señora del Perdón, que era atendido por la cofradía de las Ánimas.



IGLESIA DE SAN ANDRÉS DE ZARIQUIEGUI


Zariquiegui es la población más alta (630 m) de la céndea de Ciaur. El término céndea es de uso local en Navarra y se refiere a la agrupación de varios antiguos concejos en un municipio. La iglesia de San Andrés es un templo gótico, quizás del siglo XVI, con una torre apoyada en contrafuertes al final de la nave. De la iglesia románica conserva la portada, muy similar en todo a la de San Miguel de Cizur Menor. El interior se cubre de bóvedas de crucería.

Desde Cizur, los peregrinos tenían antaño dos opciones: una era subir por Astrain por un recorrido algo más largo pero más cómodo. La otra era para por Zaraquiegui y subir por el trazado actual,  pasando por la fuente de la Reniega. En el Alto del Perdón, de la sierra de Erreniega, se alza un monumento a los peregrinos. En ese mismo lugar hubo una ermita dedicada a Nuestra Señora del Perdón y un hospital de peregrinos atendiendo por el ermitaño.



MONUMENTO A LOS PEREGRINOS EN EL MONTE EL PERDÓN


Uterga es el primer pueblo de la comarca de Valdizarbe. Además de algunas casonas de noble arquitectura destaca la iglesia de Nuestra Señora de Asunción, un templo construido en el siglo XVI siguiendo un proyecto de cierta monumentalidad, como se aprecia en el uso de sillería y en los detalles decorativos de los estribos de la cabecera y las ventanas. La nave se amplió en el siglo XVII, haciéndose la sencilla portada de aire herreriano. En el XVII se terminó la torre y las campanas las hizo el maestro Nicolás Ygual en 1816.

En el término de Uterga hay un despoblado denominado Akiturrain donde hubo un hospital de peregrinos en funcionamiento desde la Edad Media hasta por lo menos el siglo XVII. Tuvo una iglesia de San Salvador, junto a la que apareció un fragmento de una bella estela discoidal.

Muruzábal da nombre a un vizcondado creado a principios de siglo XV por el rey Carlos III de Navarra. Fue villa con jurisdicción propia a partir de 1665. Conserva tres edificios de interés.

La parroquia de San Esteban tiene una interesante portada gótica (s. XIV). También son medievales la nave y una capilla lateral. La capilla de San Juan se añadió en el siglo XVI y en el siglo XVII se hizo una gran reforma, añadiéndose el crucero y el presbiterio. En su interior se conserva el sepulcro de Juan de Juániz, que fue obispo de Clahorra en el siglo XVII. Un pariente de este obispo fue nombrado Marqués de Zabalegui por el rey Carlos II de España en 1691. Se trataba de Francisco Juániz de Muruzábal, quien mandó construir el palacio cabo de armería que lleva su título. Es un edificio de planta rectangular, construido en torno a un patio central y con torres en tres de sus esquinas. La fachada principal es de sillería y tiene dos blasones con las armas de los Juániz. El alero es muy bello, con dos niveles de canes labrados. Actualmente es sede de una prestigiosa marca de vinos de Navarra y se puede visitar.

En el término de Muruzábal está la singular iglesia de Nuestra Señora de Eunate.



IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE EUNATE

"La ruta de Santa Fe, la de San Leonardo de Limoges y la de San Martín de Tours se juntaban en Ostabat, y pasado el Port de Cize se unen en Puente la Reina a la ruta que pasaba por Somport, formando desde allí un solo camino hasta Santiago."
Con estas palabras dejaba constancia Aymeric Picaud en el Codex Calixtinus (s. XII) de la posición estratégica que tenía, y que tiene siglos después, Puente la Reina en los caminos de peregrinación a Santiago de Compostela que recorren Europa para confluir precisamente aquí.

Impresiona pensar en los millones de peregrinos que a lo largo de la historia han concentrado sus pisadas en la estrecha vía que pasa por el puente que da nombre al lugar.

El origen de Puente la Reina está por tanto en su puente románico, construido a mediados del siglo XI. No se sabe con exactitud al impulso de qué reina se debe su construcción. Podrían ser la reina doña Mayor, consorte de Sancho III el Mayor o la reina Estefanía, casada con el rey García el de Nájera. Junto a él se fue formando un núcleo o despoblación habitado por francos, próximo a la extinguida villa medieval de Murugarren.

En 1122, el rey Alfonso I el Batallador concedió a los pobladores francos y a todos aquellos que vinieran a poblar el lugar los privilegios del Fuero de Estella y ordenó que se hiciera una villa espaciosa y bien trazada. El urbanismo medieval se organizaba en torno a la vía principal que se dirige al puente, la calle Mayor, que es también el Camino de Santiago. El espacio rectangular quedó dividido en cinco barrios que funcionan con cierta independencia, nombrado cada uno un regidor del Ayuntamiento.

Una muralla o cerco, con torres almenadas y foso, protegía el recinto. De las fortificaciones se conservan restos integrados en las casas, ya que muchos vecinos aprovecharon lienzos y torres. Las puertas se desmantelaron para facilitar el acceso de mercancías. Las murallas sobrevivieron a los decretos de destrucción de las fortalezas navarras tras la anexión a Castilla a principios del siglo XVI. Este fue un siglo de gran prosperidad para la villa, aunque se cerró con la epidemia de peste de 1599 de la que no se conoce bien el alcance. El siglo XVIII también supuso un fuerte impulso socioeconómico que se reflejó en el urbanismo y el arte.



PUENTE LA REINA


A la entrada de Puente la Reina por el Camino de Santiago, el primer edifico de interés es la iglesia del Crucifijo. En el segundo cuarto del siglo XII, el rey García IV el Restaurador donó a la Orden del Temple la ermita de Nuestra Señora de los Huertos, como se llamaba entonces. Aquí tuvieron hospital los templarios, que se encargaban además de la protección de los peregrinos a su paso por Valdizarbe. La iglesia tiene una bella portada románica de cuatro arquivoltas apuntadas de mediados del siglo XII. Los fustes de las distintas columnas reciben tratamientos decorativos distintos. Originalmente tenía una sola nave y ábside semicircular. En el siglo XIV se añadió una segunda nave comunicada por arcos con la antigua y una cabecera poligonal que alberga el Cristo que da nombre al templo. A mediados del siglo XV, la iglesia fue donada a la Orden del Hospital de San Juan. El gran prior de esta orden en Navarra y canciller del reino, Juan Beumont, fundó un hospital para acoger a pobres y peregrinos y un convento para los frailes que los atendían. En el siglo XVIII se construyó el nuevo edificio para el hospital y convento en torno a un sobrino claustro central. En su portada se repite en un friso la cruz de Malta. El convento y la iglesia están unidos por una bóveda de crucería.

La entrada a la calle Mayor de los Romeros, como se la conoce desde la Edad Media, está flanqueada por dos sólidas torres.



CALLE MAYOR


La calle es un espacio esencialmente jacobeo. Enseguida se halla la iglesia de Santiago, precedida de un espacio que fue cementerio. La monumental portada abocinada y lobulada es lo único que queda del templo románico, lo que queda es una obra del siglo XVI, estilo gótico tardío. Tiene planta de cruz latina, con una sola y anchísima nave, que sustituyó a las tres románicas, y cabecera poligonal. Los espacios se cubren con bóvedas de crucería. El retablo mayor y los colaterales son barrocos. Uno de ellos está dedicado a la Virgen de la Soterraña, patrona de la ciudad y también de Santa María la Real de Nieva (Segovia), donde está enterrada la reina Blanca de Navarra. Pero las obras más conocidas son las estatuas de los apóstoles Santiago y San Bartolomé, ambas del siglo XIV. La de Santiago recibe el sobrenombre de beltza (negro en euskera) por su semblante moreno.



IGLESIA DE SANTIAGO


Frente a Santiago se encuentra la iglesia del convento de los Trinitarios, fundados en 1209, donde también hubo de peregrinos. La fachada actual es de estilo barroco (s. XVIII). En las hornacinas aparecen el Ángel de la Guarda y los fundadores de la Orden de la Santísima Trinidad, San Félix de Valois y San Juan de Mata. A este último se le atribuye la fundación de este convento. Tras la desamortización de 1835, el convento pasó a manos privadas.

En la plaza de Julián de Mena, un espacio sin edificar y alargado entre las calles Mayor y Cerco Nuevo, se encuentra la Casa de los Cubiertos (s. XVIII) con sus característicos soportales.

Antes de salir al puente, a mano izquierda según vamos, se encuentra la iglesia de San Pedro, un templo gótico que ha sufrido numerosas reformas. En su interior se conserva la imagen de la Virgen del Puy o del Txori (pájaro en euskera), que se veneraba en la capilla que había hacia la mitad del puente. Según la tradición, un pajarillo mojaba las alas en el río y lavaba la cara de la Virgen. Cuando esto sucedía, los vecinos acudían en multitud a ver el prodigio, ya que se consideraba como un excelente presagio. Al final de la calle Mayor está la Casa del Vínculo, que fue cárcel, y la torre que da acceso al paso del puente románico, uno de los mejor conservados de Europa.




PUENTE DE LA REINA


El puente tiene ciento diez metros de largo y siete arcos, uno de ellos enterrado en la calle Mayor. Su silueta de lomo de asno es puramente medieval y se ha convertido en uno de los iconos más repetidos del Camino de Santiago. Los tajamares son triangulares y se rematan a modo de nariz. Sobre ellos se abren unos arquillos que protegen la estructura en caso de crecida. Había otras dos torres para dar protección al puente, una en la parte central, donde estaba también la capilla de la Virgen del Txori, y otra en el otro extremo. La capilla y las torres que faltaban fueron demolidas a mediados del siglo XIX, en una intervención que pretendía ensanchar el paso.

