ETAPAS DEL CAMINO VASCO DE INTERIOR

Etapas del Camino Vasco del Interior


ETAPA 1: IRÚN – ANDOAIN

ETAPA 2: ANDOAIN – BEASAIN

ETAPA 3: BEASAIN – ZALDUONDO

ETAPA 4: ZALDUONDO – VITORIA-GASTEIZ

ETAPA 5: VITORIA-GASTEIZ – LAPUEBLA DE ARGANZÓN

ETAPA 6: LAPUEBLA DE ARGANZÓN – BRIÑAS



ETAPA 1: IRÚN – ANDOAIN

En la comarca del Bidasoa, separados por el ancho río, se encuentran frente a frente el Priorato de Zubernoa, en Hendaia, y el Hospital de San Margarita, en Irún. Ya en el siglo XII se menciona la existencia del Hospital de Santiago de Zubernoa, edificado en terrenos cedidos por Guillermo de Zubernoa, y el de Santa Margarita de Irún, situado junto a la parroquia de Nuestra Señora del Juncal. Este hospital, enclavado en el barrio de Santiago, permaneció como testigo de la importancia jacobea de la ciudad fronteriza hasta que fue destruido por los franceses en 1638.

La conexión fluvial que unía el embarcadero de Santiago, en Hendaia, con la ciudad de origen romano, Irún, pronto resultó insuficiente. Así lo recuerda Luis de Uranz"desde el siglo XIII, el paso de peregrinos por el Bidasoa fue en aumento, y el puente de madera que facilitaba la travesía del río, desde el Priorato de Zubernoa al barrio de Santiago de Irún, es una prueba de la gran afluencia de viajeros que adoptaban este itinerario. A partir del siglo XV se intensificó el paso por el vado de Behobia". Hoy se mantienen ambas vías de entrada, convertidas en peaje de autopista y en Puente Internacional, inaugurado en 1917 y costeado por los iruneses en atención a las penurias que atravesaban los franceses como consecuencia de la I Guerra Mundial.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Juncal, edificio emblemático en Irún, comenzó a construirse en 1508. De estilo gótico vasco, complementado por una portada barroca y una sacristía del siglo XVII, no es un edificio de extraordinaria belleza que guarda en su interior dos obras excepcionales: la imagen de Nuestra Señora del Juncal y el retablo mayor del siglo XVII, obra de Juan de Bascardo y de su ayudante Domingo de Zatarain.

En cuanto a la Virgen del Juncal, puede afirmarse que es la más antigua de Guipúzcoa. Esta virgen negra que sujeta sobre sus rodillas a un niño tan hierático y sobrio como ella misma, es una obra románica de la segunda mitad del siglo XII y ha sido tradicionalmente objeto de devoción por parte de los hombres del mal.

Las ermitas de santa Elena y san Marcial completan las muestras de arquitectura religiosa irunesa. La ermita de santa Elena o "Ama Xantalen" es un museo-yacimiento en el cual se pueden apreciar los restos romanos de un templo anterior, si bien la construcción actual puede datar del siglo XIV. Desde las inmediaciones de la ermita pueden contemplarse la pequeña isla de los Faisanes, porción de tierra en el Bidasoa en la que se firmaron importantes acuerdos entre España y Francia, como el Tratado de los Pirineos, en el siglo XVII.

La ermita de san Marcial, dominando el panorama desde la peña de Aldabe, se erigió en conmemoración de la primera batalla de San Marcial, el 30 de Junio de 1522, en la que los partidarios de Carlos V vencieron a las tropas de Enrique de Albret que, con ayuda del monarca francés Francisco I, pretendía recuperar el trono de la Navarra sur-pirenaica.

Esta misma batalla es conmemorada por la más popular fiesta irunesa, el Alarde de San Marcial, que reúne cada 30 de junio, dentro de las fiestas patronales, a centenares de iruneses uniformados que reviven el heroico episodio bélico.

En Irún es apreciable la elegante fachada de la Casa Consistorial, inaugurada en 1763, de igual manera, las edificaciones de origen militar como Gaztelu-Zahar o el fuerte situado en el alto de Olazabal, memoria del difícil pasado de esta ciudad marcada por su estratégica posición geográfica.


Oiartzun es una de las localidades más extensas de Guipúzcoa, con un casco urbano que convive con núcleos de población como Altzibar, Iturriotz, Gurutze, Ergoien, etc., cada uno con sus características y sus particulares edificios históricos, como la casa-torre de Pagoaga y el palacio de Ergoien en este barrio, y la casa-torre de Iturriotz.

En el casco urbano sobresale la iglesia parroquial de San Esteban, edificio gótico de una sola nave, construido en el siglo XVI, que alberga un retablo del siglo XVII, obra de Juan de Huici. Del mismo siglo es la casa Consistorial, cerca de ella se encuentra la ermita de San Juan, del siglo XVI, que junto con un interesante retablo, guarda en su interior un Cristo de aspecto gótico procedente de la desaparecida capilla de Andrearriaga.

Los alrededores de Oiartzun están poblados de numerosos monumentos megalíticos en forma de cromlech, círculo de lajas de piedra hinchadas en tierra cuyo centro acoge habitualmente los restos de los cadáveres allí depositados. Corresponden a la Edad del Hierro, 900-350 a. C., y en la zona su construcción se atribuye a un genio invisible denominado "Intxitxu".

