ACCESO A LA ADMINISTRACIÓN COLONIAL DEL IMPERIO


Los primeros años de la colonización fueron muy complicados, había que establecer unas instituciones de gobierno y administración fiel y leal a la Corona española y evitar las disensiones sobre la propia práctica de la colonización. Durante los primeros años, se producen latrocinios, asesinatos, abusos contra indios, muertes masivas por enfermedades, ataques de indios, y una locura por encontrar oro.

El modelo político de colonización establecido por Cristóbal Colón no era el adecuado, este pretendía implantar el mismo sistema que los portugueses estaban empleando en África, coincidente con el modelo de explotación mercantil al estilo italiano: factorías comerciales, colonización en régimen asalariado, derechos económicos exclusivos entre el descubridor y la Corona, esclavización y trata de la población nativa, etc.

Los Reyes Católicos pretenden eliminar ese régimen de colonización, tenían un proyecto de evangelización para las nuevas tierras, les repugnaban la idea de esclavitud humana, y además ese modelo era contrario al tradicional sistema de repoblación y colonización desarrollado durante la Reconquista de las tierras al Islam, que se basaba en la figura del campesino libre y campesino soldado, que ocupa unas tierras con sus familias, las trabaja y defiende como señor de ellas.

Isabel y Fernando conocían la tradicional forma natural y espontanea de iniciativa privada popular que tenían los españoles que colonizar las tierras peninsulares, sabían que los españoles sólo irían a las Indias si se les ofrecía un señorío, una tierra, una independencia personal y una dignidad coherente con su carácter, pero no un salario en una factoría. Se impone el modelo tradicional español.

Los españoles inventan en América un nuevo modelo político de colonización. Su característica más notable fue la prohibición del esclavismo de las poblaciones autóctonas, en consonancia con el carácter evangelizador y religioso, civilizador y humanitario que tuvo la conquista desde el primer momento.

El respeto por la dignidad de las poblaciones indígenas es un rasgo exclusivo del Imperio español. No se puede encontrar en cualquier otra potencia de la época, ni los portugueses en su Imperio, ni los turcos en el suyo, ni se encuentra siglos después, en la era colonial en la América anglosajona, ni en el África bajo domino europeo.

Por su puesto que en la América hispana hubo excesos y abusos contra la población local, pero precisamente pudieron ser denunciados ante los tribunales y audiencias, porque existían unas Leyes de Indias que protegían a los nativos.

Este modelo de colonización iniciado por los Reyes Católicos fue continuado con posterioridad como demuestran las ordenanzas:

Fernando el Católico hace promulgar las Leyes de Burgos en 1512 para que a los indios se les guarden las exenciones y privilegios que se les concedieron, lo que significa que los indios son sujetos de derecho.

Carlos I insiste en que los descubridores guarden lo dispuesto en favor de los indios. Encomienda a los clérigos que vigilen en buen tratamiento de los indios y prohíbe a los gobernadores poseer a los indios en su propio beneficio, excepto si son intérpretes.

Felipe II continúa con el mismo carácter de órdenes. Por eso decreta que los descubridores no se involucren en guerras ni bandos entre los indios, ni les exploten o expolien.

Esta línea de pensamiento alcanza su expresión más profunda en la Controversia de Valladolid, en 1550. Fue un debate sobre el modo por el cual se estaba desarrollando la colonización, con el resultado final del establecimiento de las Nuevas Leyes Protectoras de Indias, consideradas las primeras leyes internacionales de los derechos humanos.

España poseía aún, a principios del siglo XVI el espíritu de Reconquista para combatir a los infieles y la creencia en un plan divino para llevar el evangelio, la verdadera fe y la civilización a todos los rincones de la tierra, según las enseñanzas de Jesucristo, justificación ideológica adecuada para las acciones del primer imperio geográfico y mercantil de la historia de la humanidad.

De esta manera, el Imperio Español se convirtió en imperio generador, ya que puso como objetivo elevar a otras civilizaciones al nivel político y social más alto posible. Este consideró a sus súbditos como hombres libres, propiciando las condiciones para la transformación de sus sociedades primitivas, depredadoras y deshumanizadas, gracias entre otras medidas a las Leyes de Indias para la protección de sus naturales.