Al otro lado del puente se encuentra el monasterio del Espíritu Santo (s. XIII), donde se pueden adquirir una gran variedad de deliciosos dulces artesanales hechos por la comunidad de monjas.


ETAPA 1B: SANTIAGO DE RUESTA – SANGÜESA

La abadía benedictina de Santa María de la Gran Selva, cerca de Burdeos, fundada por el monje Gerardo, tuvo numerosas posesiones en tierras del actual tramo zaragozano del Camino de Santiago. En el año 1087 en rey Sancho Ramírez de Aragón y su hijo Pedro hicieron donación de la iglesia de Sancti Iacobi de Santiago de Ruesta a la abadía francesa, que estableció aquí un priorato desde el que administraba sus posesiones aragonesas. Se conserva documentación de los siglos Xi y XII sobre su existencia, cuando la abadía madre ya había pasado al Císter.

Para llegar a lo que hoy es una humilde ermita de Santiago en un recóndito paraje, hay que andar desde Ruesta. El templo consta de una sola nave y cabecera rectangular. La construcción es de mampostería reforzada con sillares. En la parte baja de los muros aparece un aparejo con piedras dispuestas en forma de espiga que corresponde con la iglesia altomedieval a la que se refiere el documento de donación del siglo XI. El muro occidental es de sillería y en él se abre la portada de tres arquivoltas, decorada con austeros motivos vegetales, muy del gusto cistercense. Esta parte de la iglesia es del siglo XII, cuando era ya priorato.

La bajada de la sierra de Peña Musera a Undués de Lerda afronta su último tramo por un viejo camino empedrado señalizado como calzada romana. Las vías romanas se señalizaban con columnas de piedra inscritas que reciben el nombre de miliarios. Un miliario de época del emperador Constantino (s. III) hallado en Undués de Lerda atestigua el paso de una vía romana por la zona. En todo caso la calzada de piedra y el pueblo en el alto componen una bella estampa. Ya existía una villa llamada Ondosse en el siglo X y pertenecía al dominio del monasterio de Leyre. Undués, como otros pueblos de la zona, vivió durante la Edad Media los conflictos fronterizos entre los reinos de Aragón y Navarra, especialmente violentos en el siglo XIV. Hacia 1366 la villa fue destruida, aunque se volvió a poblar.

La iglesia de San Martín de Tours (s. XVI) es gótica, de cabecera poligonal y construida en piedra rojiza. Nave y presbiterio se cubren con bóvedas de crucería. En su interior conserva una pila bautismal del siglo XIII. Hay unas cuantas casas de piedras con fachadas góticas, renacentistas y barrocas. Entre ellas destaca la Casa de la Capellanía (s. XV), convertida en albergue. En la restauración medieval de Undués, se dotó al lugar de un nevero (s. XIV-XV), construcción circular destinada a la conservación de nieve helada que se almacenaba durante el invierno. El hielo se usaba principalmente con fines terapéuticos, y también para conservar alimentos y enfriar bebidas. A poco más de un kilómetro, en el barranco de la Sal, se encuentran las viejas pilas de las salinas que se alimentaban de agua salada subterránea.


SOS DEL REY CATÓLICO

Sos del Rey Católico es una villa asentada en un promontorio de la sierra de Peña, lugar de nacimiento del rey Fernando el Católico. Está situada fuera del camino, a pocos kilómetros al sur de Undués. Atesora un importante conjunto de monumentos unidos por un laberinto delicioso de calles estrechas y casonas de piedra. Aunque está fuera de la actual ruta jacobea, el lugar ya existía en el siglo X y al dividir Sancho el Mayor su reino entre sus hijos, pasó a formar parte del recién creado reino de Aragón (1035). A finales del siglo XI recibió refugio en Sos el obispo de Santiago de Compostela, Diego Peláez, desterrado por el rey Alfonso VI. Le acompañaba Esteban, maestro de la catedral de Compostela y que luego dirigiría la construcción de la catedral de Pamplona.

Durante los siglos XII y XIII se reforzaron las defensas de la villa: Ramiro II manda construir un castillo, del que pervive la solitaria torre del Homenaje, y Alfonso III las murallas, en las que abren siete portales. A pesar de ello, en 1362 fue tomada por los navarros. Un año después se firmó aquí la paz entre Navarra y Aragón. Tras la unificación de los reinos hispánicos, Sos no vivió episodios bélicos hasta la guerra de Sucesión. Su apoyo a Felipe V le valió el título de "Muy noble, leal y vencedora villa".

La iglesia de San Esteban es un magnífico templo románico (s. XI y XII). Para salvar la diferencia de altura en la empinada ladera, se hizo un cuerpo inferior compuesto por una cripta y un sólido pasadizo llamado túnel del Perdón, que da paso a la plaza hacia la que se abre la portada. Dos capiteles de la cripta se atribuyen al maestro Mateo. En el siglo XIV se realizaron las pinturas murales que decoran las capillas. Sobre el cuerpo inferior se desarrolló la iglesia de planta basilical con tres naves y tres ábsides, ampliada con cinco capillas y la sacristía en el siglo XVI.

En el palacio de Sada, junto a la iglesia de San Martín (s. XIII), nació en rey Católico. Las arquerías medievales de la Lonja, antiguo ayuntamiento, contrastan con la magnífica arquitectura civil renacentista de la pasa de la Villa. También es renacentista el palacio Español de Niño, cercano al portal de Zaragoza. A poco más de dos kilómetros de la villa en dirección a Ruesta se encuentra el monasterio de la Virgen de Valentuñana (s. XVII).


MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEYRE

La sierra de Leyre es una pequeña cadena montañosa del pre-Pirineo navarro que flanquea al norte el tramo final del Canal de Berdún. En su vertiente sur, poblada de encinas, robles y carrascas, se encuentra el monasterio de San Salvador de Leyre, la cuna del reino de Navarra.

Hasta su exclaustración de 1835 fue cistercense, siendo desde entonces de los benedictinos negros. La ampliación del espacio y la tímida barroquización mantuvieron intacta su grandeza medieval. Su emplazamiento y la sugestión del bosque inmediato son también una muestra de la esmerada elección como sede por parte de sus monjes fundadores.

En siglo IX ya tenía una vida pujante. En los orígenes de Leyre se aprecia una presencia carolingia cispirenaica que enlazó pronto con la predilección del Reino de Pamplona, pasando por el paréntesis destructor de las incursiones de Almanzor a fines del siglo X.

El pronto resurgimiento del siglo XI fue esplendoroso. Durante el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035) se comenzó la construcción de la nueva iglesia románica, consagrada en 27 de octubre de 1057 ante su nieto Sancho IV el de Peñalén.

Cuando la dinastía Champaña se hizo con el reino, en 1234, Leyre llevaba un siglo de crisis, entonces, se distanció de la monarquía, y la nobleza, se enfrentó a los obispos de Pamplona, cambió de regla a manos de los cistercienses en 1307, y sufrió los avatares sombríos de la guerra civil entre agramonteses y beamonteses.

Tras la unión dinástica de Navarra a Castilla y Aragón, Leyre entró en la Congregación Cistercense Aragonesa, que pasó a llamarse Aragonesa-Navarra. Desde el siglo IX, se enterraron ordinariamente en Leyre los reyes  navarros y sus familiares. Desde la unión de Navarra y Aragón el año 1076, fecha en la que ya había reyes navarros en otras sepulturas, el panteón real pasó a ser el monasterio de San Juan de la Peña, en Aragón.


MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

Desde el monasterio en dirección hacia Sangüesa se encuentra el embalse y la villa de Yesa. El proceso de construcción de la presa del embalse de Yesa (Navarra) comenzó con las expropiaciones de 1929 y su inauguración en 1959, supuso que se inundaran parcialmente los términos de Sigües, Ruesta, Escó y Tiermas, en la parte más baja de la Canal de Berdún.


BERDÚN

Esto hizo que se viera alterados los dos trazados históricos del Camino de Santiago que recorrían las vertientes nortes y sur del valle del río Aragón. Ambos coincidían en Tiermas, donde había un puente que permitía a los que hacían el camino por Puesta, al sur, cruzar y pasar por Yesa, a los pies de Leyre. En la actualidad, el camino del sur enlaza con Sangüesa por Undués de Lerda, cumpliendo dos etapas muy solitarias.

En la población de Yesa confluye el Camino de Santiago que recorre la vertiente norte del Canal de Berdún y que viene de Tiebas. El puente de los Roncaleses, en ruinas desde las Guerras Carlistas, sirvió para el paso de los peregrinos que iban a Sangüesa. La antigua iglesia de San Esteban (s. XVI) guarda en su interior un interesante conjunto de pinturas murales restauradas.


CASTILLO DE JAVIER

A los pies de la sierra de Leyre, sobre un promontorio rocoso se alza el castillo de Javier, emplazamiento fundamental en la frontera medieval navarro-aragonesa. Fue un punto estratégico para el control del final de la vía de comunicación natural que es el valle del río Aragón. Ya existía en el siglo X. En 1512, tras la anexión de Navarra a la corona de España, la fortaleza fue destruida por mandato del Cardenal Cisneros.

Aquí nació en 1506 San Francisco Javier, evangelizador de la India y Japón y cofundador de la Compañía de Jesús junto a San Ignacio de Loyola. En el siglo XIX se levantó la basílica y las sucesivas restauraciones han ido devolviéndole al castillo su antiguo aspecto y se ha habilitado un museo.