La ermita de Santiagomendi, en Astigarraga, es una de las más importantes referencias jacobeas del entorno. Construcción sencilla, de planta rectangular, con una única nave y un ábside recto, que data probablemente del siglo XIII. Del mismo siglo es también la célebre talla en alabastro del Apóstol, que se veneraba en el ostensorio de la ermita y se encuentra en la actualidad entre los fondos del museo Diocesano ubicado en San Sebastián. El retablo del siglo XVIII que guarda en su interior reúne a Santiago, galopando y blandiendo su espada sobre la morisma, con San Sebastián, San Cristóbal y Jesucristo.

En el actual centro urbano se halla ubicado un interesante conjunto arquitectónico integrado por la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción (anteriormente Santa María de Murgia), y el palacio de Murgia, propiedad del marqués de Valdespina. Este complejo se levanta en una pequeña colina, conocida como Markesmendi, posiblemente como fortaleza defensiva.


La ruta bordea Hernani por los márgenes del Urumea, atravesando el barrio del Puerto, recuerda los tiempos en los que este río era navegable hasta esa zona. Hernani es una de las villas más antiguas de Guipúzcoa, citada ya en documentos del siglo X, aunque no se conserven muchos restos documentales  de su historia ya que, codiciada por su posición estratégica, fue centro de numerosos hechos de armas como el incendio provocado en 1512 por el ejército francés, en el cual se perdió toda documentación relativa a su pasado. Hernani cuenta con un rico patrimonio histórico-artístico, como la iglesia parroquial de San Juan Bautista del siglo XVI, con su portada barroca de Martín de Aramburu. Importante portada también es la del convento de San Agustín, del siglo XIII.

La casa Consistorial, une las dos manzanas exteriores del casco y cierra por el lado sur la plaza Mayor. Está integrado en este frente defensivo el arco ojival del siglo XIV siendo una de las entradas del recinto amurallado de la villa. El actual ayuntamiento data de 1899, levantado en el mismo solar que el anterior, dinamitando en la última guerra carlista.

Otra muestra de arquitectura relacionada con los avatares bélicos es la casa Portalondo o torre de los Gentiles, en la calle Kardaberaz, es una edificación medieval en la que destacan la piedra de sillería y las ventanas de arco apuntado. La calle Mayor es un recorrido lleno de casas-palacio. Otra edificación característica de Hernani es la ermita del Humilladero de la Santa Cruz, relacionada con Urnieta.

En las inmediaciones de Hernani se encuentra el museo Chillida-Leku, un moderno concepto de museo al aire libre, concebido por el propio autor como expresión viva de su obra. Junto a 40 obras de grandes dimensiones distribuidas entre verdes campas, un caserío del siglo XVI acoge la obra del Chillida más íntimo y preciosista.

Unieta es un primitivo asentamiento vascón sobre el que se edificó la actual localidad que obtuvo el título de villa en 1615. En la cueva de Marizulo se han encontrado restos de más de 5.000 años de antigüedad, la presencia de dólmenes y cromlechs escriben la historia de los tempranos asentamientos humanos en esta zona.

En el centro urbano se conserva la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, que mantiene su portada románica tardía y una talla de San Miguel del siglo XVII, así como se conserva la fachada de la casa Consistorial del siglo XVII.



ETAPA 2: ANDOAIN – BEASAIN

Andoain obtuvo el título de villa por Felipe III en 1614, permitiendo unificar sus dos núcleos poblacionales: Leizaur, junto a los ríos Leizaran y Oria, y Andoain, en la falda del monte Buruntza. Hasta la fecha osciló entre Donostia-San Sebastián y Tolosa. La iglesia parroquial está bajo la advocación de San Martín de Tours, acompañante fiel de los peregrinos a Compostela. Esta iglesia barroca del siglo XVIII está construida en piedra de jaspe y tiene en sus proximidades a la casa Consistorial, de la misma época, y el palacio de Urigain, actual casa de cultura y ejemplo de la arquitectura vasco-francesa de principios de siglo XX.

Villabona puede tener su origen en el actual barrio de Amasa. Su iglesia parroquial de San Martín de Tours del siglo XVI se encuentra en Amasa, al igual que la ermita de Santa Cruz, que pudo ser la primera parroquia de la localidad.

Tolosa integró la línea de villas creadas y fortificadas en el siglo XIII por disposición del rey de Castilla, Alfonso X el Sabio, temeroso de que las aspiraciones del navarro Teobaldo hicieran peligrar la próspera ruta comercial que atravesaba Guipúzcoa. Pero antes de esto, Tolosa contaba con gran peso en la provincia, y fue precisamente en su iglesia de Santiago donde se reunieron los procuradores guipuzcoanos para deliberar sobre su anexión a Castilla y donde se dieron las primeras ordenanzas escritas de Guipúzcoa.

Tolosa, que fue capital de Guipúzcoa entre 1844 y 1854, conserva un núcleo medieval de calles angostas y antiquísimos edificios. El palacio de Idiaquez del siglo XII fue construido sobre un fragmento de la muralla, y en él se alojó Carlos V en 1538, ya que su titular era su secretario real.

