TRATADOS FRONTERIZOS DE LA CONTEMPORANEIDAD

TRATADOS FRONTERIZOS DE LA CONTEMPORANEIDAD

La consideración de la cordillera pirenaica como frontera es relativamente contemporánea. Desde un punto de vista político podría decirse que tan concepto se aplica a partir del siglo XVIII, con la aparición de los estados liberales y los primeros balbuceos teóricos y legislativos de nación. Pero en cuanto a la determinación geográfica de los límites actuales se terminó de concretar en el siglo XIX.
En diciembre de 1856 se firmó el Tratado entre Guipúzcoa y Navarra con el territorio galo; el 14 de abril de 1862 quedó rubricado el acuerdo para delimitar las lindes desde Navarra a Andorra; en junio de 1868, la frontera pirenaica llegó al mar Mediterráneo.
Con todo, el Pirineo se erigió como auténtica frontera y muro de aislamiento hacia el final de la guerra civil de 1936-39 y durante la dictadura franquista, que pretendió blindar los casi quinientos kilómetros de extensión entre el golfo de Vizcaya y Cap de Creus. No obstante, la comunicación y las relaciones entre las dos vertientes de esta frontera natural han sido una constante en la historia, a pesar de gobernantes y largos inviernos.



TRATADOS DE BAYONA

La delimitación de la frontera hispano-gala definitiva, que en su mayor parte todavía sigue vigente, se llevó a cabo con la firma de los Tratados de Bayona entre 1856 y 1868. Durante los mandatos de la reina de España Isabel II y del emperador francés Napoleón III se firmaron entre ambos países varios acuerdos por los que se estableció la frontera:

El tratado de 1856, por el que se demarcaban los límites entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra

El tratado de 1862, que señalaba los límites en las provincias de Huesca y Lérida.

El tratado de 1866, que hacía lo propio desde el valle de Andorra hasta el Mediterráneo.

El acta final del arreglo de límites, firmada en 1868.

Posteriormente ambos países concertarían acuerdos menores sobre el mismo punto. En 1980 se firmó un convenio para definir la frontera en el interior del túnel Bielsa-Aragnouet, y en 1984, con motivo de la construcción de la carretera que uniría el valle del Roncal con Arette, se acordó la cesión mutua de terrenos de 2710 m² de superficie.

En 1995, con la entrada en vigor del acuerdo de Schengen, se suprimieron los controles fronterizos de personas y mercancías, garantizando así la libertad de circulación a través de la frontera.

A raíz de lo establecido en los tratados de Bayona, la frontera se encuentra físicamente señalizada mediante 602 mojones que jalonan sobre el terreno la división entre ambos países. Estos mojones están numerados de oeste a este: el primero situado a orillas del Bidasoa y el último en Cap Cérbere, marcados con números y letras consecutivos. Otros 45 mojones señalan la frontera alrededor de Llivia; éstos están numerados en sentido antihorario a partir del número 1, situado a la entrada de la carretera francesa RD-68 en el enclave. El mantenimiento de esta señalización corre indistintamente por cuenta de ambos estados.



MOJÓN FRONTERIZO ENTRE VERA DE BIDASOA Y BIRIATOU