Sangüesa es una ciudad que tiene su origen en el siglo XII, coincidiendo con el máximo apogeo del Camino de Santiago, aunque siempre ha estado muy ligada a él. No aparece mencionada en el Codex Calixtinus por coincidir su fundación con la redacción de la guía medieval de peregrinos.

En realidad, la ciudad actual es el burgo nuevo de Sangüesa la Vieja (Rocaforte) que surge junto al puente que salvaba el río Aragón. La fundación se debe a Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, y se remonta a 1122. Los primeros pobladores fueron francos y trajeron con ellos la devoción a la Virgen de Rocamador. El rey se hizo construir un palacio junto al puente, que junto al puente, que junto con su capilla fueron donados a la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Los sanjuanistas fundaron un hospital de peregrinos.

Al otro lado del río hubo hasta el siglo XIX un hospital de San Nicolás, dependiente de la Colegiata Roncesvalles. Su iglesia tenía tres ábsides, poligonal el del centro, por lo que podría tratarse de una obra del maestro Esteban, que aportó este tipo de soluciones en las capillas de Santiago de Compostela y Pamplona y dejó su huella en la vecina villa de Sos del Rey Católico.



SANGÜESA

En Sangüesa coincidían los dos trazados históricos que recorrían el Canal de Berdún. Al norte del casco histórico de la ciudad, los peregrinos que venían de Yesa se encontraban el convento de San Francisco, fundado en 1266. Su iglesia se cubrió con una bóveda gótica en el siglo XVI. El claustro, con sus esbeltas arquerías trilobuladas, es del siglo XIV. Hay un museo con pinturas de los siglos XVI a XVIII. Los que venían por el sur entraban por la calle de San Sebastián, patrón de la ciudad, y pasaban junto a la iglesia de Santiago (s. XII y XIII), comenzada a construir en estilo románico y terminada en gótico. Conserva todavía su impotente aspecto de iglesia fortaleza. La portada occidental, sólida y austeramente decorada, alberga en el tímpano una imagen de Santiago ante la cual rezan dos peregrinos.

Ambas rutas coinciden en la calle Mayor, donde se concentran la mayor parte del variado conjunto de palacios cuya cronología va desde la Edad Media al siglo XVIII. Entre ellas se puede destacar el palacio de los París Íñeguez Abarca (s. XVI) con peculiar alero y la arquería del piso superior, el palacio medieval de los Sebastianes (s. XV), lugar de nacimiento del último infante de Navarra. Y el palacio de Añués (s. XV) con un ventanal gótico decorado con fina tracería. Por detrás de este se encuentra el palacio de Ongay-Vallesantoro, rehabilitado como Casa Cultural, y la iglesia de san Salvador, un templo gótico de finales del siglo XIII con una bella portada dedicada al tema del Juicio Final. Pasando bajo las arcadas renacentistas del Ayuntamiento (s. XVI), donde se encontraban una de las alas del primitivo palacio del Batallador, podemos acercarnos al castillo-palacio del Príncipe de Viana, edificio gótico de sólida sillería que fue residencia de los reyes de Navarra.


IGLESIA DE SANTA MARIA LA REAL DE SANGÜESA

Al final de la calle Mayor, junto al puente, se levante la importante iglesia de Santa María la Real, uno de los edificios románicos más importantes del Camino de Santiago a su paso por Navarra. Comenzó a edificarse tras la donación del palacio a la orden del San Juan. Como la de Santiago, tenía también una función defensiva, como queda patente cuando la contemplamos desde el puente. Es un templo de planta basilical con cabecera de tres ábsides y sus correspondientes naves. Sobre el primer cuerpo de la nave central se alza el cimborrio octogonal. Sorprende de la potencia de los cuatro grandes pilares cruciformes que articulan la comunicación de las naves y sirven de soporte para las bóvedas. Los dos cuerpos de la torre se alzan sobre el cimborrio y son también octogonales. Las almenas del remate acentúan su aspecto militar. En el siglo XIV se añadió la capilla real de San Miguel y en el XVI la capilla de la Piedad, cubierta con bóvedas de terceletes.

Se conserva un buen número de retablos e imágenes a pesar de los daños que ocasionaron las riadas de 1582, 1739 y 1787 y los embates de las Guerras Carlistas. El retablo mayor fue consagrado en 1548 y es obra de Juan Pérez Vizcaíno sobre las trazas de Gabriel Yoli. La adaptación al espacio del ábside lo hace especialmente esbelto. Se doró de nuevo en el siglo XVIII, época a la que corresponde la imagen de la Asunción que preside la calle principal. Pocos años después de la realización del retablo llegó a Sangüesa Juan de Flandes, uno de los más importantes maestros escultores y entalladores que trabajaron en la ciudad entre los siglos XVI y XVIII, convirtiéndola en un foco de difusión artística hacia tierras navarras y aragonesas. La imagen de la Virgen de Rocamador, o Virgen del Puy de Francia, como se la llamó hasta 1676, es una imagen gótica del siglo XIII, revestida de plata, como es frecuente en Navarra.

A los pies de una de las naves laterales se guarda la custodia procesional, valiosa obra procedente de los talleres locales de platería que funcionan entre los siglos XIV y XVI. En sus contrafuertes se repite dieciocho veces la marca SANG.


ETAPA 2B: SANGÜESA – MONREAL

Rocaforte es Sangüesa la Vieja, la villa medieval bajo la cual se fundó la ciudad actual. Su posición de dominio sobre la confluencia del Canal de Berdún y el valle del río Iriati hizo que fuera un importante lugar defensivo en la frontera del reino de Navarra. En el siglo XI recibió del rey de Pamplona y Aragón, Sancho Ramírez, el Fuero de Jaca. El castillo y las murallas fueron destruidos a principios del siglo XVI.

La tranquilidad de sus calles contrasta con la actividad que despliegan a sus pies la ciudad y la fábrica de papel y cartón. La iglesia de Santa María, con su campanario de aspecto defensivo, es un templo gótico con sencilla portada perfilada con un arco conupial.

Frente al pueblo, al otro lado del vallejo, se alza la ermita del Oratorio de San Bartolomé, actualmente usada como redil. La construcción del templo se data en el siglo XIII, aunque fue reformado en el siglo XVII. La tradición franciscana sitúa en este lugar la primera estancia en tierras españolas de San Francisco de Asís durante su peregrinación a Compostela hacia 1214. Incluso hay quien afirma que aquí hizo su primera fundación hispana. Durante los días que pasó en San Bartolomé, predicó en Sangüesa, donde en 1250 ya existía un convento franciscano. El santo paseaba hasta la fuente que toma su nombre para beber agua y meditar. El paraje sigue invitando a ello casi ocho siglos después.



LIÉDANA

A pocos kilómetros de Rocaforte, fuera del itinerario jacobeo, se encuentra la villa de Liédana, a los pies de la sierra de Leyre. Su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción preside el pueblo. Su torre almenada tiene el aspecto defensivo que corresponde a esta tierra de frontera. Se accede a ella a través de una portada gótica decorada con cabecillas humanas inscritas en arquillos apuntados. El armazón del retablo mayor es del siglo XVIII, pero los relieves, fechados n 1630, son obra de Juan de Berroeta, uno de los maestros del taller de Sangüesa.

La villa romana de Liédena, está situada en un emplazamiento privilegiado sobre el río Irati, frente a la foz de Lumbier y el puente del Diablo. Sus restos más antiguos son del siglo II. A esta época pertenecen los mosaicos del peristilo (Museo de Navarra, Pamplona). Se han identificado en sus estancias una amplia bodega (cella vinaria), fue un importante lugar de producción de vino. Quedó abandonado en el siglo III y volvió a habitarse en el siglo IV, ampliándose y realizándose nuevos mosaicos de motivos geométricos.



FOZ DE LUMBIER

Paralelo al Camino de Santiago, desde Liédena se llega a Lumbier, población que reivindica su condición jacobea. Así lo demuestran sus viejas casonas construidas entre los siglos XV y XVIII.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (s. XIV) es un templo gótico con tres interesantes retablos del siglo XVI en el interior, dos de ellos procedentes del taller local de Juan de la Hera. Del antiguo monasterio de Santa María Magdalena, de monjas benedictinas, se conserva la iglesia (s. XVII) convertida en centro de jubilados. Sobre la puerta se ha dispuesto un mosaico romano (s. II) hallado en la huerta del monasterio.

Dos variantes del Camino de Santiago que discurre por tierras navarras y aragonesas se juntan en el puerto de Loiti. En su bajada, entra en el valle de Ibargoiti. Antes, el río Irati se encaja en las calizas del extremo occidental de la sierra de Leyre formando la foz de Lumbier, uno de los más bellos parajes naturales de Navarra.

La foz de Lumbier empieza en la foz de Arbayún, y discurre sobre el antiguo trazado del ferrocarril que unía Sangüesa y Pamplona, pasando por dos túneles. La línea del Irati, de vía estrecha y electrificada, fue pionera en España. Se puso en funcionamiento en 1911 y estuvo en servicio hasta 1955, cuando las cerca de dos horas y cuarto que tardaba el trayecto en hacer el recorrido lo dejaron obsoleto frente a la moderna carretera nacional.

Los paredones calizos se levan más de cien metros y es fácil ver volando alguno de los buitres leonados y alimoches que anidan en las repisas de la roca. Al final del recorrido, pasando por el segundo túnel, aparece el paraje del puente del Diablo, del cual quedan los restos.



FOZ DE LUMBIER

Izco es la población que le da nombre a la sierra. Ya existía a mediados del siglo XI con el nombre de Sanso Garceiz de Eizco. La iglesia de san Martín de Tours es un templo del siglo XIII, aunque la cabecera se amplía a finales del siglo XVI. La portada es de estilo románico tardío o protogótico con dos arquivoltas apoyadas sobre capiteles austeramente decoradas. En su interior se conserva una imagen de la Virgen (s. XIII) procedente de la ermita de Nuestra Señora del Sagrario a la que se trasladó el cementerio del pueblo a mediados del siglo XIX.