Sobre una primitiva encomienda de Templarios se levantó el "Ospital-Zaharra" (Hospital Viejo) de peregrinos, a la que acompañaba una ermita de Santiago dotada de una antigua talla del Apóstol. Otros edificios son la parroquia de Santa María dl siglo XVI, el convento de Santa Clara del XVII y palacios barrocos como el de Atondo, entre otros.

Otras localidades a través del valle son Alegia, Ikaztegieta, Legorreta e Itsasondo, que podrían tener su origen en el camino de Santiago. En el barrio de Santa María de Albiztur existió un hospital de peregrinos fundado en 1587 por Gracia de Goikoetxea junto a la iglesia de Santa Marina de Argisain. Cerca se encuentra Aldaba, barrio de Tolosa al que se accede desde Alegia, conocida por su iglesia de San Miguel Aracángel. Pequeña construcción rectangular de piedra y hormigón cuyo ábside plano está formado por una gran cristalera que deja ver toda Aralar.


El camino se bifurca entre continuar sin descender a las villas o bajar hasta Ordizia. En Ordizia, pueblo natal de fray Andrés de Urdaneta, fue una villa fortificada del siglo XIII, que seguía el plan defensivo de Alfonso X el Sabio, dotada de cuatro puertas de entrada y un hospital de peregrinos. Destaca su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVI y la casa Barrena del XVII, actual casa de Cultura.

Aquellos peregrinos que continuaban su camino por la montaña encontraban dos enclaves de tradición templaria: Arriarán y Salvatore. Arriarán cuenta con una presa convertida en obra escultórica de Nestor Basterretxea, así como la iglesia del San Pedro.

En otros tiempos la relevancia de esta villa fue mucho mayor, ya que los Arriarán y los Yarza, fueron los dos linajes más notables en Beasain, que no obtuvo el título de villa hasta el siglo XVIII, permaneciendo unida a Ordizia por razones defensivas.

Junto a Beasain, la localidad de Ormaiztegui alberga un interesante museo dedicado a la figura del general carlista y héroe de la Guerra de la Independencia española Tomás de Zumalacárregui, nacido en la villa.



ETAPA 3: BEASAIN – ZALDUONDO

En Beasain se conserva todavía el Palacio de Yarza o Igartza, famoso por sus ferrerías y su molino del siglo XV. La capilla de Igartza está prácticamente integrada en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVII, que domina la villa desde lo alto de una colina. Cerca del Caserío Dolarea se levanta una interesante cruz del término.

En el barrio de Loinaz se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Loinaz y la Basílica de San Martín, constituyendo un símbolo emblemático para la localidad el origen del franciscano descalzo que, en el santoral guipuzcoano, comparte honores con san Ignacio de Loiola.

En torno al caserío Amunabarro en el que nació Martín de Loinaz, se levanta una basílica de estilo neoclásico, reedificada tras su destrucción en las guerras carlistas.

En el alto de Olaberria, se encuentra una de las mejores vistas del Goierri, un mirador natural en que se encuentra  la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, del siglo XVII, la Casa Consistorial y la Casa Cultural.

Un poco más adelante, en Idiazabal destaca la Iglesia Parroquial de San Miguel, de portada románica en transición al gótico, y la Ermita de Kurutzeta, ambas del siglo XIII.

Una villa en la que aún hoy se advierte el esplendor de su pasado es Segura, cuyo casco urbano es un notable conjunto histórico-artístico en el que destacan edificios como la Casa Consistorial, antiguo Palacio de Lardizabal, del siglo XVII, la Casa Solar de Arrue, que presenta una de las pocas muestras de arte mudéjar en Guipúzcoa, la Casa Solar de Guevara y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, magnífica muestra del gótico del siglo XIV, con un retablo churrigueresco. En la iglesia parroquial se encuentra una capilla dedicada a Santiago.

Santa Engracia, Santa Bárbara o San Sebastián cuentan con sendos templos en Segura. Interesantes son también los retablos y el Cristo gótico del Convento de Santa Isabel, fundado en 1519.

Cercano a Segura se encuentra Zerain, donde su iglesia se puede admirar un excelente Cristo crucificado de estilo románico. Por la misma carretera, aunque algo más lejano, se alcanza Oñati, que cuenta con un importante conjunto monumental histórico-artístico entre el que se encuentra su famosa Universidad. De Oñati se sube por la sierra de Aitzgorri al santuario de Arantzazu, uno de los más importantes monumentos contemporáneos Euskadi, donde se puede admirar obras de artistas de la talla de Eduardo Chillida, Jorge Oteiza o Néstor Basterretxea, entre otros muchos.

Contaba también con su correspondiente centro de atención a los peregrinos la villa de Zegama. Su hospital estaba enclavado donde encontramos hoy la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, Ama Elurretakoa, y fue fundado por los dueños del solar de Aitamaren, cuya antigua casa se conserva. Junto a la plaza del pueblo se encuentra la iglesia parroquial de San Martín, cuya planta y puerta gótica de entrada son del siglo XV, si bien ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de la historia. Presidiendo la plaza se encuentra la Casa Consistorial, hermoso edificio en piedra de sillería con un pórtico arqueado.