En contraposición al imperio generador español se encuentran los imperios depredadores, como el inglés o el holandés de los siglos XVII a XIX, que utilizaron a las sociedades bajo las que extienden su influencia como fuente de mano de obra o de materias primas, pero manteniéndolas o incluso degradándolas del nivel político al que podrían aspirar. Para desarrollar esta misión política, religiosa y científica que fue la Colonización del Nuevo Mundo, la Corona española tuvo la confianza y lealtad de vascos y navarros, que se ocuparon los cargos de administración y gobierno de los territorios imperiales.

Durante la etapa de consolidación de las instituciones de gobierno y administración, los vascos van ocupando cargos de confianza real, se convierten en virreyes, gobernadores, capitanes, presidentes de audiencia y arzobispos. Los vascos ya gozan de una posición privilegiada en el entorno más cercano a los monarcas. Paulatinamente se irán incorporando también navarros a dichos cargos.

Pero no fue fácil establecer la ley y el orden, Perú, por ejemplo, era un hervidero de pasiones y locuras a la búsqueda del Dorado, los conquistadores eran gente levantisca y ambiciosa. Las disensiones, intrigas, felonías, luchas por el poder, traiciones y motines están a la orden del día.

En el período de 1493-1519, etapa colonizadora de las islas caribeñas, la proporción de capitanes y gobernadores de origen vascongado que ejercen en América supone un 5,6% del total de nacionales.

En el periodo de 1520-1539, durante el cual la colonización se extiende por México, Tierra Firme y Perú, el porcentaje de mandos de origen vaco es del 4,5% del total, siendo este grupo de nacionales el 8,5% del total español emigrante.

De las seis regiones principales, las Vascongadas cuenta con el mayor porcentaje de mandos entre sus colonizadores, 25 sobre 600, que representan el 4,2%. También entre la marinería hay gran presencia guipuzcoana.

El establecimiento de los organismo de gobierno y administración variaron según avanzaba la colonización, cambiando según regiones, momentos o cambios decretados desde España, pudiendo citarse instituciones de autoridad más regulares, en las que ocuparon vascos y navarros, cuales:


VIRREY

Representantes del rey en su circunscripción, con todos los poderes de la Corona, salvo los expresamente reservados. Sistema generalizado por Carlos I, para su representación personal, que se rodeaba de una pompa cortesana, guardia de corps, etc. Sus facultades concretas consistían en gobernar la provincia que estuviese con sede virreinal y supervisar la gestión de los gobernadores en las restantes, así como presidir la audiencia de la capital.

Gastón de Peralta, marqués de Falces, fue el primer virrey navarro en México, en 1566.
  
Pedro Díez de Aux y Armendáriz, marqués de Cadereita, fue el siguiente virrey de México en 1535, destacó por crear la Real Armada de Barlovento para salvaguardar los navíos comerciales españoles en el mar Caribe del peligro de la piratería organizada.

Juan de Palafox, fue fiscal del Consejo de Indias y obispo de Puebla de los Ángeles (México), en 1640. En 1642, fue nombrado arzobispo de México y virrey de Nueva España. Fue un estudioso de problemas sociales y asuntos sobre los indios de Nueva España.

Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, fue el navarro virrey de Perú entre 1681 y 1691, conocido por ser uno de los gobernantes más laboriosos y eficaces del virreinato andino. A él se debe la instalación de una Audiencia en Cruzco, la reforma de los estatutos de la Universidad San Marcos de Lima, las ordenanzas de minas, una nueva Casa de la Moneda y la construcción de las murallas del Callao, entre otras cosas.

Martín Arrese, natural de Vergara, donde nació en 1534, fue capitán de Alejandría, gobernador de Ternuinas y virrey de Sicilia. Mantuvo varias batallas contra los turcos.



GOBERNADOR

Persona con funciones de gobierno y justicia. Autoridad subordinada al virrey, tenía facultades legislativas, gubernamentales, administrativas e inspectoras y, en ocasiones, presidiendo la audiencia.