Abinzano está compuesto por un pequeño puñado de casas, una de ellas con bella fachada de sillería, conserva una iglesia de San Pedro. Es románica tardía con nave rectangular y cabecera absidada que se unen en un solo volumen. Conserva la cornisa con canecillos original, pero tanto estos como la portada de acceso no tienen decoración escultórica. Un atrio porticado más moderno protege el acceso, mientras que a los pies se levanta la torre. Hubo una ermita dedicada a la Virgen, al menos hasta 1799. Sobrevivió, por tanto, a la intensa despoblación que sufrió el valle de Ibargoiti en la baja Edad Media, cuando desaparecieron la mitad de sus pueblos y el monasterio de Bayacua.



PUENTE DE SALINAS DE IBARGOITI SOBRE EL RÍO ELORZ

El Camino de Santiago apenas roza un extremo del pueblo de Salinas de Ibargoiti, al que llega después de haber pasado un interesante puente medieval que vuela sobre el río Elorz con un único y alto arco apuntado. Las salinas que le dan nombre eran la principal fuente de ingresos de la población. Ya eran importantes cuando se citan por primera vez en 1426 y lo segundo siendo a mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Madoz. Algún estudioso ha relacionado la pujanza de las alinas con la despoblación de otros lugares del valle, al trasladarse aquí. Tal sería el caso de Marsain. Abandonada la explotación de la sal, la supervivencia se centró en los recursos agrícolas. Para recordar las viejas formas de trabajar el campo cada año se celebra el día de la trilla, en el que se pone en marcha una máquina de trillar de hace ochenta años.

La iglesia de San Miguel es un magnífico templo del gótico rural construido en el siglo XIV. La portada, con cuatro arquivoltas apuntadas muy estilizadas, tiene capiteles decorados con motivos vegetales. Conserva un retablo plateresco de mediados del siglo XVI.



PUENTE MEDIEVAL DE MONREAL

Monrealen las fuentes medievales y Elo en euskera, es la única población navarra mencionada en este itinerario por el Codex Calixtinus, antes de Puente la Reina. El rey García Ramírez le concedió a la villa el Fuero de Estella en 1149 para repoblarla con francos, pero no debió tener mucho éxito porque en el siglo XIV sólo había ochenta y cinco vecinos. En esa centuria, el rey Carlos III de Navarra el Noble, tenía un palacio en Monreal. Hubo un castillo, demolido en 1521, del que se han encontrado las cimentaciones y el calabozo. Llegó a contar con tres hospitales para peregrinos: uno el del monasterio de San Cristóbal, otro el de la ermita de Santiago y otro en la parroquia de Santa Fe. Posiblemente es este último el que dependía del hospital de Pamplona adonde se trasladaba a los necesitados, al menos en los siglos XVII y XVIII. El albergue actual continúa con la secular tradición hospitalaria.

El Camino de Santiago entra en la villa por el pintoresco puente medieval alomado y de dos arcos. La iglesia de San Martín de Tours es un templo gótico, con algunos vestigios anteriores y muy reformados en el siglo XVIII. A los pies de la nave se alza el coro, que se cubre con una esmerada bóveda de crucería. El retablo mayor es del siglo XVI y entre otras imágenes conserva una medieval de la Virgen con el Niño. Se ha restaurado una curiosa pila bautismal gótica, procedente de otra parroquia desaparecida. La ermita de Santa Bárbara, consagrada en 1724, se alza en lo alto del monte de la Higa, desde donde la santa protege al valle contra los destrozos ocasionados por las tormentas.


ETAPA 3B: MONREAL – PUENTE LA REINA

El Camino de Santiago bordea el monte de la Higa junto al río Elorz, primero, y luego cruza por el puente de Garitoain. La ermita de San Babil, en este paraje pero al otro lado del canal de Navarra, fue priorato de la abadía francesa de Santa Fe de Conques, y luego iglesia y hospital de peregrinos bajo la advocación de Santiago.

Con Yarnoz a la vista, el paso del trazado jacobeo se convierte en un estrecho sendero que recorre la falda de la sierra de Alaiz, paralelo al canal de Navarra, hasta Tiebas.

Yarnoz es el primero de los pueblos del valle de Elorz. Está situado en alto, dominado el paso a la cuenca de Pamplona desde Ibargoiti. Por ello, en la Edad Media se levantó la torre vigía (s. XIV), que formaba parte de un palacio cabo de armería desaparecido. Las torres de estos palacios formaban una red defensiva.

La iglesia de la Natividad (s. XVI) parece estar hecha sobre otra más antigua. El presbiterio se cubre con una bóveda de terceletes en forma de estrella. Conserva un sencillo retablo del siglo XVII con un lienzo dedicado a la advocación del templo y una imagen medieval de la Virgen con el Niño (s. XIII).



TORRES DE YARNOZ

Otano es la cuna de Javier Mina, guerrillero español conocido como Mina el Mozo, que luchó contra los franceses en la Guerra de la Independencia, siguiendo la táctica del golpe de mano. Apresado, cumplió condena en Francia. Enemigo del absolutismo a su vuelta a España participó en un intento de toma de la ciudadela de Pamplona. Tras el fracaso, hubo de huir a Francia, y después a Inglaterra y a México, donde se convirtió en uno de los héroes de su independencia.

A los pies de Otano se conserva un puente de origen medieval, reformado en el siglo XIX, junto al que había un molino harinero. La iglesia de la Asunción de la Virgen tiene una parte gótica del siglo XVI, como puede verse en su portada, pero fue reformada en el siglo XVIII. Se conserva también un palacio cabo de armería (s. XVI), nombre genérico que recibe este tipo de casa solariega en Navarra. Es una categoría reservada a los linajes más antiguos o a los que hacían grandes favores a la corona. Sus propietarios pertenecían a la mediana nobleza y capitaneaban las tropas locales en caso de conflicto armado. Gozaban por ello de grandes privilegios fiscales.

En algunas de las puertas de Otano todavía es posible ver clavada alguna carlina, también llamada cardo al sol o flor de sol, que se pone de esta forma para proteger los hogares contra las brujas y los rayos. Esta costumbre navarra y vasca emplea indistintamente dos variedades de carlina muy similares.



VISTAS DESDE GUERENDAÍN HACIA LA SIERRA DEL PERDÓN Y EL VALLE DE PAMPLONA


En nombre de Guerendiáin significa el lugar del crucero, por que aquí había uno que marcaba la entrada en la jurisdicción de la villa de Tiebas. Se conoce su existencia ya en el siglo XII. Los vecinos han reconstruido una galera, un tipo de carro de dos ejes que servía para el transporte de personas y solía estar cubierto por un lienzo.

La iglesia de san Juan Baustista fue reformada intensamente en el siglo XVI y su ábside se cubrió con una bóveda de crucería. El retablo mayor es barro (s. XVII), dorado y de tres calles.

En la ladera de la sierra de Alaiz se abre la cueva de Diablo-Zulo, un importante yacimiento arqueológico cuyos restos más antiguos pertenecen al Paleolítico superior, por lo que sus primeros ocupantes serían los más antiguos pobladores del valle de Elorz. Hay también vestigios de la Edad del Bronce y del Hierro e, incluso, cerámica romana.

Al llegar a Tiebas por el Camino de Santiago, lo primero en aparecer son las ruinas del castillo que se alza apartado del pueblo y aún dominando el valle de Elorz y la cuenca de Pamplona. En castillo-residencia real fue mandado construir por Teobaldo I o por su sucesor, Teobaldo II de Navarra, y habitado en 1269. En 1264, este rey había concedido el fuero de los francos de Estella a Tiebas. La primera destrucción de la fortaleza acaeció en 1378 durante la guerra con Castilla. Fue reconstruido en el siglo XV por Juan de Beaumont y a principios del XVI, Felipe el Hermoso hizo traer aquí parte de los documentos del archivo del reino y de la Cámara de Comptos, tribunal de cuentas de Navarra instituido en 1365 y aún vigente. Pasó al patrimonio de la casa de Alba y fue abandonado en el siglo XVII. La ruina definitiva del castillo de Tiebas se produjo a principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia.



CASTILLO DE TIEBAS

La iglesia de santa Eufemia es de estilo gótica y data de la época de la construcción del castillo. El pórtico que la rodea es posterior, quizás del siglo XVII. Es muy bella la bóveda del sotocoro, a los pies de la nave.

En Campanas hubo una venta y un hospital de peregrinos que era sede de la cofradía de San Nicolás de Arrizabalaga, como se llamaba antiguamente el lugar. Junto al hospital existió la iglesia de san Nicolás de Bari del siglo XII.


Muruarte de Reta es un pueblo compuesto por tres barrios de aspecto diferentes, divididos además por el paso del ferrocarril. El dicho dice "Muruarte de Reta, tres barrios, tres fuentes, tres tipos de gentes". Conservan algunas casonas blasonadas con bellas portadas, como las dos que encontramos a la entrada del Camino de Santiago por el barrio de abajo. Dos de estas casas pertenecieron, al menos durante los siglos XVII y XVIII, a la familia Rada, dueños a su vez del cercano palacio de Subiza. La calle principal atraviesa el barrio de arriba y llega hasta la iglesia de San Esteba. Delante del pórtico se alza un sencillo crucero sobre grada circular.