La considerable distancia que debían recorrer los peregrinos entre el centro urbano y el túnel de san Adrián está bien surtido de ermitas, como la de Iruetxeta o la de san Pedro, entre otras. Esta última ermita ha sido reconstruida recientemente adquiriendo su aspecto primitivo. Acercándose ya a la boca fortificada del túnel, se encuentra la ermita de Sancti-Spiritus, antiguo hospital de templarios, a cuyos pies se ve la gran casa de mikeletes, actualmente convertida en refugio de montaña, que sustituyó a la existencia en el mismo túnel.

Desde la ermita-hospital, sólo resta alcanzar el collado en el que se encuentra el túnel, entre los montes Aratz y Aitzgorri, a la vista de Aketegi. Las primeras referencias a la ermita de san Adrián, que a lo largo de la historia ha sido objeto de numerosas reformas y que en la actualidad no es más que una pobre edificación con poco más de un siglo de antigüedad, datan del siglo XI.

Junto a la cueva en la que, por una vez en la vida y por razones de altura, el mismísimo Carlos V tuvo que inclinar la cabeza, se encuentra el collado Lizarrate, otra vía de acceso al camino que se dirige hacia Álava-Araba en la que todavía pueden verse los escalones tallados en la roca.

La amplia y cómoda calzada que se encuentra nada más que atravesar el túnel ya hace presagiar etapas menos tortuosas que las guipuzcoanas. Aun así, existe la posibilidad de acceder a la cumbre de Aizkorri, en la que, junto a una balconada que ofrece unas vistas realmente excepcionales, se encuentra la ermita de santa Cruz, cuya cruz románica es una de las muestras de arte sacro más antiguas de la provincia.

El túnel de san Adrián es una pequeña horada que en tiempos remotos sirvió de drenaje a la cubeta cerrada que existe en su boca sur. Dos fuentes junto a la calzada indican la existencia aún de aguas subterráneas.

La cueva se utilizaba ya como paso en los siglos XI y XII. Testimonios del paso de los peregrinos quedaron grabados en las gruesas paredes. Por aquí transitaron el embajador veneciano Andrea Navagiero, el Patriarca de Alejandría, el alemán Cuelbis o el viajero Venturino, que nunca pudo olvidar la "espantosa oscuridad" del túnel, comparado por otros peregrinos con la tenebrosa boca del infierno.

Las dificultades naturales y el acecho de los ladrones fueron peligros que sufrieron los peregrinos, muchos fueron robados y algunos asesinados. Cuando la niebla o las violentas tormentas descargaban su ira, sólo las campanas de las iglesias eran capaces de señalar el camino.

Desde el lugar conocido como La Horca, en el límite entre Guipúzcoa y Álava, bajaba la Llanada el camino de san Adrián, que se bifurcaba en dos direcciones: la izquierda, hacia Zalduondo, y la derecha, hacia Galarreta. Antes de entrar en Zalduindo otro camino antiguo conducía a Araia; por ahí, en el despoblado de Aistra se encuentra la ermita prerrománica de san Julián y santa Basilisa, una de las construcciones religiosas más antiguas de Álava, como demuestra su advocación a dos santos ya venerados en la liturgia visigótica y mozárabe.



ETAPA 4: ZALDUONDO – VITORIA-GASTEIZ


Desde el siglo XIII la ruta de San Adrián experimenta un importante auge como ruta hacia Francia, y Zalduondo se convierte en un enclave estratégico tanto para peregrinos como para comerciantes. Y por más tarde, también resultó de importancia paras los señores de la guerra, quienes en el marco de las luchas fratricidas que siguieron a las crisis general de los siglos XIV y XV, se sucedieron en el dominio de la población de Zalduondo.

Encrucijada de caminos, Zalduondo cuenta con una interesante Iglesia Parroquial de San Saturnino de Tolosa, que constituye un bello ejemplo de las influencias europeas en el Zalduondo de los siglos XVI, XVII y XVIII, reflejados en su coro, sacristía, torre y retablo. Este último es un primer barroco de grandiosas figuras que describen escenas de la vida del santo titular, conversiones y bautismos en la Galias, su encarcelamiento y martirio amarrado entre los cuernos de un toro. En la obra de su autor, Pedro de Ayala, se parecía la fuerza expresiva de la influencia del genial escultor Gregorio Fernández.

En la parte izquierda del banco del retablo está ubicado un hermoso relieve de Santiago Peregrino tallada en barroco alavés.

Cercano a la parroquia se erige el Palacio de los Lazarraga, edificio del siglo XVI conocido como la "Casa de los Gizones", en referencia a la pareja de guerreros que custodian en la fachada el escudo del linaje: ágila cebada sobre un ciervo, memoria heráldica de la derrota sufrida por los "cervunos" a manos de los "aguillos", parcialidad esta última en la que militaban los Lazarraga en las luchas de banderizos de Oñati, localidad natal del linaje en Guipúzcoa. En su interior se hallan las pinturas murales de la galería y una exposición permanente de temas locales entre cuyas piezas se encuentran algunas referentes al Camino de Santiago.

Atravesando el puente de Zabizabal, el camino se dirige por Ordoñana a Salvatierra. En un altozano próximo ya a Ordoñana se encuentra la Ermita de San Millán.

