CONTROL DE LA ADMINISTRACIÓN COLONIAL DEL IMPERIO


Los navarros y vascongados apoyarán al candidato francés en la Guerra de Sucesión, pues verán en él, la manera de afianzar sus sólidas posiciones de poder en la Monarquía española, y verán con malos ojos a la nobleza castellana causante de la decadencia de España. Durante el reinado de Carlos III, serán los vascos y navarros los más fieles servidores del despotismo ilustrado y los que más lejos lleguen en el centralismo y absolutismo borbónico.

En el siglo XVIII la presencia de vascos y navarros en la alta administración y en la jerarquía eclesiástica de las Indias, en el Ejercito y Armada reales será impresionante, así como en el comercio, las finanzas y la industria.

La gran presencia de vascos y navarros en altos cargos en el Ejército y Marina Reales y en la administración central y corte de Madrid trae consecuencias políticas importantes en los territorios coloniales del Imperio. La posición de estos en el generalato del Ejército llevaba a ejercer gobiernos político-militares, ocupando comandancias, gobernaciones, capitanías generales y virreinatos en las Indias. La continuidad de estas redes de élites vascas y navarras desde la Península hasta América y Filipinas, y de la corte a las diferentes instancias y territorios de la Monarquía, contribuyeron a mantener la unidad imperial. Los miembros de estas élites participaron de manera destacada en la política reformista de los Borbones en su intento de retomar el control de un imperio colonial que se había criollizado fuertemente en el siglo XVII.

La nómina de virreyes y gobernadores vascos y navarros en América durante el siglo XVIII es impresionante, especialmente desde la segunda mitad de siglo. Los motivos se relacionan con el predominio de los altos cargos de la administración borbónica y a la importante presencia en la nueva carrera profesional del ejército y la armada reales.

Como muestra el ejemplo de los virreyes originarios del Baztán: Pedro de Mendinueta y Múzquiz, sobrino del ministro de finanzas Múzquiz, virrey de Santa Fe a partir de 1797; o Agustín de Jáuregui y Aldecoa, virrey del Perú entre 1780 y 1784, o su yerno y primo político José Joaquín de Iturrigaray y Aróstegui, virrey de Nueva España en 1802.

Estos virreyes formaban parte de la segunda o tercera generación de aquellas familias que, a comienzos del siglo XVIII, se habían elevado con Felipe V y que ahora se encontraban de nuevo entre los principales agentes de la Monarquía.

Fueron presidentes de Audiencia, gobernadores, comandantes militares, jefes de escuadra y de apostaderos navales, intendentes, arzobispos y obispos, etc. Donde más destacaron fue en el campo de la Real Hacienda (tribunales mayores de cuentas, oficiales reales, intendentes) y en la Real Armada.

La nómina de virreyes vascos y navarros en el siglo XVIII es impresionante, y está relacionada con el predominio de los altos cargos de la administración borbónica, y a la importante presencia en la nueva carrera profesional del ejército y la armada reales:

En el virreinato del Perú: José de Armendáriz, José Antonio Monaso de Velasco y Sánchez Samaniego, Agustín Jáuregui y Aldecoa y Manuel Guirior y Postal de Huarte.

En el virreinato de Nueva Granada: Sebastián de Eslava, José de Ezpeleta y Pedro de Mendicueta y Múzquiz.

En el virreinato de Río de la Plata: Juan José Vértiz y Salcedo, Francisco Javier de Elío y Pedro Antonio de Olañeta.

En el virreinato de México: Miguel José Azanza, José Iturrigaray y Aróstegui, Pedro Garibay, Francisco Javier Lizana y Beaumont y Gastón de Iriarte.


VIRREYES

Sebastián de Eslava y Lazaga, de origen navarro (1684), era teniente general del ejército español y comandante de la Orden de Calatrava. Fue virrey del restablecido Virreinato de Nueva Granada, entre 1740 y 1749. Defensor de Cartagena de Indias junto a Blas de Lezo de la flota del Almirante Edward Vernon de 1741.

Francisco Javier de Elío, natural de Pamplona (1767), fue gobernador de Montevideo desde 1807 y, en 1809, organizó la Junta de Montevideo, una Junta de Gobierno independiente de la autoridad virreinal, ocupada por Santiago de Liniers en Buenos Aires. Gobernó la Banda Oriental. Desde 1810 hasta 1812 es virrey del Río de la Plata en Montevideo.

José de Armendáriz y Perurena, natural de Ribaforada, Navarra (1670), Marqués de Castelfuerte, Teniente General de los Reales Ejércitos por su actuación en la Guerra de Sucesión, fue el Toisón de Oro y la Orden de Santiago. Era gobernador y capitán general de Guipúzcoa (1723) cuando fue nombrado virrey del Perú con capital en Lima desde 1724 hasta 1736. Logró sacar a flote la economía peruana basada principalmente en la minería y en el comercio. Reorganizó la armada y fortificó la defensa de las costas para proteger al comercio del contrabando. Favoreció a los indios y los defendió de los abusos de sus subordinados.