Olcoz está rodeado de un paisaje amplio y montuoso, justo sobre el borde del valle del río Robo y dominando la comarca de Valdizarbe a la que pertenece. Es un pueblecito pequeño y muy bien cuidado que guarda tres edificios de interés histórico.

La iglesia de San Miguel (s. XVII-XVIII) es un conjunto de volúmenes recios y muy cerrados, con una torre (s. XIII) a los pies que le da aspecto. El acceso a la torre se realiza por una puerta con arco apuntado, como lo son también los del campanario, aunque están cegados. Pero el elemento más interesante del templo es la portada románica, casi un calco de la portada principal de Santa María de Eunate. Tiene cuatro arquivoltas aboceladas apoyadas de dos en dos en capiteles decorados. En la dovela central del arco interior hay un sencillo crismón. En la decoración escultórica se entremezclan figuras humanas, motivos vegetales y animales fantásticos.



TORRE MEDIEVAL DE OLCOZ

Cerca de la iglesia hay un palacio barroco de alero pronunciado y portado labrada en sillería. En un extremo del pueblo se alza una torre medieval del siglo XIII, convertida en palacio cabo de armería en el siglo XV, momento al que pertenecen la portada y los ventanales de doble arco.

El río Robo pasa junto a una salina, explotación tradicional de la zona, y atraviesa la población de Enériz dividiéndola en dos barrios. Junto al paso de la carretera se encuentra la iglesia de Santa María Magdalena. Su advocación está muy presente a lo largo del Camino de Santiago, quizás porque sus reliquias se conservan en la basílica de Santa María Magdalena de Vézelay, en Francia, cabecera de una de las grandes vías francesas de peregrinación jacobea que confluyen en Ostabat para entrar en Navarra por Roncesvalles. El templo actual se terminó de construir en 1765. Para su construcción se empleó la piedra de la iglesia medieval. Tiene planta de cruz latina y su traza se debe al maestro Vicente Arizu. Frente a la puerta de ingreso se conserva un pequeño retablo renacentista dedicado a Santa Catalina de Alejandría. El retablo mayor es de la misma época. El primer cuerpo se dedica a la Magadalena y el segundo a la Virgen María. Debió policromarse de nuevo al montarse en la nueva iglesia.



IGLESIA DE SANTA MAGDALENA DE ENÉRIZ

Entre Enériz y Obanos, entre campos de cultivo de Valdizarbe, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de Eunate. De estilo románico, es uno de los lugares más singulares del Camino de Santiago. La tradición vincula su construcción la Orden del Temple, pero realmente fue en origen la iglesia de un hospital de la orden de los caballeros de San Juan de Jerusalén. Es un templo de planta octogonal y lados desiguales. En uno de ellos se sitúa el ábside y en el opuesto la puerta de ingreso. Las bóvedas de la nave y el presbiterio se refuerzan con gruesos nervios cuadrangulares que se encuentran en el centro en la primera, y el arco triunfal en la segunda. Esta forma de cubrir los espacios es propia de la arquitectura hispanomusulmana. Pero el elemento más característico es su pórtico románico, reconstruido a mediados del siglo XVII.

Desde su origen Eunate es una capilla funeraria, también cementerio de peregrinos. Había en las cercanías de la iglesia las dependencias necesarias para atender y albergar a los caminantes que realizaba la Cofradía de Santa María de Eunate.



IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE EUNATE


La villa de Obanos, plagada de casonas blasonadas, bien podría se el prototipo de población hidalga de Navarra. No en vano, fue desde 1234 la sede de la Junta de Infanzones, una institución medieval que tenía como objeto apoyar la autoridad del rey de Navarra como salvaguarda de fueros y privilegios, además de mantener los caminos y lugares libres de malhechores. Sin embargo, al cambiar de dinastía la corona de Navarra, comenzaron los enfrentamientos con los nuevos monarcas que desembocaron en la disolución de la Junta en 1329.

También se define Obanos como población jacobea. Incluso hay quien defiende que en su interior es donde se juntan desde su origen los dos ramales del Camino Francés, interpretando que en la guía medieval de los peregrinos, el Codex Calixtinus, no debe leerse que la confluencia se produce en Puente la Reina sino cerca de Puente la Reina. Por tanto, el encuentro de los peregrinos que venían de Somport con los que lo hacían por Roncesvalles se producía en la ermita de San Salvador.

Aunque si algo identifica a Obanos es la representación del Misterio de San Guillermo y Santa Felicia, interpretada a modo de auto sacramental que se celebra cada dos años y en el que se involucran la mayoría de sus vecinos. Es una magnífica representación en la que además de la leyenda se escenifica el ambiente de las peregrinaciones medievales y la historia de la localidad.

La iglesia parroquial de San Juan Bautista es una construcción neogótica de principios del siglo XX. Guarda en su interior el relicario de plata con la cabeza de San Guillermo, por la que siguiendo una antigua tradición se filtra agua y vino. La reliquia se veneraba anteriormente en la ermita de Nuestra Señora de Arnotegui, situada en un alto que domina Obanos y Puente la Reina, a pocos kilómetros de la villa. Es un edificio humilde que fue usado como fuerte durante las Guerras Carlistas. En él vivió como ermitaño entre 1586 y 1633 Juan de Undiano, responsable de la renovación de la vida eremítica en Navarra. Según su regulación, los ermitaños en Navarra podían ser navarros, vascos o castellanos, pero no aragoneses, y quedaban bajo la jurisdicción del obispo de Pamplona. Debían dedicar parte del día a la oración y el estudio y hacer algún trabajo honesto para ganarse la vida, aunque no podían cazar ni pescar.




CONJUNTO ARQUITECTÓNICO DE OBANOS


Queda dejar Obanos para llegar a Puente la Reina por las huertas de la vega del río Robo.
"La ruta de Santa Fe, la de San Leonardo de Limoges y la de San Martín de Tours se juntaban en Ostabat, y pasado el Port de Cize se unen en Puente la Reina a la ruta que pasaba por Somport, formando desde allí un solo camino hasta Santiago."

Con estas palabras dejaba constancia Aymeric Picaud en el Codex Calixtinus (s. XII) de la posición estratégica que tenía, y que tiene siglos después, Puente la Reina en los caminos de peregrinación a Santiago de Compostela que recorren Europa para confluir precisamente aquí.

Impresiona pensar en los millones de peregrinos que a lo largo de la historia han concentrado sus pisadas en la estrecha vía que pasa por el puente que da nombre al lugar.

El origen de Puente la Reina está por tanto en su puente románico, construido a mediados del siglo XI. No se sabe con exactitud al impulso de qué reina se debe su construcción. Podrían ser la reina doña Mayor, consorte de Sancho el Mayor o la reina Estefanía, casada con el rey García el de Nájera. Junto a él se fue formando un núcleo de población habitado por francos, próximo a la extinguida villa medieval de Murugarren. En 1122, el rey Alfonso I el Batallador concedió a los pobladores francos y a todos aquellos que vinieran a poblar el lugar los privilegios del fuero de Estella y ordenó que se hiciera una villa espaciosa y bien trazada.



PUENTE SOBRE EL RÍO ARGA EN PUENTE LA REINA


El urbanismo medieval se organiza en torno a la vía principal que se dirige al puente, la calle Mayor, que es también el Camino de Santiago. El espacio rectangular quedó dividido en cinco barrios que funcionan con cierta independencia, nombrado cada uno un regidor del Ayuntamiento. Una muralla o cerco, con torres almenadas y foso, protegía el recinto. De las fortificaciones se conservan restos integrados en las casas, ya que muchos vecinos aprovecharon lienzos y torres. Las puertas se desmantelaron para facilitar el acceso de mercancías. Las murallas sobrevivieron a los decretos de destrucción de las fortalezas navarras tras la anexión a Castilla a principios del siglo XVI. Este fue un siglo de gran prosperidad para la villa, aunque se cerró con la epidemia de peste de 1599 de la que no se conoce bien el alcance. El siglo XVIII también supuso un fuerte impulso socioeconómico que se reflejó en el urbanismo y el arte.

A la entrada de Puente la Reina por el Camino de Santiago, el primer edifico de interés es la iglesia del Crucifijo. En el segundo cuarto del siglo XII, el rey García IV el Restaurador donó a la Orden del Temple la ermita de Nuestra Señora de los Huertos, como se llamaba entonces. Aquí tuvieron hospital los templarios, que se encargaban además de la protección de los peregrinos a su paso por Valdizarbe. La iglesia tiene una bella portada románica de cuatro arquivoltas apuntadas de mediados del siglo XII. Los fustes de las distintas columnas reciben tratamientos decorativos distintos. Originalmente tenía una sola nave y ábside semicircular. En el siglo XIV se añadió una segunda nave comunicada por arcos con la antigua y una cabecera poligonal que alberga el Cristo que da nombre al templo. A mediados del siglo XV, la iglesia fue donada a la Orden del Hospital de San Juan. El gran prior de esta orden en Navarra y canciller del reino, Juan Beumont, fundó un hospital para acoger a pobres y peregrinos y un convento para los frailes que los atendían. En el siglo XVIII se construyó el nuevo edificio para el hospital y convento en torno a un sobrino claustro central. En su portada se repite en un friso la cruz de Malta. El convento y la iglesia están unidos por una bóveda de crucería.