Ordoñana presenta en su iglesia una interesante portada del siglo XIII con bandas de ajedrezado en las arquivoltas, al estilo de la orden del Císter. Su retablo principal es obra de Diego de Mayora, de la escuela estilística de Gregorio Fernández, contratado en 1633. De su antigua torre medieval propiedad de los Ordoñana, linaje de los más nobles de la Llanada Oriental de Álava-Araba, no queda sino su puerta adintelada y su escudo de armas: torre, dos lebreles a su puerta y los armiños que identifican su parentesco con el bando gamboíno de los Guevara.

De Ordoñana el camino llegaba al Hospital de San Lázaro y la Magdalena, punto de encuentro con la variante que descendía de San Adrián por Araia. El Hospital se sitúa hoy al lado de la actual carretera de Zalduondo, al norte de Salvatierra y fuera del recinto amurallado.

En este punto muchos peregrinos no llegaban a entrar en Salvatierra debido a los minuciosos registros que realizaban los aduaneros de la villa, según publicó Jouvin en su "Viajero de Europa" en 1672. La alternativa consistió en tomar el camino que pasa por la cruz de Ventaberri, siguiendo por el lado Oeste de la villa alcanzaba el Humilladero que hoy es capilla del cementerio.

Salvatierra-Agurain, villa medieval amurallada, obtuvo su fuero de población en 1256, otorgado por el rey de Castilla Alfonso X tras haber sofocado en Orduña el levantamiento del señor de Vizcaya, Diego López de Haro. Su trazado urbanístico se adapta a la loma sobre la que se asienta, siendo su calle Mayor el eje sobre el que se articula su entramado. En sus extremos dos iglesias fortificadas acentuaban el aspecto guerrero de la villa: los tempos-fortaleza de Santa María y San Juan.

La de Santa María posee una excelente portada a poniente del gótico tardío bugalés e hispano-flamenco. Pero sus obras más destacables son el coro plateresco, edificado para rememorar la derrota del Conde de Salvatierra y la devolución de la villa a la propiedad real, y el retablo mayor, obra del escultor salvaterrano Lope de Larrea, contratado en 1584.

Al otro extremo, la iglesia gótica tardía de San Juan ofrece, además de su hermosa girola y pórtico barroco, la obra más destacada del siglo XVII es su altar mayor, obra del primer barroco donde todavía predomina la elegancia clásica sobre los elementos barrocos. Cerca se encuentran los soportales denominados "Olbeas" donde se celebraba el mercado de la villa.

Las localidades de Egiraz y Arrízala, próximas a Salvatierra, albergan dos impresionantes monumentos megalíticos en forma de dolmen, sepultura en origen cubierta de tierra, formada por varias losas de piedra de gran tamaño, una de las cuales hace de cubierta. Fueron levantadas por los antiguos pobladores de Álava entre el Neolítico y la Edad del Bronce, 2.650-900 años a. C., y destacan por su excepcional tamaño frente a otros dólmenes en las montañas de Euskadi.

Y cercana a Arrizabala se encuentra la localidad de Alaiza, en cuya iglesia se pueden contemplar unas insólitas pinturas góticas en las que se muestra entre otras las figuras de un grupo de peregrinos jacobeos.

Desde Salvatierra el camino se adentraba en la Llanada alavesa y alcanzaba la localidad de Gaceo, donde se encuentra la iglesia de San Martín, del siglo XIII, famosa por sus pinturas góticas. Los murales presentan una hermosa iconografía sobre diversas escenas religiosas.

De Gaceo el camino atraviesa Ezquerecocha, y desde ahí se dirigía hacia la ermita de Arrarain, próxima ya a Elburgo, a través del llamado "Camino de los Romanos", que sigue la antigua vía romana de Astorga-Burgos. En su trayecto se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Ayala, de elegante silueta del siglo XIII.

También desde Ezkerekotxa se accedía a Alegría-Dulantzi pasando hoy por encima del túnel del ferrocarril. En Alegría-Dulantzi la iglesia de San Blas, edificada en los siglos XV y XVI, exhibe su hermosa torre neoclásica y en su fachada un bello pórtico del mismo estilo. En su interior guarda un magnífico retablo del primer barroco.

Por Alegría-Dulantzi o por el camino despoblado del santuario de Ayala el camino llega a Elburgo, después de pasar por la ermita de Arrarain, una de las obras más antiguas del románico alavés. Elburgo, fundado en 1337 por Alfonso XI de Castilla en la misma fecha que Alegría-Dulantzi, era una encrucijada de caminos en la que confluían las rutas de la Burunda y san Adrián con las que ponían en contacto al valle del Ebro con la costa cantábrica.

De Elburgo el camino se acerca al santuario de Estibaliz de espectacular fachada románica y uno de los mejores ejemplos del estilo en Álava, reflejando admirablemente en su portada, sus capiteles y su pila baustismal. La característica robustez de su fachada contrasta con el atractivo de la ornamentación de la puerta "speciosa", particularmente hermosa. Su interior alberga una virgen del siglo XII, imagen de la patrona de Álava-Araba.