José Manuel de Guirior y Portal de Huarte Herdozain, natural de Aoiz (1708), Primer marqués de Guirior, jefe de la Real Armada. Virrey de Nueva Granada desde 1772 hasta 1776. Fomentó la economía y la cultura, y fundó la Universidad y la Biblioteca Pública de Bogotá, También fue virrey del Perú desde 1776 hasta 1780, fomentó el comercio, sofocó las sublevaciones de Arequipa y Cuzco e inició el desmembramiento del Virreinato del Río de la Plata.

Miguel José de Azanza, natural de Aoiz (1745), duque de Santa Fe. Fue ministro de la Guerra en 1793; desde 1798 hasta 1800 fue virrey de la Nueva España, donde sofocó la rebelión de los machetes, que pretendía la independencia de México; fue también ministro de Hacienda con Fernando VII y colaborador de José Bonaparte. Como militar luchó contra los franceses en 1795 y participó a su lado en la Guerra de la Independencia. Al finalizar la misma, tuvo que marchar al exilio en la localidad francesa de Burdeos, donde murió


GOBERNADORES

Rafael de Eslava, natural de Navarra, fue caballero de la Orden de Santiago. Militar de carrera, alcanzó el grado de coronel de Infantería en 1727. Fue gobernador de Valdivia en Chile entre 1717 y 1722. Posteriormente se le nombró justicia Mayor y superintendente del mineral de San Antonio de Sunchuli, en el distrito de la ciudad de La Paz. Finalmente, fue presidente de Santa Fe, desde 1733 hasta 1737.


Agustín de Jáuregui y Aldecoa, natural de Lecároz, Navarra (1711). Gobernador de la Capitanía General de Chile. Durante su gobierno se inauguró el servicio de Correos terrestre y la catedral de Santiago en 1775, sufrió la escisión de la región de Cuyo en 1776, establece el primer censo general de población en 1778 y persigue el bandolerismo rural. Virrey del Perú desde 1780 hasta 1784, tuvo que enfrentarse a la rebelión de Túpac Amaru II.


José Joaquín de Viana, natural de Viana, Navarra (1718). Coronel del Ejército desde 1748 y gobernador de Montevideo en dos oportunidades: de 1751 a 1764 y de 1771 a 1773. Durante su gobierno, Viana tuvo que llevar a cabo la consecución del Tratado de Madrid de 1750 por el cual el gobierno de Fernando VI cedió a Portugal las misiones jesuíticas del Alto Uruguay, a cambio de la entrega de la Colonia del Sacramento, originándose la Guerra Guaranítica (1754-1756). En 1757, Viana fundó las ciudades de Salto y San Fernando de Maldonado, en homenaje al rey Fernando VI y combatió en las operaciones militares de la Guerra de los Siete Años (1762 y 1763) en el Río de la Plata. Durante su segundo período, Viana dictó una serie de medidas administrativas para reprimir el contrabando.


José Antonio Lacayo de Briones, natural de Viana, Navarra (1679). En 1712 fue justicia mayor y capitán general de Costa Rica, donde tuvo encuentros con los Zambos Mosquitos e invasores ingleses, y ataques por naves de piratas irlandeses. Fue síndico general y dos veces primer Alcalde ordinario de Granada y teniente de Gobernador y ejerció el cargo de tesorero del papel sellado de las provincias de Nicaragua y Costa Rica. Es acusado ejercer comercio ilícito, pero finalmente es considerado limpio y justo. En 1720, por la Real Audiencia obtuvo el nombramiento de teniente de Capitán General. En 1740 fue nombrado gobernador de las provincias de Nicaragua y Costa Rica, donde organiza la defensa colonial frente a las incursiones inglesas, por eso fue nombrado comandante General de las armas en 1745.

Gabriel José de Zuloaga, natural de Fuenterrabía, Gobernador de la provincia de Venezuela en 1742, se distinguió en la defensa de ella, cuando fue atacada por ingleses, a quienes rechazó, causándoles grandes pérdidas, por cuyos hechos obtuvo el título de Conde de la Torrealta.

Joaquín de Aguirre y Oquendo, natural de San Sebastián, mayor general de la Armada, quien por comisión del gobierno redactó las ordenanzas navales de 1751, murió de presidente de Guatemala.


Bruno Mauricio de Zabala, natural de Zabala, Durango (1682).

Participó en la Guerra de Sucesión Española al lado de Felipe V y en 1717 fue nombrado capitán general del Río de la Plata, donde reprimió la piratería y se enfrentó a los portugueses, que se querían adueñar de la ribera de la Plata. Para defender la zona de los ataques de Portugal, levantó un fuerte en 1726, que se convirtió en el núcleo que daría origen a la ciudad de Montevideo, la futura capital de Uruguay. También fue nombrado capitán general de Chile en 1731, aunque no llegó a tomar posesión del cargo.