CALLE MAYOR

La entrada a la calle Mayor de los Romeros, como se la conoce desde la Edad Media, está flanqueada por dos sólidas torres. La calle es un espacio esencialmente jacobeo. Enseguida encontramos la iglesia de Santiago, precedida de un espacio que fue cementerio. La monumental portada abocinada y lobulada es lo único que queda del templo románico. El que hoy vemos es una obra del siglo XVI, estilo gótico tardío. Tiene planta de cruz latina, con una sola y anchísima nave, que sustituyó a las tres románicas, y cabecera poligonal. Los espacios se cubren con bóvedas de crucería. El retablo mayor y los colaterales son barrocos. Uno de ellos está dedicado a la Virgen de la Soterraña, patrona de la ciudad y también de Santa María la Real de Nieva (Segovia), donde está enterrada la reina Blanca de Navarra. Pero las obras más conocidas son las estatuas de los apóstoles Santiago y San Bartolomé, ambas del siglo XIV. La de Santiago recibe el sobrenombre de "beltza" (negro en euskera) por su semblante moreno.

Frente a Santiago se encuentra la iglesia del convento de los Trinitarios, fundados en 1209, donde también hubo de peregrinos. La fachada actual es de estilo barroco (s. XVIII). En las hornacinas aparecen el Ángel de la Guarda y los fundadores de la Orden de la Santísima Trinidad, San Félix de Valois y San Juan de Mata. A este último se le atribuye la fundación de este convento. Tras la desamortización de 1835, el convento pasó a manos privadas.



En la plaza de Julián de Mena, un espacio sin edificar y alargado entre las calles Mayor y Cerco Nuevo, se encuentra la Casa de los Cubiertos (s. XVIII) con sus característicos soportales. Antes de salir al puente, a mano izquierda según vamos, se encuentra la iglesia de San Pedro, un templo gótico que ha sufrido numerosas reformas. En su interior se conserva la imagen de la Virgen del Puy o del Txori (pájaro en euskera), que se veneraba en la capilla que había hacia la mitad del puente. Según la tradición, un pajarillo mojaba las alas en el río y lavaba la cara de la Virgen. Cuando esto sucedía, los vecinos acudían en multitud a ver el prodigio, ya que se consideraba como un excelente presagio.

Al final de la calle Mayor está la Casa del Vínculo, que fue cárcel, y la torre que da acceso al paso del puente románico, uno de los mejor conservados de Europa. El puente tiene ciento diez metros de largo y siete arcos, uno de ellos enterrado en la calle Mayor. Su silueta de lomo se asno es puramente medieval y se ha convertido en uno de los iconos más repetidos del Camino de Santiago. Los tajamares son triangulares y se rematan a modo de nariz. Sobre ellos se abren unos arquillos que protegen la estructura en caso de crecida. Había otras dos torres para dar protección al puente, una en la parte central, donde estaba también la capilla de la Virgen del Txori, y otra en el otro extremo. La capilla y las torres que faltaban fueron demolidas a mediados del siglo XIX, en una intervención que pretendía ensanchar el paso. Al otro lado del puente se encuentra el monasterio del Espíritu Santo (s. XIII), donde se pueden adquirir una gran variedad de deliciosos dulces artesanales hechos por la comunidad de monjas.





ETAPA 6: ESTELLA-LIZARRA – LOS ARCOS


La primera noticia de la existencia de Ayegui se remonta al siglo XI, cuando fue donado por Sancho IV a la abadía de Irache. De las canteras de su término salió buena parte de la piedra para las obras del refectorio que se realizaron a principios del siglo XVII. Tanto en este siglo como en el anterior hay constancia de largos pleitos entre el concejo y el monasterio por el nombramiento del viario. Se constituyó el ayuntamiento propio tras la desamortización y la exclaustración de los monjes. La iglesia parroquial de San Martín (s. XVIII) es de estilo neoclásico y guarda un interesante Cristo gótico (s. XV).



MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE IRACHE

Santa María de Irache fue un monasterio benedictino que estuvo muy vinculado a los orígenes de las peregrinaciones a Compostela. La primera noticia está datada en el año 958, cuando era abad Teudano, pero algunos cronistas de la orden remontaron su existencia a la época del reino visigodo de Toledo. Estratégicamente situado en la vía de comunicación natural entre Navarra y Castilla, en el siglo XI ganó importancia, especialmente durante el tiempo en el que fue abad dan Veremundo, gran impulsor de la ruta jacobea. El hospital de peregrinos de Irache fue uno de los más antiguos de Navarra. Se fundó con las donaciones que hizo a la abadía el rey García el de Nájera en 1051, pero en unas décadas fue eclipsado por los habitantes de Estella. Aun así, durante siglos se repartieron en Irache limosnas a los peregrinos necesitados.

A mediados del siglo XII comienza el proceso de construcción del monasterio tal como hoy existe, siendo lo más antiguo los ábsides laterales y la parte baja del central. Las obras se interrumpieron, pero continuaron a partir del último cuarto de ese mismo siglo y hasta principios del siglo XII. El resultado fue uno de los mejores templos navarros del románico tardío, con su triple cabecera, tres naves y crucero cubierto con bóvedas de nervios rectangulares cruzados. La escultura decorativa románica de canecillos y capiteles es de gran calidad y muy variada iconografía. En los capiteles del arco del triunfo se representa una lucha de guerreros y la adoración de los Reyes Magos. En los arranques del cimborrio primitivo, que fue sustituido por una cúpula renacentista, aparecen las representaciones del Tetramorfos.

Después de dos siglos de crisis, en 1522 la abadía se incorporó a la congregación benedictina de Valladolid y se convirtió en sede de una universidad. Es cuando se inicia la construcción del claustro antiguo en el que se combinan el Renacimiento y la tradición gótica. En el siglo XVII se levanta el segundo claustro y el nuevo refectorio. De su imprenta salieron los tomos de la "Crónica general de la Orden de San Benito" (1609), escrita por el padre Yepes. En el siglo XIX, con la desamortización sobrevino al abandono. La imagen de Santa María de Irache, pieza clave en la imaginería románica navarra, se llevó a la parroquia de Dicastillo. La que vemos actualmente en una réplica.



BODEGAS IRACHE

Azqueta es un pequeño pueblo que fue villa con fuero concedido por Teobaldo II en 1246. La iglesia de San Pedro es un templo de cruz latina con distintas fases de construcción. Así, nave y crucero se cubren con bóvedas de crucería del siglo XVI, mientras que el presbiterio es de mediados del siglo XVIII y se cubre con una sencilla bóveda de lunetos. Junto a la parroquia se conserva una gran casona del siglo XVI con portada de medio punto y blasón.


La crónica de Turpín situaba en Villamayor de Monjardín el legendario enfrentamiento entre Carlomagno y el caudillo navarro Furre, aliado de los sarracenos.

El Camino de Santiago, antes de llegar a la población, pasa junto a la fuente románica recientemente restaurada. Tiene dos arcos apuntados que descansan sobre una doble columna central con capitel decorado. En ese tipo de fuentes los arcos sirven para ordenar el acceso, ya que se entraba por uno y se salía por el otro. Una grada en el interior facilita el acceso al agua.

Sobre Villamayor, a bastante altura, se levantan las ruinas del castillo de San Esteban de Deyo, que fue conquistado a los musulmanes por el rey Sancho Garcés I hacia el año 908. Se cree que el rey y su hijo están enterrados en él.

Cuando en 924 Abderraman destruyó Pamplona, el castillo de Deyo resistió el asedio. Se conservan parte de las murallas, un aljibe y restos de la torre del homenaje. En el siglo XIX sirvió como emplazamiento artillero durante las guerras carlistas.



CASTILLO DE SAN ESTEBAN DE DEYO

La iglesia de San Andrés (s. XII-XIII) es un templo románico rural de gran tamaño, con una sola nave y ábside, al que se accede por una bella portada románica que tiene un crismón en la clave del arco interior. En uno de los capiteles se distingue una lucha entre caballeros. La nave se cubre con bóvedas de cañón apuntado, con el tramo recto de la cabecera, mientras que el ábside lo hace con bóveda de horno.



LADERAS DE LA SIERRA DE LA CABRERA

En Monjardín empieza la sierra de Cabrera, que se extiende al norte del paso del Camino, pero esta continua por amplios campos de viñedos primero, y por onduladas tierras de cereal y de olivos después, bordeando la hilera de montes que empieza en el Alto de las Cruces. En este paraje sufrió una gran derrota el general liberal Moriones, cuyas tropas, al que dar atascadas en el fango, fueron vencidas por un número muy inferior de efectivos carlistas.

Las siguientes referencias son el arroyo Salado, la iglesia en ruinas de la despobladas Yániz, el modesto río Cardiel y el pórtico de las Cabras.



ENTRADA A LOS ARCOS

La villa de Los Arcos, frontera entre los antiguos reinos de Navarra y Castilla quizás fuese la ciudad vascona de Cournonion, que citaba el geógrafo Ptolomeo en el siglo II. Un documento del siglo XII que se refiere al lugar como Cornonia de los Arcos parece avalarlo. La primera mención escrita de Los Arcos en las fuentes medievales se remonta a 1087. Aymeric Picaud la recogió en su relación de lugares por los que pasaba el Camino de Santiago a mediados del siglo XII. Menciona también un hospital cercano.

Unos años después, la proximidad de la frontera y las dificultades para mantener la población en esta zona del reino, hicieron que en 1176 Sancho VI el Sabio otorgara fueros a sus habitantes y a quienes aquí vinieran a vivir tanto al castillo como a la población bajera. Por el fuero de Los Arcos, el lugar se convierte en un importante burgo jacobeo en las cercanías de la frontera de Castilla, con derecho a celebrar mercado los miércoles.

Hasta la fundación de Viana en 1219 era el principal punto defensivo de esta frontera del reino. La fortaleza ocupaba el amplio cerro que domina la actual población y fue demolida en el siglo XVIII hasta los cimientos.

La villa, a sus pues, estaba compuesta por tres barrios y protegida por una muralla con siete puertas. Tras la concesión del fuero, Los Arcos experimentó un notable crecimiento durante más de un siglo.