Por la antigua calzada romana se alcanza Argandoña, donde también se puede apreciar un estimable románico en su iglesia se santa Columba. El trayecto continúa hasta Arkaia. Las investigaciones arqueológicas han revelado la presencia de restos de época romana, como unas termas que pueden contemplarse al borde del camino; desde aquí la ciudad de Vitoria-Gasteiz queda a la vista del peregrino.



ETAPA 5: VITORIA-GASTEIZ – LAPUEBLA DE ARGANZÓN

Levatada sobre la pequeña aldea de Gasteiz, Vitoria-Gasteiz recibió el Fuero de Sancho el Sabio en el año 1181. Durante dos siglos perteneció al reino de Navarra, hasta que fue conquistada en los primeros días de enero del año 1200 por Alfonso VIII, que ensanchó la ciudad con las calles Correría, Zapatería y Herrería. Más tarde Alfonso X la extendió aún más con las calles Cuchillería, Pintorería y Judería o Nueva. El rey Juan II le concedió el rango de ciudad.

Las rutas seguidas por los peregrinos que entraban en Vitoria-Gasteiz era sobre todo tres: la de Arkaia por la Venta de la Estrella, que penetraba en la ciudad por la calle Barreras (hoy Independencia); la de Elorriaga, atravesando la campa de Salburua y la de Arana; y por la actual avenida se Santiago en dirección a la Plaza de la Virgen Blanca.

Los templos que evocan la ruta jacobea en Vitoria-Gasteiz son muchos: la capilla del Cristo de San Idelfonso, la capilla de Santiago de la Colegiata, hoy parroquia de Santa María, la iglesia de San Pedro Apóstol, la iglesia de San Miguel o la ermita de San Martín de Avendaño. También existían albergues y hospitales para los peregrinos, algunos de los cuales cuentan con leyendas.

El Hospital de Santa María del Cabello fue fundado por Fernán Pérez de Ayala. El edificio ardió en 1507, aunque se conserva su portada de estilo plateresco adosada al antiguo seminario de la catedral.

Vitoria-Gasteiz gozó de un importante renacimiento en el siglo XVI; son los tiempos de gloria de la ciudad artesanal y mercantil. Aquí se asentaron mercaderes, banqueros y armadores. Algunos de los edificios más notables se levantaron entre los siglos XVI-XVIII. En 1807 las tropas de Napoleón invadieron la ciudad, permaneciendo hasta 1813 cuando fueron expulsadas por el ejército anglo-español al mando de Wellington y el general Álava, héroe de la ciudad, esculpida su figura ecuestre en la Plaza de la Virgen Blanca.

Durante las guerras carlistas, la ciudad fue conquistada por las tropas del pretendiente don Carlos, pero la victoria fue efímera: los liberales volvieron mes y medio después. La mayor parte de los edificios más importantes se encuentran en el Casco Antiguo: la Catedral de Santa María, con sus hermosas tres portadas. El Portalón (s. XV) edificio en madera y ladrillo por donde entraban los caballos y carruajes y que hoy es un restaurante. El Museo de Arqueología, el Palacio de Escoriaza-Esquivel, con su bella portada plateresca. La torre de Ochanda, la Casa del Cordón, con su gran cordón franciscano y su escudo de los Reyes Católicos.

Y el palacio de Bendaña y los Arquillos y la plaza Nueva construida por el arquitecto vitoriano Antonio de Olaguibel. El paseo de la Seda, el parque de La Florida, trazado en el año 1820 y verdadero pulmón de la ciudad.

Vitoria ofrece una variedad de museos: el Arqueológico de Álava, el de Bellas Artes que contiene también el "Fournier" de naipes, el de Heráldica Alavesa, el de Armería o el de Ciencias Naturales. Las propias calles y plazas de la ciudad conforman un auténtico museo vivo, pleno de edificios y obras de arte de todas las épocas y estilos.

A varios kilómetros de Vitoria y paralelo al camino, en las localidades de Trespuentes y Villodas se presentan las excavaciones arqueológicas realizadas sobre el yacimiento de Iruña, denominadas "Oppidum " romano, formaron una auténtica fortaleza del Imperio Romano.

Los caminos que habían llegado desde Salvatierra o Galarreta a Vitoria a través de la Llanada continúan por Ariñez, Lapuebla de Arganzón y Armiñón. Tras dejar atrás Vitoria por la salida del Prado, los peregrinos llegaban a Armentia, encrucijada del Camino Romano y el de San Adrián, el llamado Camino Real de Vitoria a Lapuebla.

Armentia, a la que hoy se llega desde Vitoria por el paseo de Cervantes y la avenida de San Prudencio, fue una aldea romana que a partir del siglo XI se convirtió en sede del Obispado de Calahorra. En el siglo XII se edificó el templo de san Andrés, hoy de san Prudencio, reformado en el XVIII, uno de los más hermosos edificios del romano jacobeo en Euskadi. En el atrio son dignos de admiración dos tímpanos: el del Cordero y el de los Apóstoles, donde se presentan numerosas esculturas y relieves ordenados en temáticas habituales en las iglesias de peregrinación. En el interior se halla la imagen de san Prudencio, patrono de Álava y nativo de Armentia según la tradición.