Pedro Mariano de Goyeneche y Barreda fue hijo primogénito del hacendado navarro Juan de Goyeneche, aunque nació en Arequipa, Virreinato del Perú (1772). Se doctoró en Jurisprudencia en la Universidad de San Marcos de Lima, siendo más tarde, abogado en la Real Audiencia de Lima (1798) y asesor del Tribunal del Consulado y del de Minería. En 1807 fue Oidor de la Real Audiencia de Cuzco y en 1814 de la de Lima hasta 1819. En 1818 fue nombrado Consejero Honorario del Consejo de Indias y en 1819 de la Cámara de este Consejo. En 1807 fue nombrado Caballero de la Orden Militar de San Juan de Malta y en 1824 el Rey Fernando VII le otorgó la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica.

Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, natural de Marcilla, Navarra (1650), marqués de Villena, duque de Escalona, Virrey y Capitán general de los reino de Navarra, Aragón, Cataluña, Sicilia y Nápoles. Grande de España y Caballero de la Orden del Toisón de Oro. Fundador de la Real Academia Española (RAE), por medio de una propuesta que le formula al rey Felipe V. Es elegido como el primer Director de la RAE en 1713, cargo que ocupa hasta su fallecimiento en 1725.

Andrés Zubillaga, natural de Villafranca de Oria, fue Secretario Real y oficial en el despacho universal de guerra. Practicó en 1750 las pruebas necesarias para una de las órdenes militares, cuyo hábito le había sido concedido por el rey.

José Zavala y Aranguren, fue superintendente, gobernador y veedor de las Reales Fábricas de Cantabria.

Andrés Otamendi, natural de Villafranca de Orio, fue miembro de la orden de Calatrava, del Consejo Real, secretario de cámara de Gracia y Justicia y del Real Patronato de Castilla.

Miguel Otamendi, hijo de Andrés Otamendi, Secretario Real y oficial de la primera secretaría de Estado y de despacho universal.

Francisco Otamendi fue secretario Real, oficial en la del despacho universal del Estado, hacia 1736, y de la orden de Calatrava.

Juan Bautista Olasagasti, miembro de la orden de Santiago, miembro del Consejo Real en el Despacho de Hacienda y contador general, a mediados del siglo XVIII.

Lorenzo Ochoa de Arín, Secretario Real y Gobernador de la ciudad de Atrian, en la provincia de Honduras, hacia el año 1700.

Juan Francisco Lardizaban y Oriar, Director de las Reales Fábricas de Placencia, mandó el escuadrón de naturales que se formó en Villafranca en 1745 para que montase la guardia de la infanta de España doña María Teresa.

Domingo Lardizabal y Arza, hijo Juan Francisco Lardizabal, tesorero de la real aduana de la ciudad de México, capitán de milicias de Nueva España, de la orden de Santiago.

Esteban Abaria, natural de Villafranca de Oria, fue miembro de la orden de Calatrava, intendente de marina, miembro del Consejo Real y decano en el Consejo Supremo de Indias. En 1738 se le confirió la plaza de Ministro de capa y espada del consejo de Indias, y en 1753 se le nombró camarista del indicado consejo.

José Abaria, hermano de Esteban Abaria, miembro de la orden de Calatrava, Presidente de la Casa de Contratación de Indias, establecida en Cádiz, y decano del consejo y cámara de las Indias.

José ramón Urrutia y de las Casasa, nacido en Zalla en 1739, fue presidente de la Junta y defensa de las Indias. Consiguió ser el primer militar de origen plebeyo en obtener la graduación de capitán general en el Ejército español.

Pedro de Otálora, presidente de la Real Audiencia de Madrid en 1621.

José Esteban de Abaria, natural de Villafranca.- Caballero del hábito de Calatrava. Intendente de Marina. En 1738 se le nombró Ministro de capa y espada del consejo de Indias y en 1756 Presidente de la casa de contratación de Indias.


CORREGIDOR-INTENDENTE

Gobernador a cargo de intendencias, unidades administrativas que se difundieron en América a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, sustituyendo las intendentes a los gobernadores y dividiéndose los virreinatos en intendencias. En algún caso, coincidía el cargo de capitán general con el de intendente.


SUPERINTENDENTE GENERAL

Francisco de Chávarri Ugarte nació en Vitoria el 18 se septiembre de 1702. Caballero de Santiago. Virrey y Capitán General en Nueva España, miembro del Consejo Supremo de Indias. Hizo varias donaciones a la fundación de Nuestra Señora de Guadalupe. Murió en Madrid el año 1775.



SECRETARIOS REALES EN LA CORTE DE LOS BORBONES

Eugenio Llaguno y Amirola fue consejero alavés de Munagaray, establecido en la Corte de Madrid, nombrado ministro de Gracia y Justicia.

Juan Gregorio Muniain, pamplonés, fue secretario de Guerra con Carlos III

Gaspar de Munibe y Tello, nacido en Huamanga en 1711, marqués de Valdelirios, fue consejero del Consejo de Indias y del Consejo de Estado. Fue tío fue Javier María de Munibe e Idiáquez, conde de Peñaflorida, fundador de la Bascongada.

Francisco de Eguía, capitán general y ministro de la Guerra de Fernando VII.


Nazario de Eguía, decano del Consejo de Estado, a la postre jefe carlista.