En el siglo XIII contaba con un hospital para pobres y peregrinos, que más tarde fueron dos: el de Santísima Trinidad y el de Santa Brígida. Este último estuvo en funcionamiento hasta el siglo XX y fue hospital de sangre durante la tercera guerra carlista (1872-1876). Un documento de 1280, conservado en la catedral de Pamplona, contiene un sello de cera del concejo de Los Arcos en el que se representa un arco y una flecha apuntando hacia arriba.

A mediados del siglo XIV la epidemia de peste supuso un descenso de la población. Para dinamizarla, el rey Carlos III el Noble le concedió privilegio para celebrar una feria anual.

En 1463, tras una serie de enfrentamientos con Castilla, las Cinco Villas de Los Arcos, un partido que incluía también a Sansol, Torres del Río, El Busto y Armañanzas, pasaron a convertirse en un enclave castellano en Navarra. Esta situación, a pesar de las dificultades, terminó siendo ventajosa, creándose durante el reinado de Felipe II un territorio  franco en el que no se pagaban impuestos por el comercio de cereales, aceite y vino. Fue precisamente la prohibición de la entrada de vino de Los Arcos en Navarra lo que desencadenó que en 1753 Fernando VI reintegrara el territorio a su antiguo reino.



IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS ARCOS

La iglesia de Santa María de Los Arcos refleja materialmente los avatares históricos de la villa. Apenas queda nada del templo medieval de tres naves después de la reforma que se emprendió en el siglo XVI y que se extendió hasta el siglo XIX.

Desde mediados del siglo XVI hasta principios del XVII se levantaron el claustro y la torre, se añadieron capillas, se reformaron las naves y se hizo el coro, en estilo gótico tardío y renacentista, y la portada en estilo plateresco por Juan Imberto, un escultor de Estella.

A principios de siglo XVIII se reforma la iglesia, se decoran los paramentos y los retablos consiguiendo un sorprendente conjunto barroco, quizás el mejor de Navarra. En su hornacina central se conserva la imagen medieval de Nuestra Señora de los Arcos (s. XIII). Otros retablos importantes son el de San Gregorio Ostiense, protector de los campos contra las plagas, y el de la Visitación (s. XVI).

En el siglo XIX, se hizo el pórtico actual, de estilo neoclásico, que junto con el portal de Castilla se integra en la plaza porticada se Santa María. El portal fue construido en 1739, durante el reinado de Felipe V, en el lugar donde se encontraba una de las siete puertas medievales del recinto amurallado de la villa.



Hasta Los Arcos existe un viejo ramal del Camino de Santiago que pasa por el pequeño e interesante conjunto de iglesias del románico de Valdega y la basílica de San Gegrorio Ostiense. Estos templos se encuentran en la sierra de Cabrega.

El primer pueblo es Olejua, perteneciente a Valdega, donde se halla la iglesia románica de Santiago (s. XIII). El itinerario asciende la sierra por Olco y su iglesia de San Millán (s. XIII), Learza y su iglesia de San Andrés (s. XIII) y Sorlada. En lo alto se encuentra la magnífica basílica de San Gregorio, un templo monumental con portada del siglo XVIII. En la sierra de Mués está la ermita de la Magdalena (s. XIII), justo antes de llegar a Los Arcos.



ETAPA 8: LOGROÑO – NÁJERA

Desde la iglesia de Santiago el Real de Logroño, el Camino pasa por la vieja puerta del Revellín y atraviesa los barrios modernos de la ciudad siguiendo la avenida del Marqués de Murrieta.  

Durante algún tiempo La Rioja fue parte del Reino de Pamplona. Al pasar definitivamente al Reino de Castilla, se hizo evidente la necesidad de reforzar las defensas frente a la vecina Navarra. Por ello, durante la celebración de las Cortes de Carrión (1188) Alfonso VIII instó a las aldeas de los Corcuetos a que se unieran en una villa fuerte, Navarrete, a la que el mismo rey concedió el fuero de Logroño en 1195. Coincide en los mismos años la fundación de la villa con la del hospital de peregrinos de San Juan de Acre, por María Rámirez y construido por su hijo Martín de Bastan, quien los entregó a la Orden de San Juan de Jerusalén. Hoy solo quedan las ruinas.



NAVARRETE

El Camino de Santiago estaba en pleno esplendor y su paso se estableció a través de la calle Mayor. El caserío de Navarrete ocupa un cerro llamado Tedeón, en cuya cúspide estaba el castillo. Las calles se extienden por la ladera oriental al sur como semicírculos concéntricos y en los adornos de sus casas más viejas es fácil descubrir motivos jacobeos. Una de las seis puertas del recinto amurallado recibió el nombre de Santiago. Fue villa de realengo hasta que en 1379 pasó al señorío del linaje castellano de los Manrique.

En la misma calle Mayor se alza la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI. En 1564, el papa Pío V concedió el jubileo perpetuo que podían ganar todos los que vinieran a ella cada 23 de mayo, fiesta conmemorativa de la batalla de Clavijo y de la aparición de Santiago. La iglesia medieval se alzaba en lo alto del cerro, junto al castillo. El templo actual se hizo siguiendo los dos gustos de la época, el renacentista y el gótico tardío. Al primero corresponde el entablamento que recorre los muros en el interior, y al segundo las bóvedas de crucería que cubren las tres naves. En 1598 se hizo el coro y en 1664 la portada, atribuida a Francisco Herrera el Mozo, pintor y arquitecto de la corte de Carlos II. Pero si algo destaca en el templo es el esplendoroso retablo barroco, uno de los mejores de todo el Camino de Santiago, realizado en 1702. Hay también un altar dedicado a las santas Justas y Rufina, patronas de los alfareros, que en buen número trabajan en la villa y que son los herederos de una producción de gran calidad que se remonta a los alfares romanos de Tricio.

Por debajo de la calle Mayor queda la calle Nueva, donde podemos pasear entre los arcos pintorescos de los cocinos. Ya a la salida, la portada románica y dos ventanas del antiguo hospital de San Juan se reaprovecharon como fachada del centenario.

En el trayecto hasta Ventosa se conserva la portada románica del hospital de San Juan.



IGLESIA DE VENTOSA

Ventosa se alza a los pies del alto de San Antón. La iglesia de San Saturnino ocupa la parte más alta del pueblo. Este santo, primer obispo de Toulouse, es una de las devociones más vinculadas al Camino Francés. Ya existía con esta advocación en 1034, cuando se la menciona como dependencia de San Millán de la Cogolla. Veinte años después pasó a Santa María la Real de Nájera. La nave es del siglo XVI, cubierta con las bóvedas de crucería. Posteriormente se añadieron el coro (s. XVII) y el crucero (s. XVIII).

En el último tramo de esta etapa hasta Nájera, el Camino llega al Alto de San Antón, dicho nombre alude a un viejo hospital de peregrinos ya desaparecido que había en las inmediaciones, cruza la pasarela del río Yalde, entre Alesón y Huércanos.




Nájera es una población de origen musulmán, Náxara, que significa en árabe "lugar de peñas", y a su río Naila le llamaron Naxarilla. En sus parajes tuvo lugar, según el Códice Calixtino la legendaria lucha entre Roldán y el gigante Ferragut, que tanto se prodigó en la iconografía románica.

Fue un punto fundamental para el avance de la reconquista. Fue tomada en 923 por Ordoño II de León en colaboración con Sancho Garcés I de Pamplona. Este último mandó reconstruir el castillo, incorporando la ciudad a su reino.

Sancho I incorporó también las tierras recuperadas en La Rioja junto con el ducado de Cantabria y las donó a su hijo García Sánchez I, primer rey de Nájera luego también de Pamplona al morir su padre, con la denominación de Reino de Nájera.

Posteriormente, a lo largo de los siglos X y XI, se convirtió en la capital efectiva del extenso Reino de Nájera-Pamplona. La destrucción de Pamplona por Abderramán III en 924 hizo que durante décadas fuera Nájera la resistencia preferida del rey y la Corte. En ella reinaron sucesivamente Sancho Garcés II Abarca, García Sánchez II el Temblón y Sancho Garcés III el Mayor.

Con este último monarca, denominado "Rex Hispaniarum", alcanzó Nájera la cima de su fama y esplendor, como capital de un gran imperio que abarcaba todas las tierras reconquistadas hasta el momento, y se extendía desde las costas de Galicia hasta el Condado de Barcelona y más allá de los Pirineos hasta Toulouse.



NÁJERA Y RÍO NAILA

En aquella época Nájera fue escenario de trascendentales acontecimientos en la historia de España. Aquí Sancho III celebró Cortes y otorgó el famoso Fuero de Nájera, origen de la legislación navarra y base del derecho nacional. Durante su reinado se acuñó en Nájera la primera moneda de la Reconquista, en ella se lee "Imperator in Naiara".

La ruta jacobea era en esa época una poderosa corriente revitalizadora, no sólo en el plano espiritual sino también en el cultural y en el económico. Sancho el Mayor desvió el trazado del Camino de Santiago para que pasara por Nájera. Favoreció las peregrinaciones a Santiago de Compostela, estableciendo alberguería y hospitales, y convirtiendo a la ciudad en punto clave de la ruta jacobea.

A la muerte de Sancho el Mayor, el vasto imperio se repartió entre sus hijos García, Fernando, Ramiro y Gonzalo, convirtiéndose Nájera en cuna de los Reinos de Navarra, Castilla y Aragón. En Nájera se quedó su primogénito, el rey García el de Nájera, porque nació, vivió y fue enterrado en esta ciudad, y fue su gran benefactor. Fue un gran rey, típico representante de los monarcas medievales.