Tras Armentia, Gomecha conserva el recuerdo de la ruta Jacobea en el topónimo "Santiago", referido al lugar donde se encontraba una ermita ya desaparecida, a la vera del camino que conduce a Zuazo. Las cercanas cumbres de Zaldiaran tuvieron un valor estratégico en numerosas batallas.

Desde Gomecha un viejo camino conduce a Subijana de Alava sin pasar por Ariñez ni por Zumelzu, con las alturas de Esquivel a la izquierda del camino y con el Zaldiaran recortado al fondo, antes de llegar a Subijana. Desde aquí un camino conducía a Lapuebla, descendiendo por los caminos del monte san Miguel, la Tejera, o por el de los Castillos y los Corrales, sin cruzar la hoz de Arganzón. Gomecha, Subijana y Lapuebla forman así un ruta directa desde el centro de la Llanada hasta el bajo Zadorra, importante en la Edad Media antes de que pudiera accederse a Lapuebla por las Conchas de Arganzón.


También desde Gomecha el camino llegaba a Ariñez, escenario de una singular batalla entre las tropas de Pedro I de Castilla y su hermano Enrique de Trastámara en la que se enfrentaron ambos con sus respectivos aliados, ingleses y franceses. La caballería de Enrique decidió la batalla a su favor, y fue tal la dimensión de la victoria que perduró en el lugar durante algún tiempo el topónimo de "Inglesmendi", que en euskera significa monte de los ingleses, tal y como aparece en los documentos a partir del siglo XVI. La advocación de su iglesia a san Julián y a santa Basilisa, santos de gran veneración desde la Alta Edad Media de noticia de la antigüedad de la localidad.

Desde Gomecha y Ariñez podía llegarse a Lapuebla de Arganzón por caminos distintos. El camino de Las Conchas llegaba desde Ariñez a la venta de Zaballa y entraba en la hoz de Arganzón para llegar a Lapuebla por el curso del Zadorra. Uno de los caminos subía a Subijana y llegaba a Lapuebla por la falda del castillo de Arganzón.

Tras atravesar Las Conchas de Arganzón, el paisaje cambia: los peregrinos hablan en su crónicas del verdor del boj y del aroma del tomillo. A la derecha del camino se encontraba un convento franciscano desde donde se veían las murallas de Lapuebla de Arganzón, a la que se entraba por la puerta norte de la fortaleza.

Lapuebla de Arganzón, que logró su "fuero de villazgo" en 1991, tuvo una gran importancia estratégica y fue una encrucijada de caminos. La villa amurallada se eleva por el costado Oeste sobre el cauce del Zadorra, que servía de foso para eses flanco. Lapuebla de Araganzón tiene forma de nave con la popa hacia en norte. Se organiza a ambos lados del vial trazado por la calles de la Concepción y Santiago, que unían las puertas norte y sur de la villa. Dos ejes menores cortan la línea: las Travesías de la Iglesia y del Río y la Travesía del Molino.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una de las más bellas muestras del gótico alavés, que cuenta con obras de arte entre las que destacan su retablo plateresco en el altar mayor, su elegante portada, el coro y el sepulcro de los Gordejuelas. Resulta curioso comprobar como los contrafuertes del templo arrancan de las paredes de las casas contiguas en la llamada travesía de la Iglesia. A la salida de la iglesia, en el punto donde se cruzan la calle de la Concepción y la travesía de la Iglesia se encuentra un notable edificio y cerca de la entrada de la plaza aún quedan restos de otra vivienda del siglo XVI.

Entre los edificios civiles destaca el palacio de Gordejuela, en el número 4 de la calle de Santiago. La fachada está decorada con un gran alfiz, así como las efigies de los fundadores y un escudo de armas. Los bustos de los antiguos señores, tal vez Rodrigo de Gordejuela y María de Zamudio, poseen una intensa expresión en los rostros.

Fuera ya de la villa, se encuentran el puente y el hospital. El hospital ha conservado su vigencia hasta el año 1950, a cargo de, alcalde y el cura del pueblo, y en cuanto al puente fue un lugar de paso imprescindible para comunicar Lapuebla de Arganzón con las tierras de la Ribera.

A partir de esta villa, los hitos del camino serán Burgueta, Estavillo y Armiñón, citados en las crónicas de los peregrinos. Hasta hace poco tiempo existió la Venta de Burgueta, desde la cual el Camino Real llegaba directamente a Armiñón o hacia Estavillo. En este último pueblo, se sitúa la iglesia parroquial de san Martín y sus calles incluyen viviendas de piedra con notables elementos decorativos.

A la salida del pueblo los viajeros se dividían en dos direcciones: hacia Burgos por Miranda de Ebro y hacia La Rioja por Haro.




ETAPA 6: LAPUEBLA DE ARGANZÓN – BRIÑAS

Siguiendo la ruta hacia Burgos, el camino llegaba a Armiñon en dirección Ribabellosa hacia Miranda, Ameyugo y Pancorbo. Tomando como alternativa el camino hacia La Rioja se continuaba por el "Camino Anacho", hacia Lacorzanilla, para seguir por Zambrana y Salinillas de Buradón hasta los pasos del Ebro por Briñas o Haro.