Pedro de Ursúa, natural del Baztán, fue nombrado teniente gobernador de Santa Fe de Bogotá por su tío Miguel Díez de Aux y Armendáriz, más tarde fue justicia mayor en Santa Marta. En 1559, fue nombrado gobernador y justicia mayor de Omagua y El Dorado, mientras, realizaba expediciones colonizadoras.

Martín García Oñez de Loyola, sobrino de Ignacio de Loyola y natural de Azpeitia, destacó como capitán de guardia y gobernador de Chile a finales del siglo XVI. Dirigió la vanguardia de ataque contra la resistencia de los incas, capturando a su último rey, Tupac Amaru. Por su actuación, obtuvo el cargo de corregidor en varios pueblos del Perú, además de la posesión de bienes y una encomienda. Contaba también como recompensa, su esposa, perteneciente a la familia real de los incas, sobrina de Tupac Amaru. Pero fue derrotado por los mapuches al sur del río Bio-bio en la Batalla de Curalava.

Diego de Henares Lezama, natural de Baracaldo, refundó la ciudad de Caracas tras ser atacada por indios, en 1560. Finalmente fue teniente gobernador de San Sebastián de los Reyes (Venezuela) hasta 1593.

Cristóbal de Mondragón y Otalora, natural de Mondragón, sirvió en los estados de Flandes como militar, llegando a ser gobernador de la plaza de Amberes hasta su muerte en 1596.

Domingo Martínez de Avendaño, fue gobernador de La Florida entre 1594 y 1596, más tarde, su cargo fue sustituido por otro vizcaíno, Pedro de Ibarra, entre 1603 y 1609.

Juan Monasteriobide, nacido en Vergara, en 1560, fue gobernador y capitán general de la provincia de Soconusco, en las Indias.

Diego de Góngora, natural de Pamplona, pertenecía a la Orden de Santiago y durante más de siete años había guerreado en la campaña de Flandes. Fue nombrado primer gobernador de la Provincia de Buenos Aires, en 1618, en el momento en el cual la Gobernación del Río de la Plata se dividió en dos sedes administrativas: Asunción y Buenos Aires. Su gestión fue continuista de la red de contrabando establecida en la provincia.

Sebastián Hurtado de Corcuera y Gaviria, natural de Bergüenda, fue caballero de la Orden de Alcántara que participó en la guerra de Flandes. Más tarde ocupó diversos cargos en la administración y gobierno colonial. Fue gobernador de Panamá entre 1632 y 1634, gobernador y capitán general de Filipinas entre 1635 y 1644, corregidor de Córdoba y capitán general de las islas Canarias entre 1659 y 1660, al mismo tiempo que presidente de la Real Audiencia de Canarias.

Martín de Arriola Balerdi, natural de San Sebastián, fue oidor de la Audiencia de Charcas (Alto Perú), en 1619. Fue promovido a la audiencia de Lima en 1624. Siendo gobernador de Guancabélica, en 1643, puso en marcha las minas de azogue de aquel territorio que se consideraban perdidas. Durante su corta administración las hizo producir 200.000 quintales. Después construyó la muralla del puerto del Callao. En 1646, fue presidente de Quito y después consejero de Indias hasta que murió en 1653.

Francisco de Andía Irarrázabal y Zárate fue gobernador de las islas Canarias en el siglo XVII. Fue nombrado grande de España y marqués de Valparaíso (Chile), en 1632, y caballero de Santiago, en 1650.

Pedro Pérez Aristizábal, nacido en Vergara, fue gobernador de Antioquia en 1625 y capitán general de Chicuito.

Diego de Avedaño, alavés, fue gobernador de Guatemala entre 1642 y 1649.

Martín de Múgica y Buitrón, nacido en Villafranca de Ordicia, fue capitán general y gobernado de Chile entre 1646 y 1649, además de presidente de su Real Audiencia. Buscó la paz con los mapuches, celebrando el accidentado Parlamento de Quilín, que finalmente continuó la guerra. Administrador honesto, consiguió librar de impuestos a Santiago de Chile tras un terremoto. Previamente luchó en las Guerras de Flandes, en Italia (Piamonte) y la Revuelta de los Segadores.