IGLESIA DE SANTA MARÍA LA REAL

Después de reconquistar Calahorra fundó la iglesia de Santa María la Real, tras el milagroso hallazgo de la imagen de la Virgen María que el propio monarca descubrió en una cueva durante una jornada de caza. Cerca de la nueva iglesia hizo construir una gran alberguería para atender a pobres y peregrinos.

La capitalidad compartida duró hasta 1076, cuando Nájera pasa a Castilla. Su rey, Alfonso VI, confirma los fueros que había concedido décadas antes Sancho III el Mayor. Facilitó la instalación de una comunidad benedictina dependiente de Cluny en Santa María la Real. Los monjes debieron convivir durante los siglos con los canónigos regulares del Cabildo. Esta convivencia y las relaciones con el obispado de Calahorra, que se vio desplazado de la sede najeriense, fueron difíciles y generaron no pocos pleitos. A partir de entonces, Nájera pasó a convertirse en residencia preferida de monarcas y nobles castellanos, y en testigo de sus disputas, intrigas y batallas.

Tras la breve posesión de Nájera por Alfonso I el Batallador, Alfonso VII el Emperador la recupera para Castilla en 1136 convocando en Nájera las Cortes del Reino dos años después. Finalmente, donó el Reino de Nájera a su hijo Sancho III el DeseadoAlfonso VIII el de las Navas, hijo del anterior y de Blanca de Navarra, también nacido en Nájera, anexionó definitivamente La Rioja a Castilla.



ESCUDOS DE LOS REINOS MEDIEVALES QUE HAN TOMADO NÁJERA
EN LA FACHADA PRINCIPAL DEL LA IGLESIA DE SANTA MARÍA LA REAL

Las malas relaciones con el obispado y la falta de nuevas donaciones están en el origen de una nueva época de crisis que llevó al borde de la ruina material a la iglesia de Santa María. La ciudad aún fue testigo de hechos notables, como la proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla en 1217, o la célebre Batalla de Nájera en 1367 en la que los partidarios de Pedro I el Cruel vencieron a los de Enrique de Trastámara, que dos años después consiguió hacerse con la Corona castellana. El apoyo de la villa a Enrique hizo que este le concediera el privilegio de celebrar dos ferias anuales.

Juan II, en 1438, le concedió el título de ciudad, al que se sumó el de Muy Noble y Muy Leal, otorgado por Enrique IV. Este rey castellano donó el señorío de la ciudad en 1465 a Pedro Martínez de Lara obtuvo el señorío de la ciudad. Los Reyes Católicos confirmaron en esta donación en 1482 y le concedieron el título de duque de Nájera llamado "duque de Forte". El emperador Carlos I visitó Nájera tres veces y Felipe II una vez, de paso para las Cortes de Tarazona.



FERNANDO III EL SANTO, CORONADO REY DE CASTILLA Y LEÓN EN NÁJERA

Durante la guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón fue ocupada por los franceses, que confiscaron bienes e impusieron fuertes contribuciones a los najerinos, saqueando cuanto de valor material y artístico hallaron en la ciudad.

La ciudad, siguiendo el condicionante del Camino, se fue alargando entre el cerro y el río Najerilla, a base de ir adicionándose los sucesivos barrios al núcleo primitivo del Palacio del Rey y el área del Mercado. Al igual que de Logroño, Laffi se llevó una grata impresión de Nájera, dejando una exacta descripción de la situación topográfica de la misma:
"...aquí (Nájera) se ve uno de los mejores lugares que hay en estos países, puesto en una llanura, y pasa por mitad de él un río no grande, sobre el cual hay un grandioso puente. De la parte de poniente hay un altísimo monte, que cubre la población, de modo que la mitad de ella no es atacada de la lluvia, ni le da el sol más que por la mañana hasta mediodía. Es un lugar provisto de todo."

La riqueza de la ciudad permitía dar una buena acogida hospitalaria a los peregrinos. Además de lo que ya hemos visto comentado por Laffi en el siglo XVII, en este fragmento de Künig, dos siglos antes, su referencia es también muy favorable:
"Allí dan de grado por amor de Dios en los hospitales, y tienen todo lo que puedas apetecer. A excepción del hospital de Santiago, toda la gente es muy burlona. Las mujeres del hospital arman mucho ruido a los peregrinos, pero las raciones son muy buenas."

Antes de cruzar el río Najerilla, los peregrinos deben pasar por el barrio de San Fernando, así llamado por haber sido proclamado aquí rey Fernando III el Santo el 1 de mayo de 1218. La redificación del puente sobre el río Najeri se atribuye a san Juan de Ortega, en el siglo XII, pero nada queda del puente medieval, que tras muchas reparaciones fue sustituido por el actual en el siglo XIX. En 1886, fue sustituido por el actual. En este barrio se encuentra el convento de Santa Elena (s. XVII), en el que vive una comunidad de monjas clarisas.

El Hospital de la Cadena, en el barrio de San Fernando, existía ya en 1227, cuando María Pérez le legó sus bienes y ella misma ofreció su vida al cuidado de los pobres. En su origen fue una leprosería, por eso el nombre de Hospital de San Lázaro que ostentó en alguna época, que terminó por convertirse en hospital de peregrinos. Las descripciones del siglo XIX aportan una imagen de un edificio "de pobre aspecto y débil construcción, no contíene más que una pequeña y mal ventilada habitación".



MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL

Al otro lado del río, dentro ya de la ciudad, el primer edificio de interés que hay es la iglesia parroquial de Santa Cruz, a donde se trasladó la capilla de la misma advocación que se encontraba en el monasterio de Santa María y que era atendida por los clérigos regulares. Es un templo de tres naves y crucero que se comenzó a construir en el siglo XVI pero que no se terminó hasta mediados del siglo XVII.

El Hospital de la Abadía o del Emperador, por el apoyo que le dio Alfonso VII, y su albergue del cual dependía fue fundado por el rey García, el cual instituyó que se acogiese en ella a los peregrinos enfermos y menesterosos "como si cada uno de ellos fuese Cristo en persona". El Hospital de la Piedad es una fundación de 1648, llevada a cabo por una congregación de treinta y cuatro personas, que con su ayuda atendía seis camas.

El actual monasterio de Santa María la Real de Nájera es el resultado de la reconstrucción de una iglesia anterior que fue fundada en 1052 por el rey García. Aquella iglesia pasó a depender de Cluny en 1075 durante el reinado de Alfonso VI. Tampoco se conserva la fábrica románica edificio, ni siquiera el magnífico retablo de oro.

Este monasterio es un denso conjunto artístico de primera categoría. La iglesia se comenzó a construir en 1422 y las obras duraron casi un siglo. El resultado es un impresionante templo gótico de tres naves, crucero y triple cabecera, todo él cubierto con bóvedas de crucería. A los pies de la nave central se alza el coro, que conserva una magnífica sillería labrada en madera de nogal por los hermanos Amutio a finales del siglo XV y principios del XVI. Destaca, sobre la silla abacial, la gigantesca estatua marcial del fundador del monasterio, el rey García. Una amplia y rica iconografía se desarrolla en respaldos y misericordias.



SEPULCROS DE LOS REYES SANCHO Y BLANCA

Bajo el coro se encuentra el panteón real con los doce sepulcros de los reyes y reinas de Nájera-Pamplona. Fueron realizados en el siglo XVI y son especialmente interesantes los de los reyes fundadores, García y Estefanía, con estatuas orantes. Por el panteón se accede a la cueva excavada en la que el rey García halló la imagen de la Virgen según cuenta la leyenda. La que se venera ahora es la Virgen de la Rosa, procedente del desaparecido alcázar, fortaleza y palacio de los reyes que se encontraban entre el castillo y el barrio de Santa María. En un lateral está la capilla de la Santa Cruz, hoy panteón de infantes, junto al que se encuentra la tapa del sepulcro de doña Blanca de Navarra (s. XII), mujer de Sancho el Deseado, y que se trata de una obra maestra del arte románico funerario. En este panteón de sonoros nombres medievales, corresponde a reforma manierista con numerosas imágenes de reyes y nobles supuestamente aquí sepultados

Ya en el claustro, en el muro de la iglesia se encuentra el mausoleo de Diego López de Haro (s. XIII) y la puerta de San Juan de estilo plateresco. Las arquerías del claustro se decoran con tracerías platerescas finalmente labradas en piedra. Especialmente bella es la puerta de la Luna. En el lado norte se encuentra la capilla de la Vera Cruz y la puerta de Carlos I, que da paso a la Escalera Real (s. XVI) y se cubre con una cúpula renacentista.



SEPULCRO Y BLASÓN DE DIEGO LÓPEZ DE HARO, SEÑOR DE VIZCAYA

El edificio de la antigua cárcel del partido, que primeramente fue residencia del abad del monasterio de Santa María y botica, está ocupado actualmente por las salas del museo Najeriense, que expone piezas relacionadas con la arqueología, el arte y la cultura popular de Nájera y su comarca. Son muy interesantes los moldes para la elaboración de cerámica procedentes de Tricio, la antigua Tritium romana, que fue uno de los mayores centros de producción de Terra Sigillata Hispanica, y la colección de azulejos mudéjares procedentes del desaparecido alcázar de la ciudad, lujosa residencial real en la que se alojó varias veces Carlos I.

La salida de Nájera de la ruta jacobea discurre bajo los muros de Santa María la Real por una empinada cuesta entre las dos peñas que dan nombre a la ciudad. Desde lo alto y entre pinos el peregrino dejará la Nájera hospitalaria y descubrirá la planicie donde, no muy lejana, aparece Azofra, el siguiente hito del Camino Compostelano.