Fuera de este itinerario jacobeo, a pocos kilómetros, la localidad de Laguardia despliega un abanico de incentivos histórico-artísticos. Desde monumentos dólmenes como el san Martín y el del Alto de la Huesera, o el poblado protohistórico de La Hoya, hasta los restos del antiguo casco urbano amurallado de la villa, donde destacan la iglesia fortaleza de san Juan Bautista y la de santa María de los Reyes, cuya portada del siglo XIV conserva milagrosamente la deslumbrante policromía.

Armiñón ya existía en el siglo XI. La importancia de la aldea se debía sobre todo a su puente, así como a su condición de cruce de caminos hacia Miranda y La Rioja. En el centro de la plaza principal se mantiene una enorme fuente construida en 1852 y restaurada en 1964. En la Calle de la Fuente se encuentra la parroquia de San Andrés y frente a ella una casa noble con una hornacina dedicada a la Virgen.

Bajando por la misma calle, el palacio de Montoya Urbina (s. XVII), con su pórtico de cinco arcos. Los pórticos abundan, algo que no es extraño en un lugar de paso donde los viajeros paraban en ventas y posadas. Aún quedaban las argollas donde se sujetaban a los caballos mientras sus dueños comerciaban o descansaban del viaje.

El puente de Armiñón es una construcción de seis ojos que ha sido reconstruido varias veces. Por su importancia, las Juntas Generales de Álava-Araba reunidas en 1754 asignaron a su conservación la cantidad anual de 250 reales. Por el puente de Armiñón pasaba el Camino de Postas de Madrid a Francia: durante las guerras carlistas, el pretendiente don Carlos lo hizo volar en pedazos.

Según los itinerarios de peregrinación, Miranda era el final de la ruta jacobea a su paso por Álava. En Ribabellosa el camino, desde el puente de Armiñón conducía hasta Miranda; y por Ameyugo, Pancorbo y la Burega continuaba hasta la capital castellana: allí el camino de San Adrián se integraba en la gran ruta de peregrinaje que había partido de Canfranc o Roncesvalles hacia Compostela.

El camino entraba en Ribadesella por la antigua Parroquia de San Juan y salía por el puente sobre el Bayas.

Fue el rey Alfonso VI quien elevó a Ribabellosa al rango de villa, y en 1463 fue sede de las Juntas Generales que aprobaron el Cuaderno de Leyes y Ordenanzas de Álava. En su plaza de los Fueros aún se conserva el Palacio Saenz de Santamaría, de estilo renacentista. Desde aquí los peregrinos podían acceder a tierra de Burgos tomando el camino de Miranda de Ebro.

Desde Ribabellosa, entonces, los viajeros llegaban a Miranda, y camino de Pancorbo se encontraban con el hospital que doña Constanza de Ayala ordenó construir para pobres y pasajeros. Los peregrinos que no cruzaban el puente de Armiñon hacia Ribabellosa continuaban por las márgenes del río Zadorra hasta Lacorzanilla, seguían por Zambrana y, a través de Salinillas de Buradón, llegaban a los pasos del Ebro.

El camino de Lacorzanilla bajaba a Zambrana por los aledaños del puente de Arce. La ruta entraba en Zambrana cerca del cruce de los principales ejes de la villa.

Esta Calle Mayor desemboca en el camino viejo. Desde La Cruz de la Venta el camino conducía hasta la Venta del Molino, edificio noble de piedra, un punto de gran importancia en la ruta de Zambrana a Salinas de Buradón.

Ubicada en medio de campos de cereal y viñedo, Zambrana fue un importante centro comercial a fines del medievo y durante el siglo XVI y alcanzó su máxima prosperidad en el siglo XVIII. En 1774 el rey Felipe IV le otorgaba el título de villa.

Saliendo de Zambrana por la Cruz de la Venta y tras dejar atrás el molino y el puente sobre Inglares se llegaba por la "Conchillas" a Salinas de Buradón. Fue importante punto estratégico en las guerras entre castellanos y navarros. Perteneció a Navarra y a Castilla y fue municipio agregado más tarde al de Labastida.

Contó con un hospital, el de Santa Ana. La torre-fuerte de los Sarmientos (s. XIII) estuvo rodeada en el siglo XVI por un palacio ahora en ruinas.

Salinas de Buradón aún conserva parte de sus murallas y puertas. Su trazado descansa sobre un doble eje que tiene la plaza de Oriente como centro. Cuatro plazas consecutivas conducen desde la Puerta Sur a la Norte.

De las ermitas con las que contó la villa sólo queda la ermita de San José, al Nordeste de la villa y muy cerca de la puerta del Norte. Las casas nobles, algunas blasonadas, conservan la elegancia en sus sobrias líneas, característica del palacio rural. La Casa de Areta es un excelente ejemplo, con su escudo de armas y su decoración barroca. En los tiempos florecientes de la explotación y comercio de la sal, Salinillas de Buradón llegó a contar con una próspera comunidad judía. Otras construcciones notables son el hospital y la iglesia de la Imaculada Concepción, parroquia de Salinillas de Buradón.

El camino que desde Salinillas de Buradón dejaba a un lado el alto de San Cristóbal y el que dejaba por los aledaños de San Mamés conducía a Briñas, lugar donde podía vadearse el Ebro sin dificultad, o al Sur de Las Conchas, hacia Haro y Santo Domingo de la Calzada.