Marcos José de Garro Senei de Artola, nacido en Mondragón en 1623, desempeñó varios cargos en la administración colonial del Imperio Español. Fue gobernador de Tucumán, en el Virreinato del Perú, entre 1674 y 1678, donde organizó tres expediciones punitivas al Chaco, contra los mapuches. Fue gobernador de Buenos Aires entre 1678 y 1682, y destacó en la expulsión de los portugueses de Colonia del Sacramento (Uruguay), sorprendiendo a la guarnición portuguesa con una milicia de 3.000 guaraníes, tomando prisionera a la tropa. Fue gobernador de Chile entre 1674 y 1678, se dedicó a rechazar las expediciones de corsarios ingleses y franceses que asolaban la costa del Pacífico americano. En España fue comandante militar de la plaza de Gibraltar hasta 1701, poco antes de que fuera conquistada por los ingleses en 1704. Y hasta 1702, y ya en su tierra, fue gobernador y capitán general de las Provincias Vascongadas.

Antonio de Otermin, nacido en la montaña de Aralar, frontera entre Navarra y Guipúzcoa, fue capitán general y gobernador de Santa Fe (Nuevo México), provincia norteña del Virreinato de Nueva España, desde 1677 hasta 1682. Otermin era gobernador cuando ocurrió la revuelta de los indios Pueblo.

Gaspar Artega Aunaovidao, nacido en Ordizia en 1619, se inició en la milicia tomando parte en el cerco de Cremona (Milán) y reconquista de Palla y Breme, en la toma de Turín, y el cerco de Casal. En la guerra de Portugal, organizó en 1663 un cuerpo armado de estudiantes de la Universidad de Salamanca. Durante más de treinta y dos años estuvo ascendiendo en la jerarquía militar: alférez, capitán de infantería, capitán de caballos arcabuceros y corazas, teniente de comisario general de España, gobernador de la plaza y presidio de Bayona y maestre de campo en Galicia en un tercio de infantería española. Tras este amplio recorrido, en 1670, fue nombrado gobernador de Puerto Rico, donde tuvo que enfrente a casi todos los estamentos sociales de la isla de La Española. Murió en 1674, año en el que había sido recompensado con el hábito de caballero de Santiago.

Isidro de Atondo, nacido en Valtierra (Navarra), fue gobernador de Sinaloa en 1676, y en 1679, almirante de las Californias.

Francisco de Berrotarán, natural de Irún, fue gobernador y capitán general de Caracas y Venezuela en 1692. Fue condecorado por Carlos II con el título de marqués del Valle de Santiago, con grandes porciones de tierras en la primera de dichas provincias, además de caballero de la Orden de Santiago.


Este contingente gobernadores de origen vasco y navarro se engrosa con los de Martín Ruiz de Gamboa,  Pedro de Vizcarra, Francisco de Álava y Nurueña, Juan Ustariz Vertizverea, José Santiago Concha y Salvatierra, Félix de Berroeta, Juan de Balmaceda Censano y Beltrán, Agustín de Jaúregui y Aldecoa, José de Rezabal y Ugarte y Francisco de Irarrázal.



AUDIENCIA

Tribunales de apelación concebidos originalmente como en Castilla, que se extendieron al resto de los territorios imperiales con el fin de agilizar los trámites. Estaban integrado por jueces civiles (oidores) y criminales (alcaldes del crimen), fiscales y escribanos desde 1511, receptores de asuntos (1523), tasadores de costas (1549), repartidores (1554), archiveros, etc. Eran organismos colegiados, presididos por el virrey o gobernador en la aplicación de leyes y cuya labor, de gran calidad, ha sido encomiada hasta por los más críticos que tuvo la colonización española.

Los oidores, que eran letrados que integraban las audiencias, juzgaban pleitos. La cuantía por audiencia solía ser de cuatro miembros, llegando a ser de ocho en algunas ocasiones.


Miguel de Ibarra, vizcaíno, fue el primer presidente de la audiencia de Quito, hermano del secretario real Juan de Ibarra.

Miguel Díez de Aux y Armendáriz, fue el juez de residencia a mediados del siglo XVI en el Virreinato de Granada.

Juan Ortiz de Matienzo, natural de Carranza, fue nombrado oidor de la Audiencia de Santo Domingo. Consiguió una fortuna en negocios. En 1528, fue nombrado oidor de la recién constituida Audiencia de México. Tras no haber guardado las debidas consideraciones con los indios y sus derechos, se enfrentó a Hernán Cortés y fray Zumárraga, terminando en la cárcel.

Leandro de Larrinaga Salazar, hijo del capitán Juan de Larrinaga Salazar, fue el primer criollo en ser abogado ante la Real Audiencia de Lima en 1585. Desempeñando varios cargos: asesor del Tribunal de la Santa Cruzada entre 1604 y 1608, asesor del cabildo de Lima entre 1609 y 1624, alcalde de la misma ciudad en 1622, y consejero de los virreyes del Perú entre 1605 y 1624.

Juan Bitrián de Beaumont, navarro, fue capitán general de Cuba entre 1630 y 1634. Luchó contra el fraude y el contrabando de tal manera que el rey lo ascendió a presidente de la Audiencia de Santo Domingo.

Martín Carlos de Mencos, navarro, presidente de Audiencia y Capitanía de Guatemala entre 1659 y 1667.

Juan de Lizarazu, navarro, casado con Martina de Beamount y Navarra, fue presidente de Charcas (Caracas) y de Quito hasta 1644, cuando lo sustituyó Martín de Arriola.

Lope de Munive y Francisco López Dicastillo, fueron oidores de Lima hasta que sustituyeron respectivamente a Martín de Arriola como presidentes de Quito hasta final de siglo.



ADELANTADO

Título y designación que se dio durante el siglo XVI a los jefes de exploraciones y expediciones, que confería alta dignidad, aunque pocas facultades. Solía ir acompañado del título de gobernador y, ocasionalmente con el de capitán general, que atribuía poderes militares.


VISITADORES

Jueces dotados de amplísimos poderes por la Corona con funciones de supervisar, inspeccionar y comprobar la administración ejercida por todas y cuales quieran funcionarios de Indias, incluidos los virreyes. Actuaban ante alguna queja o informe de irregularidades graves o ante el decreto directo desde Madrid. Siempre se instaba desde el Consejo de Indias. Hasta 1700 las once audiencias recibieron más de sesenta visitas. Durante la visita, el visitador elabora dos procedimientos: público, en la demarcación respectiva, verificaba el juez inquisidor el buen funcionamiento de los cargos o la presencia de prevaricación; secreto, mediante la presencia de denuncias y el aporte de pruebas. Si el administrador o dirigente es culpable, era condenado a multas, inhabilitaciones, prisión o destierro.


CABILDO O REGIMIENTO

Concejo municipal, integrado por alcaldes y regidores, con número diverso según el tamaño de las villas o ciudades, y completado por escribano, alguacil mayor, ecónomo y alcalde de hermanada. El cargo se obtiene por asignación real, por concesión real del fundador o por elección de las élites económicas. En ocasiones, el cabildo era presidido por el corregidor real, como representante real para el cumplimiento de las leyes de protección de indios, pero excluido de la administración de justicia.

El título de Alcalde Mayor, Corregidor o Teniente Letrado, era dado a quien asumía el gobierno de provincias menores o distritos en que se subdividía una capitanía general, que agrupaba, por lo general, a varios municipios.

Francisco de Saldarriaga Irigoyen, nacido en Elizondo, fue capitán y sargento mayor, más tarde nombrado alcalde ordinario de Medellín en los períodos de 1696 y 1703.



CAPITÁN GENERAL
Título que significaba el supremo mandato militar en la zona de competencia. Frecuentemente, iba adjunto al nombramiento de gobernador o al virrey.

Juan Pérez de Aguirre, fue regidor de Tenerife y page del Rey, diputado en Corte en representación de Tenerife en 1521.